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Alejo Stivel y Silvio Rodríguez unen sus voces: “La música tiene el poder inevitable de acompañar”

Silvio Rodríguez y Alejo Stivel publican la canción 'Déjame en paz'

Laura García Higueras

8 de mayo de 2026 09:57 h

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Alejo Stivel y Silvio Rodríguez se conocen, como reconoce el primero, “desde hace muchos, muchos años”. Desde que él era niño, concretamente. Cada vez que coinciden en España o Cuba se juntan para comer, y fue precisamente en una de estas comidas el año pasado, cuando a Stivel se aventuró a proponerle al cantautor crear algo juntos. Hasta entonces nunca se lo había ni planteado.

“Nunca se me había ocurrido que pudiera ocurrir, pero ocurrió”, celebra. De hecho, lo primero que le sugirió fue producirle un tema, y fue su amigo el que quiso ir un paso más allá, y armarlo a cuatro manos. “Se me saltaron las lágrimas”, recuerda el excantante de Tequila sobre lo que sintió en ese momento.

El artista cubano no tardó en hacer los deberes. Intercambiaron varios mensajes por WhatsApp y pronto envió la letra con el título Déjame en paz. A Stivel el nombre le resultó de primeras agresivo, preguntándose: “¿A quién se lo estará diciendo?”. Sin embargo, al empezar a leer la letra y comprobar que era una reflexión sobre la conciencia, la fragilidad y la necesidad de convivir con nuestras propias contradicciones, cambió de opinión: “Aluciné con el nivel de poesía y de expresión que tiene”. El siguiente paso de la cadena de montaje de la canción, ponerle música, no fue tan sencillo, ni rápido.

“Nada de lo que hacía me gustaba, sentía que no estaba a la altura y estuve así durante meses temiendo que Silvio pensara que no me interesaba el proyecto porque no le mandaba nada”, relata sobre el bloqueo creativo que sufrió.

Su colapso duró hasta que un día se lanzó a grabar directamente una de las ideas que se había ocurrido, y que finalmente envió al cubano. Lo hizo con dudas, porque sentía que había arriesgado, por estar proponiéndole a Silvio Rodríguez un tema con estética rock, con guitarra y batería; una propuesta alejada del estilo habitual del artista cubano. Erró en su desconfianza, ya que a su amigo le encantó.

“Estoy feliz porque excede mis sueños más delirantes”, asegura ahora el compositor que por fin el sencillo ha visto la luz. Silvio Rodríguez, por su parte, afirma que Déjame en paz es “más de Alejo” que suya, y le agradece haberle “dejado poner algunos pensamientos y palabras”.

“No me perdonas los ojos, y tampoco la ceguera. No me perdonas ser cojo, ni andarín en primavera. No me perdonas la herida, no me perdonas la suerte. No me perdonas la vida, ni me perdonas la muerte”, arranca la letra del tema que entonan a dos voces.

La función inevitable de las canciones

Durante Déjame en paz, los artistas le cantan a la conciencia que no quieren que les perdone ni sea complaciente, solo que les dé “canciones que sirvan a la gente”. Alejo Stivel defiende que el que las canciones ayuden “no es consciente”. “Yo no me propongo hacer algo que tenga una función social, pero naturalmente, como todo lo que haces, como la música, ya cumple esa función inevitable de acompañar. Te ayuda a estar triste, alegre, tiene ese poder. No es premeditado”, valora el compositor y productor, “después ya cada uno lo toma para el lado que le venga”.

El argentino explica que no es común a todos los artistas, porque los hay “que sí que se proponen movilizar a la agente para alguna función, que las hacen y después cogen vida propia”. Los autores han acompañado el lanzamiento de la canción con un videoclip, grabado por Leandro Raposo.

Lazos entre Argentina y Cuba

Alejo Stivel publica Déjame en paz meses antes de embarcarse en la gira que le tendrá recorriendo escenarios durante el verano. Lo hace tras cinco décadas dedicadas a la música, desde que en 1976 llegara a Madrid huyendo de la dictadura argentina y, un año después, fundara la banda Tequila junto a Ariel Rot. Con discos como Matrícula de honor, Rock and Roll, Viva Tequila y Confidencial, lanzaron canciones que forman parte de la memoria colectiva como Salta, Dime que me quieres y Rock and Roll en la plaza del pueblo. El grupo se disolvió en 1983, cuando Stivel inició una segunda vida artística como productor musical.

Silvio Rodríguez y Alejo Stivel, en una imagen reciente

Desde entonces ha sido responsable de álbumes de artistas como Joaquín Sabina, La Oreja de Van Gogh, M-Clan, El Canto del Loco y Carlos Baute, entre otros. En total han sido más de 250 discos los que ha producido entre España y Latinoamérica. Hace diez años regresó igualmente a los escenarios con su proyecto solista, que continúa cultivando. Además, en 2024 publicó sus memorias Yo debería estar muerto, en las que abordó episodios de su vida como el exilio, el éxito, los excesos, la música y el cáncer.

Silvio Rodríguez, por su parte, es uno de los cantautores cubanos más respetados de Latinoamérica. Cantautor, guitarrista, poeta y compositor, exponente de la conocida como Nueva Trova que nació en su país con la Revolución Cubana junto a compañeros como Pablo Milanés y Vicente Feliú. Con más de cuatro décadas de carrera musical, ha escrito al menos 560 canciones y publicado una veintena de álbumes, convirtiéndose en uno de los cantautores de habla hispana de mayor trascendencia internacional.

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