CIMA cumple 20 años de apoyo a las mujeres cineastas: “Las políticas públicas marcaron el antes y el después”
La Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) ha celebrado este jueves su veinte años de trayectoria en un encuentro con diez cineastas que este año han sido premiadas tanto en los premios Goya como recientemente en el Festival de Málaga, incluyendo a directoras y productoras. Entre ellas, Marisa Fernández Armenteros, Sandra Hermida y Nahikari Ipiña, responsables de la producción de Los domingos, la película de Alauda Ruiz de Azúa la gran triunfadora de la temporada; y Marta Matute, que se hizo con la Biznaga de Oro por su ópera prima Yo no moriré de amor.
Nahikari Piña ha recordado que cuando comenzó su carrera, teniendo entonces veinte años, sintió un trato diferente por el hecho de ser mujer, empezando por sus gestiones en el banco: “Cuando montamos la productora, nos preguntaban que tenía que venir el administrador de la empresa, dando por hecho que yo no lo era”. La productora ha lamentado que haya que “estar todo el rato marcando territorio, que desgasta mucho”. Marisa Fernández Armenteros ha sumado que en sus inicios, el entorno era “principalmente masculino”, y ha asegurado que “las políticas públicas son las que han marcado el antes y el después”, por el impulso que dio a “normalizar” su entrada.
La responsable ha hecho referencia a la implantación del sistema de cuota progresiva para los proyectos liderados por mujeres que tuvo lugar en 2018, cuando Beatriz Navas estaba al frente del ICAA.
Armenteros, productora de otros títulos como Cinco lobitos y El buen patrón, ha celebrado que, al contrario de lo que ocurría hace dos décadas, “ahora las nuevas generaciones asumen como normal que haya directoras y productoras, eso antes no pasaba”. Chelo Loureiro, directora de Decorado, Goya a Mejor película de animación, ha señalado que está harta de que se diga “el que tiene talento llega, y que quien no llega es porque no lo tiene”. “No es cierto”, ha defendido, “fue necesaria la creación de CIMA para llegar”. “Tenemos que creérnoslo”, ha animado invitando a “dar el paso, incluso equivocarse, porque no hay manera de hacer las cosas bien si no cometemos errores”.
Sandra Hermida, por su parte, ha apuntado que “ha habido una diversificación y capacidad para asumir nuevos relatos y nuevos puntos de vista”. También ha recordado que la primera directora que trabajó fue Patricia Ferreira, a quien produjo El alquimista impaciente, y que siente que con las cineastas que ha colaborado, “tienen una filosofía del trabajo muy de equipo, de integración y de poner en valor el trabajo de todo el mundo”. “No digo que los hombres no lo hagan, pero el tipo de acercamiento, la formación de la que vienen o quizás la competitividad, ha hecho que se haya vivido de otra manera”, ha añadido.
Edadismo y cuestionamiento por el físico
El edadismo ha sido otro de los temas sobre los que han debatido en el acto, así como los comentarios y cuestionamiento a las mujeres cineastas por su físico. Marta Matute, directora de Yo no moriré de amor, ha comentado que en su caso, al venir de la actuación, lanzarse a escribir su primer guion en el programa de Residencias de la Academia de Cine y animarse a dirigirlo ella misma, hubo quien le dijo que “cómo iba a hacerlo con lo pequeñita que era”. La actriz Olivia Delcán, que está preparando su debut en la dirección, ha reconocido que creció “viendo a personas en el cine que no se parecen en nada” a las personas con las que ella había convivido.
En el encuentro han participado igualmente Sara Bamba, productora de La Carn, por la que se hizo con la Biznaga de Plata en Zonazine en el Festival de Málaga; Odile Antonio-Baez, productora de Iván & Hadoum, galardonada triple en el mismo certamen y previamente con el Teddy Award en la Berlinale; Cecilia Rivas, productora de Yo no moriré de amor; y María José Córdova, productora de Oca, Biznaga de Plata a Mejor película iberoamericana.
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