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Obituario

Muere la directora Josefina Molina, pionera del cine español, a los 89 años

La directora de cine Josefina Molina

Laura García Higueras

30 de mayo de 2026 10:58 h

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Josefina Molina, directora pionera del cine español, ha fallecido este sábado a los 89 años en Madrid. La noticia ha sido confirmada por la Academia de Cine. Junto a Pilar Miró y Cecilia Bartolomé, fue una de las pocas mujeres de su generación que pudo dedicarse al séptimo arte, siempre desde una mirada feminista y comprometida con los derechos de las mujeres. 'Función de Noche' (1981) y 'Esquilache' (1988) fueron dos de las películas que componen su valioso legado.

La directora de cine y teatro, guionista, realizadora de televisión y novelista nació en Córdoba en 1936, poco tiempo después de que estallase la Guerra Civil. Su padre era tendero y comerciaba con calzado y productos de droguería, mientras que su madre se dedicaba a las labores del hogar. Gracias al buen rendimiento del negocio familiar, pudo acudir a buenos colegios y disfrutar una infancia sin privaciones, pese a estar en periodo de posguerra.

El cine formó parte de su vida desde pequeña, ya que sus padres solían llevarla todos los domingos por la tarde. Pero fue 'El río' de Jean Renoir, cuando ya tenía quince años, la película que le dejó fascinada y germinó su vocación de querer contar historias. No tardó en empezar a forjarse su camino, siendo asidua en videoclubs y coloquios sobre cine, fundó el colectivo dramático Teatro Ensayo Medea. En 1962 empezó a colaborar en el programa radiofónico 'Vida de espectáculos', emitido por Radio Vida, a través de una sección titulada 'La mujer y el cine'.

La primera directora de la Escuela Oficial de Cine

Josefina Molina tuvo pronto claro que quería estudiar cine, pese a que sus padres le rogaron que optara por una carrera 'normal'. Pese a que consiguió convencerles, tuvo que esperar hasta cumplir 21 años para entrar en la Escuela Oficial de Cine, antes denominado Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas.

Terminó presentándose a sus exámenes de ingreso tras cumplir 26 y, de los 103 aspirantes, solo ocho logaron entrar. Todos hombres, salvo ella. Sus primeros trabajos dentro del cine marcaron el tipo de obras que realizaría después, con cortometrajes en los que las protagonistas, siempre mujeres, escapaban de los estereotipos femeninos de las películas de la época.

El cineasta Carlos Saura fue uno de sus profesores, cuyo suspenso provocó que tuviera que repetir curso. Solo dos alumnos pasaron a segundo, y ella estuvo a punto de dejarlo. Finalmente, continuó, y en 1969 se convirtió en la primera mujer en obtener el título de directora/realizadora en la institución. Al año siguiente siguió sus pasos Cecilia Bartolomé, y después, Pilar Miró, en la especialidad de guion.

En aquella época trabajó como ayudante de realización de varios espacios dramáticos para Televisión Española, como 'Estudio 1' y 'Hora 11'. En 1968 le encargaron una adaptación de 'La metamorfosis de Kafka', y a partir de ahí se afianzó como una de las principales realizadoras de La 2. Adaptó y dirigió otros montajes como 'Motín de Brujas' de José María Benet, 'No puede ser el guardar una mujer' de Agustín Moreto y 'La Lozana Andaluza' de Rafael Alberti.

Entre las series de televisión más destacadas está 'Teresa de Jesús' (1984), en la que narró la vida de Santa Teresa, encarnada por Concha Velasco, en también uno de los papeles más destacados de su carrera. En la pequeña pantalla filmó igualmente 'El camino' (1978) y 'Entre naranjos', adaptando la novela de Vicente Blasco Ibáñez. Josefina Molina es también la responsable de la exitosa adaptación de 'Cinco horas con Mario' inmortalizada por Lola Herrera.

'Vera, un cuento cruel', su ópera prima

El salto al cine de Josefina Molina llegó en 1973, con la adaptación de 'Vera, un cuento cruel', protagonizada por Fernando Fernán-Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo. El guion lo coescribió junto a Lola Salvador Maldonado. Fue la única película de terror del tardofranquismo escrita y dirigida por mujeres. El filme aportó la visión femenina de un subgénero tradicionalmente masculino, el 'fantaterror' español.

Fernando Fernán Gómez y Julieta Serrano, en 'Vera, un cuento cruel'

En la cinta, una joven enterrada en la cripta de su mansión empieza a aparecerse a su marido, que tiene la progresiva locura que le hace pensar que aún está viva. Su oscuro mayordomo es, sin embargo, su única compañía. El largometraje fue a su vez el debut cinematográfico de los hermanos Miguel Bosé y Lucía Dominguín.

Su siguiente trabajo en la gran pantalla llegó seis años después, con su participación en 'Cuentos eróticos', donde dirigió uno de los relatos que conforman la película, 'La tilita'. El golpe definitivo encima de la mesa lo dio con 'Esquilache' (1988), por la que obtuvo 12 nominaciones a los Premios Goya, incluyendo Mejor película y Mejor dirección. El drama situaba la acción en la era napoleónica, trazando un lúcido paralelismo con la España de finales de los años ochenta, liderada por Felipe González.

Tres años más tarde, Josefina Molina dirigió su última película, 'La Lola se va a los puertos', adaptación de los hermanos Machado con Paco Rabal y Rocío Jurado.

'Función de noche', su obra maestra

Josefina Molina es la responsable de una de las grandes joyas del cine español, 'Función de noche'. Dirigida en 1981, y a caballo entre la ficción y el documental, desgrana hasta las últimas consecuencias el final de un matrimonio. En ella, Lola Herrera y Joaquín Dicenta se interpretan a sí mismos en una durísima conversación que mantienen en el camerino donde la actriz se prepara para la siguiente función de 'Cinco Horas con Mario'.

Lola Herrera y Joaquín Dicenta en 'Función de noche', de Josefina Molina

El largometraje fue toda una revolución, por cómo mostró a una mujer hablando son tapujos sobre el yugo del patriarcado al que estuvo sometida desde niña y sus condenatorias consecuencias. La dificultad para deshacerse de él y el dolor de darse cuenta de todas las veces que no se puso por delante, que aceptó un trato que no merecía y se sometió por el mero hecho de 'ser mujer'.

El testimonio de Lola Herrera es poderoso porque, a pesar de la profunda tristeza y sacudida a los cimientos –por mucho que no fueran los mejores– implica poder elegirse, en singular, y pensar en qué quiere hacer a partir de entonces con una reveladora información que atañe a su insatisfacción sexual, la normalización de las infidelidades de su pareja y el desentendimiento de este por sus hijos tras su divorcio.

Un legado para todas

Josefina Molina fue una de las fundadoras de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), de la que era presidenta de honor, junto a Inés París, Chus Gutiérrez, Itziar Bollain, Helena Taberna e Isabel Coixet, entre otras muchas profesionales.

En 2012 logró otro hito ganando el Goya de Honor, convirtiéndose en la primera mujer directora de cine en llevárselo. “Sé que estoy aquí representando a otras mujeres de generaciones anteriores que se han dedicado a este oficio del cine, cuando no era nada fácil”, pronunció al recoger el galardón en la voz de Patricia Ferrera. La cineasta compartió su reconocimiento tanto con ellas como con CIMA, por haber sabido “sustituir el aislamiento por la solidaridad” y “cuya labor por la visibilidad de las mujeres cineastas de este país es constante”. En 2019 recibió el Premio Nacional de Cinematografía.

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