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Colinas: "La poesía es un río en sentido contrario y eso se ha premiado hoy"

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Colinas: "La poesía es un río en sentido contrario y eso se ha premiado hoy"

Colinas: "La poesía es un río en sentido contrario y eso se ha premiado hoy"

El poeta leonés Antonio Colinas, que hoy ha obtenido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dice que este galardón es un reconocimiento "de fidelidad a la palabra con todas sus consecuencias. La poesía es un río en sentido contrario y es lo que está siendo premiado", añade.

"Emocionado" y en "armonía", la palabra que ha marcado toda su obra, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) ha comentado a Efe, que este prestigioso galardón, considerado el Cervantes de la poesía, es un premio "a toda una vida marcada por la palabra poética".

"Se premia a la obra poética sobre todo, pero también a un trabajo relacionado con la poesía, que son mis traducciones de poesía, mi crítica literaria, los ensayos; en definitiva, medio siglo dedicado a la palabra y a la fidelidad de una voz poética", ha subrayado el autor de "Los silencios de fuego".

Premio Nacional de la Crítica, Premio Nacional de Literatura o Premio Nacional de Traducción en Italia, Colinas recibe este premio cuando ha cumplido 70 años y acaba de publicar su libro de memorias, como subraya: "En un momento importante de la vida, al filo de los 70, cuando uno está en esa plenitud y madurez pero también en el ese límite especial de la vida".

"Además -añade el escritor- se cumplen los cincuenta años de trabajo, medio siglo de escritura, aunque ya a los 16 años escribí mi primer poema".

"Es un premio que tiene en su haber a grandes poetas y lo veo también como una recompensa al sacrifico y a la fidelidad de esa voz que llevo en mi interior desde niño", recalca este poeta que, a pesar de haber estado clasificado cerca de la generación de los Novísimos, siempre ha sido un voz independiente, un verso suelto.

"Siempre me he visto como un poeta independiente, aunque mi obra sintonizó en un determinado momento con esa poesía de los años 60 y 70, pero siempre he ido evolucionando, no hay dos antonio colinas, siempre ha sido un Colinas que ha sido fiel a esa voz fuera de grupos y generaciones", subraya.

El autor de título ya imprescindibles para la lírica en castellano como "Sepulcro en Tarquinia", "Desierto de la luz", "Astrolabio" o "Jardín de Orfeo", defiende una visión de la poesía como "fenómeno anímico traspasado por la universalidad y la creatividad".

"La poesía lleva consigo una enorme libertad de base y es a la vez una marcha contra corriente, porque el camino es duro y a la contra", recalca el escritor.

Colinas no ha querido hoy olvidar a dos de sus ejes: Vicente Aleixandre y María Zambrano.

"A Aleixandre le conocí a los 18 años -sostiene- cuando viene a Madrid y lo tuve cerca hasta casi sus últimos momentos, cuando entré en el hospital a verle, junto a Dámaso Alonso; fue todo un maestro en lo literario".

"Y Zambrano fue una pensadora que amó mucho a los poetas y fue su referente en su razón poética. La conocí en Ginebra cuando ella estaba en el exilio y cuando la escribí la primera carta me dijo: 'usted y yo hace mucho que nos conocemos', cuando era la primera vez que hablábamos, pero teníamos una sintonía muy misteriosa", explica el autor.

Colinas, que es miembro del jurado del premio Loewe de Poesía, asegura que existen muchas razones para estar "esperanzado" con la situación de la poesía. "Hace varios años que los jóvenes han abierto campos muy diversos. Hubo un tiempo que parecía más monocorde, pero ahora vuelve lo metafísico, lo telúrico, lo sagrado. Es un camino abierto a muchos caminos", concluye el poeta.

Por Carmen Sigüenza

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