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Claudia Casanova evoca en una novela la vida de la primera botánica española

Claudia Casanova evoca en una novela la vida de la primera botánica española

Claudia Casanova evoca en una novela la vida de la primera botánica española

La escritora y editora Claudia Casanova evoca en su última novela, "Historia de una flor", la historia de la considerada primera botánica española, Blanca Catalán de Ocón, descubridora de una flor en los campos de Teruel que fue bautizada con su nombre.

En la presentación del libro, Casanova (Barcelona, 1974) ha explicado este miércoles que quería escribir "un relato de amor a la ciencia, la vida y la naturaleza y también un homenaje a todas las mujeres que supieron labrarse su propio camino frente a las limitaciones que les imponía su época".

Blanca Catalán de Ocón descubrió una flor a la que bautizaron como "Saxifraga Blanca", con lo que se convirtió en la primera botánica española que tuvo su nombre en la nomenclatura científica universal.

En esta novela, Casanova ha querido hacer ficción de "un enamoramiento doble: el de una muchacha del siglo XIX por la ciencia botánica, que se inspira en hechos reales y en la persona de Blanca Catalán de Ocón, y el romance entre mi protagonista y un científico alemán, que son hechos completamente ficticios y que solo atienden al privilegio de un escritor: transformar la realidad en sueños y hacer soñar al lector con ellos".

En "Historia de una flor" (Ediciones B), Casanova convierte el personaje de Blanca en Alba y la flor que descubre pasa a denominarse "Saxifraga alba".

Después de escribir varias novelas ambientadas en la Edad Media, la autora "quería cambiar de período histórico" y traslada al lector en esta ocasión al siglo XIX.

"El siglo XIX me pareció interesante porque tiene muchos paralelismos con el momento actual, con una revolución tecnológica, entonces el ferrocarril y ahora el mundo digital, unos años en los que surgen movimientos sociales y protestas como reacción a esos cambios tecnológicos, y también en los que emergen los primeros movimientos por los derechos de la mujer".

La peculiaridad de Blanca/Alba es que "no es una científica, no ha pasado por la academia" y, a pesar de esa circunstancia, "los botánicos la reconocieron".

Casanova optó por cambiar el nombre de la protagonista, "primero porque no había mucho escrito sobre su vida y quería introducir una historia de amor. Me daba libertad para salir del corsé de la realidad y, de hecho, Blanca apenas es mencionada en la bibliografía científica".

Como ya es habitual en sus novelas históricas, Casanova mezcla personajes de ficción y reales, e incluso inventa situaciones como la participación de Alba en el Congreso de Botánica de París. "Que fuera a un congreso científico en París es pura ficción, porque no era posible que una joven pudiera asistir a un evento internacional de ese calibre", ha indicado.

El nombre de la flor hallada por la botánica significa en latín que brota de la piedra, que a la autora le pareció "una metáfora preciosa de la lucha de la protagonista contra las restricciones de su época".

Para su próxima novela, Casanova continuará en el siglo XIX, un período que "resulta mucho más cercano al lector actual que la Edad Media, por lo que no es necesario rellenar la novela con un marco mental histórico".

Blanca Catalán de Ocón (Monreal del Campo, Teruel, 1860 - Vitoria, 1904) ejerció la Botánica ayudada por su madre, mujer instruida que le transmitió su amor por la naturaleza, como también conocimientos mientras buscaban plantas y las recolectaban en los valles de alrededor de su casa.

Con la ayuda del naturalista Bernardo Zapater, Blanca Catalán completó sus estudios para llegar a ser una destacada botánica. Trabajó laboriosamente hasta formar un herbario donde algunas de las plantas de su catálogo resultaron ser nuevas especies.

Su talento fue reconocido no solo por Zapater, sino también por el naturalista alemán Mauricio Willkomm.

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