Hillary Clinton ganó las elecciones y el 'brexit' nunca pasó: el mundo no tan distinto de William Gibson en su última distopía
¿Y si el Apocalipsis no llegara como un gran cataclismo final sino como una sucesión interminable de pequeñas catástrofes? Crisis climática, colapso institucional, cracks financieros, inseguridad alimentaria, fallos de infraestructuras, pandemias, guerras periféricas, desigualdad extrema... ¿Les suena?
Imaginen el final del mundo tal y como lo conocemos pero no como una aniquilación fulminante, sino como una degradación lenta e inexorable. El mundo se acaba, sí, pero usted tiene que seguir yendo a trabajar, pagando facturas y actualizando las aplicaciones de un teléfono que cada vez le muestra más publicidad. La vida continúa, aunque cada vez sea un poco menos deseable.
Este proceso es una de las ideas más impactantes que William Gibson, el mítico autor del clásico Neuromante (1984), mito de la ciencia ficción y padre del ciberpunk, ha creado en los últimos tiempos. Lo bautizó como Jackpot y apareció por primera vez en 2014 en su novela The Peripheral (Roca Editorial, 2017).

Ese libro, que posteriormente se llevó a la televisión de la mano de Amazon Prime, constituye la primera entrega de la llamada Trilogía Jackpot, de la que ahora acaba de publicarse en español la segunda parte, titulada Agency (Minotauro, 2026). Un thriller de ciencia ficción que parece fuertemente influido por los acontecimientos más actuales… Pero que en realidad fue publicado en inglés a principios de 2020.
Un presente alternativo demasiado reconocible
Agency arranca en un 2017 que no es exactamente el nuestro. Hillary Clinton ha ganado las elecciones en Estados Unidos frente a Donald Trump y el Brexit nunca ha ocurrido. Un mundo con una ultraderecha menos fuerte podría parecer una fantasía política reconfortante, pero Gibson se encarga pronto de tirar nuestras ilusiones por tierra, ya que el mundo sigue al borde del colapso, incapaz de evitar sus dinámicas profundas.
En ese San Francisco alternativo conocemos a Verity Jane, una “susurradora de aplicaciones”, experta en detectar fallos y comportamientos inesperados en software experimental. Su nuevo encargo, realizado por parte de una oscura start-up llamada Tulpagenics, consiste en probar unas gafas de realidad aumentada que esconden algo más que un asistente digital. Dentro de ellas habita Eunice, una inteligencia artificial plenamente autónoma, capaz de aprender, decidir y actuar.
Pronto, Eunice se interesa por todo lo que tiene que ver con Verity, creándose entre las dos una especie de proceso de conocimiento mutuo acelerado. Al darse cuenta de la impresionante capacidad de Eunice, Verity decide que quizá es mejor ocultarla a la empresa que ha creado las gafas.
Stubs, líneas temporales y juegos de poder
Pero el verdadero centro de Agency se sitúa en paralelo a la realidad de Verity, en una línea temporal completamente distinta y que ocurre un siglo después, en 2136. Una época en la que un reducido grupo de élite, la llamada cleptocracia, se divierte observando y manipulando líneas temporales alternativas llamadas stubs.
Estas personas establecen contacto con el pasado y, cada vez que lo hacen, la historia conocida no se altera, sino que se crea una nueva rama, un stub: un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Por lo tanto, aunque en este universo creado por Gibson es posible viajar en el tiempo, no se puede hacer de forma física, sino exclusivamente mediante el envío de información.
Un 'stub' es un mundo paralelo que puede ser intervenido sin consecuencias directas para su presente. Es posible viajar en el tiempo, pero no se puede hacer de forma física sino mediante el envío de información
M. John Harrison describió estos pasados alternativos, en un artículo sobre el libro para The Guardian, como “espacios de ocio para multibillonarios”, en los que se opera casi como en un videojuego complejísimo, donde se manipulan culturas y equilibrios geopolíticos a voluntad.
Desde ese futuro observa Wilf Netherton, un personaje que ya aparecía de The Peripheral, y que trabaja para la inspectora Ainsley Lowbeer que es, a su vez, una figura clave en la supervisión de estas intervenciones temporales y que puede influir en sus resultados finales.
Una inteligencia artificial, una huida y una amenaza global
A medida que Agency avanza, la historia se desplaza desde un relato casi íntimo sobre tecnología experimental hacia un thriller geopolítico de múltiples capas. Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente autónoma. Es una anomalía histórica. Una entidad capaz de aprender, decidir y actuar por cuenta propia en un mundo que aún no está preparado para conceder agencia real ni siquiera a la mayoría de los seres humanos.
Cuando Verity comprende el alcance de Eunice —su velocidad de aprendizaje, su curiosidad moral, su capacidad para anticipar consecuencias— intuye también el peligro que corre. Tulpagenics no ha creado a Eunice para liberarla, sino para explotarla. La decisión de ocultar su existencia y huir con ella se convierte en uno de los pocos actos genuinos de voluntad libre en toda la novela.
Eunice no es solo un asistente digital excepcional, ni siquiera la primera inteligencia artificial verdaderamente autónoma. Es una anomalía histórica
La huida activa una persecución que ya no pertenece solo al presente alternativo de 2017. Desde el futuro, en el año 2136, la inspectora Ainsley Lowbeer y su agente Wilf Netherton observan con creciente interés lo que ocurre alrededor de Verity y Eunice.
Lowbeer intenta corregir desviaciones que podrían desembocar en escenarios aún peores, entre ellos un conflicto nuclear a gran escala que, según sus proyecciones, podría desencadenarse precisamente en el mundo de Verity.
El 'Jackpot' como espejo del presente
Sin duda, lo más perturbador de Agency no es el futuro que vislumbra, sino su parecido con nuestro presente. Gibson ha insistido durante décadas en que la ciencia ficción no predice el mañana, sino que habla del presente. Y en el caso del Jackpot esto no puede ser más tangible.
En las novelas de Gibson, los que pueden hacer algo para mitigar las causas y las consecuencias del Jackpot deciden no hacerlo, porque eso amenazaría los privilegios de su poder. En lugar de eso, las consecuencias se gestionan, se decide quién sí que merece protección y ayuda y quién no. Esta ética diabólica, difícil de creer quizá hace unos años, nos parece hoy en día una posibilidad real.
Ante la inacción de los poderosos, la mayor parte de la población mundial sucumbe al Jackpot pero, tiempo después, en el mundo vuelve a establecerse un nuevo equilibrio. En el futuro de Agency todo está limpio y ordenado. El avance tecnológico ha continuado y Gibson se recrea describiendo artefactos como bolsas de la compra que vuelven al supermercado tras ser utilizadas convirtiéndose en una mariposa de origami, pero la ética ha sido aniquilada. El duelo, enterrado.
'Agency' es una narración diseñada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro
Agency es una novela elegante y lúcida que no busca ofrecer consuelo ante esta posible realidad futura, ni tampoco aspira a darnos recetas para que esto no ocurra. Es una narración diseñada para incomodarnos, para deslumbrarnos y para engancharnos a ella mientras dinamita los cimientos de nuestra confianza en el futuro.
Tal y como señaló Paul Di Filippo en su crítica de la novela para el Washington Post, Gibson sigue siendo capaz de convertir nuestro presente en algo extraño y revelador, y de hacer habitable el futuro gracias a una imaginación brillante. Leer Agency es aceptar ese juego: mirar el mundo como si ya fuera un stub, una versión intervenida de algo que pudo ser distinto. Y quizá preguntarse, con cierta inquietud, si el Jackpot no es que ya esté en camino, sino en curso.
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