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Cultura

DISCOS DE LA SEMANA

El líder de Blur, contra la Inglaterra del Brexit "atrincherada en los años 50"

Además del nuevo álbum del grupo The Good the Bad and the Queen, comentamos los discos de Mumford & Sons, Bill Ryder-Jones, Charlie Mysterio, Heather Leigh, Jane Weaver y el recopilatorio Unusual Sounds

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The Good the Bad and the Queen

Merrie Land
Studio 13
POP
8/10

El álbum homónimo de The Good the Bad and the Queen era un retrato casi costumbrista sobre la vida en Londres, la gran urbe que resiste orgullosa el ocaso del Imperio Británico. Han tenido que pasar once años y algún que otro seísmo en la sociedad de su país para que Paul Simonon (The Clash), Tony Allen (el mítico batería de Fela Kuti), Simon Tong (The Verve, Blur y Gorillaz) y Damon Albarn (supongo que sobran las presentaciones) vuelvan a unir fuerzas y publiquen el segundo largo de la banda.

La perspectiva, sin embargo, no ha cambiado tanto. Su nuevo trabajo se puede considerar una continuación natural de aquel disco: si entonces se mostraban las luces y las sombras de la capital del reino, Merrie Land se convierte en un ácido retrato de la Inglaterra inmersa en el shock posreferéndum, un viaje hacia ninguna parte del que Albarn no augura nada bueno.

A estas alturas nadie en su sano juicio debería poner en duda la capacidad de Albarn como songwriter ni tampoco su fervoroso patriotismo. Y es precisamente ese sentimiento patriótico el que le lleva a hacer una elegante parodia de la Arcadia feliz dibujada los partidarios del Brexit: es la Inglaterra "de césped impoluto, atrincherada en los años 50", que en realidad corre el riesgo de transformarse en "una tierra temblorosa donde nada crece". Lejos de convertirse en el fervoroso europeísta con el que le identificarán quienes no piensen como él, Albarn demuestra una vez más que su bandera es transversal y multicultural. Y por eso no duda en pintar el relato del Brexit como una relación que se rompe por las razones equivocadas.

Este discurso se refleja también en unas composiciones que tiene una doble vertiente. Por un lado el perfil vodevilesco que desde la aparición de The Kinks siempre hemos vinculado con el pop británico. No en vano, Albarn ha recibido en más de una ocasión comparaciones con Ray Davis. Los elegantes arreglos de cuerdas y vientos empujan en esa dirección, jugando en temas como The Last Man to Leave a reproducir los sonidos de una feria local.

Pero, al mismo tiempo, la base rítmica que forman Simonon y Allen aporta una riqueza instrumental que remite a sonidos afrocaribeños o incluso al concepto de mestizaje parentado por Can hacia el final de su carrera. Todos estos elementos dan en un álbum que contentará por igual a los fans de Blur y a aquellos que demandan un puntito más de complejidad, un poco en en la línea del magnífico Everyday Robots firmado por Albarn en solitario hace unos años.

 

Mumford & Sons

Delta
Island / Universal
POP
5/10

La música popular, y más concretamente aquella que resulta más exitosa, explica muchas cosas de la sociedad en la que se desenvuelve. Por ejemplo, la atención desmesurada que reciben aquellos grupos que convierten sus canciones en ejercicios de épica (a menudo sonrojante) habla bien de los valores y tendencias mayoritarias: lo grandilocuente -en ocasiones cercano al histrionismo y casi siempre vacío de sustancia- es un valor al alza.

Las lecturas que pueden sacarse de esta observación son múltiples, y no menos son los artistas de fuera y dentro de nuestras fronteras que encajan dentro de la descripción. Pongamos por ejemplo a Mumford & Sons, cuarteto londinense que en la estela de Kings Of Leon, The Lumineers y otras bandas similares, han explotado una estética que homenajea a los grandes del folk rock de siempre, y que sin embargo ofrecen masticados ejercicios de pop inane para audiencias masivas.

Se trata de un ejercicio de ilusionismo al que hemos asistido en numerosas ocasiones.  Delta -un trabajo que poco o nada tiene que ver con la música que se practica en el Delta del Mississippi- supone el cuarto álbum para una formación que hace tiempo que ha tocado el cielo en lo que a éxito se refiere. Momento idóneo pues para dar un nuevo golpe de timón y, de la mano del afamado productor Paul Epworth (Adele, Rihana, U2,…), consolidar su estatus de banda de estadios.

Precisamente en la senda que hace ya muchos años tomó la banda de Bono, Delta es un disco en el que la sobreproducción ahoga las canciones, neutralizando los efectos sanadores de la música de raíz a la que supuestamente se entregan Mumford & Sons. Orquestaciones con aroma a Hollywood ( The Wild), rock digitalizado y edulcorado ( Slip Away, Picture Your) y sensibleras baladitas de rigor (que no falten). En realidad,  Delta lo tiene todo hacer de Mumford & Sons aún más grandes de lo que ya son. Pero, por favor, que no lo llamen folk.

 

Bill Ryder-Jones

Yawn
Domino / Music As Usual
POP
8/10

Bill Ryder-Jones abandonó The Coral tras un episodio de estrés. Desde ese momento, el joven músico británico comenzó una carrera por su cuenta en la que las prisas no eran bienvenidas ni a la hora de decidir el siguiente paso a dar ni -cualquiera que haya escuchado sus discos bien lo sabe- musicalmente hablando. A estas alturas Ryder-Jones bien podría acompañar a Miles Kane y Alex Turner en un figurado podio generacional. En lugar de aspirar a ello, el de West-Kirby va dando pasos lentos pero seguros construyendo una discografía que bascula entre la psicodelia clásica, el folk-pop confesional y la herencia del indie-rock noventero. Dentro de este triángulo no necesariamente equilátero Yawn se decanta por esta última opción.

Con una elegancia inequívocamente británica, canciones como There Are Worse Things I Coul Do no esconden la influencia de los Pavement más románticos, o incluso esa cadencia al ralentí que Seam manejaban con maestría. Sus letras bien pueden ser ejercicios de género, pero cuentan con el valor de parecer lo suficientemente personales como para pasar por páginas arrancadas de su diario. Con esos mimbres Bill Ryder-Jones compone un muy buen disco, un tanto a contracorriente de lo que demandan las modas y tendencias actuales en el terreno del pop. Lo que lejos de restarle valor resulta motivo de aplauso.

 

Charlie Mysterio

Mysterio
Munster
POP
8/10

La carrera de Charlie Mysterio y de su proyecto principal, Los Caramelos, ha transitado desde aquel ya mítico 1988-1999 publicado por Spicnic por territorios al margen de la lógica a la que se someten los artistas pop de este país. Su anárquica política de lanzamientos le ha llevado a permanecer poco menos que desaparecido durante largas temporadas y volver al primer plano con una, por momentos, desbordante producción discográfica.

Quiere la suerte que nos encontremos ahora en una de esas fases en la que se acumulan sus lanzamientos: en septiembre veía la luz el segundo volumen de Cicatrices de un cuento y ahora lo hace su primer disco en solitario, evolución del sonido característico de Los Caramelos y hasta de La Ruleta China, proyecto colaborativo con El Zurdo y Clara Collantes.

Con la ayuda de una Roland TR-606 y desde la sofisticación pop, las trece canciones que componen este LP (la edición de Munster incluye copia en CD) suponen una variación del sonido lo-fi que caracteriza a Los Caramelos. Los ritmos electrónicos de surgen de la TR-606, espaciosos y minimalistas, sirven de colchón a las líneas melódicas que surgen de las guitarras y de la voz desapasionada de Charlie.

Esas bases lo mismo conducen los temas por el terreno de la bossa nova que plantean una versión tecnopop de aquella "tercera vía" en la que El Zurdo situó una vez a Mysterio junto a Vainica Doble o Solera. Otros ilustres, como Family y Parade, también podrían formar parte de esa vía alternativa, y se antojan referencias más que válidas para ubicar la reencarnación del músico madrileño.

 

Heather Leigh

Throne
Editions Mego
EXPERIMENTAL
7/10

Un vistazo a la lista de colaboraciones que la norteamericana Heather Leigh ha ido completando a lo largo de su dilatada carrera da bastantes pistas del territorio que pisa la cofundadora del sello (y tienda) Volcanic Tongue: Peter Brotzmann, Richard Youngs, MV & EE, Robbie Yeats (The Dead C), John Olson (Wolf Eyes), Smegma, Charalambides, Thurston Moore, Chris Corsano, Jandek y un larguísimo reguero de nombres asociados a la élite del rock experimental.

En su primer álbum para el prestigioso sello austriaco Editions Mego, habitualmente asociado a la electrónica, Leigh entrega seis piezas de folk-rock espectral y contemplativo, una suerte de versión polvorienta de los discos de This Mortal Coil. Desprovistas de sección rítmica, las canciones se reducen a la voz de Leigh, un falsete siempre a punto de quebrarse, y una o varias líneas de guitarra que a partir de técnicas como el slide o el feedback construyen un muro de sonido de cualidades hipnóticas. No es desde luego música de digestión fácil, pero alcanza altas cotas de intensidad y momentos de indudable belleza.

 

Jane Weaver

The Silver Globe
Fire / Popstock!
KRAUT-POP
7/10

La sobresaliente acogida crítica que el pasado año tuvo Modern Kosmolgy, un álbum que apareció en muchas de las listas de lo mejor del 2017, le proporciona ahora una segunda oportunidad a su predecesor The Silver Globe, disco publicado originalmente en 2014 y que ahora vuelve a ver la luz en forma de reedición. Sus diez canciones conforman un álbum conceptual a propósito del orden cósmico inspirado en la cinta del cineasta polaco Andrzej Żuławski Na srebrnym globie ( On the Silver Globe).

El álbum se antoja también un punto clave en la trayectoria de esta artista de Manchester que ha ido quemando etapas: desde su paso por la banda de brit pop Kill Laura a medidados de los noventa y continuando por una serie de discos en solitario vinculados a la folktrónica, Jane Weaver finalmente dio con The Silver Globe un golpe de timón a su carrera. De la mano de amigos como Cybotron, Badly Drawn Boy o David Holmes, Weaver reconduce sus canciones hacia una suerte de space rock que unas veces se asemeja a Stereolab, por su carácter juguetón y sofisticado ( Argent), y otras muta en delicadas piezas de orfebrería pop ( Arrows, Cell) o hasta samplea a Hawkwind en The Electric Mountain en un claro ejercicio de homenaje a sus héroes.

VV.AA.

Unusual Sounds
Mexican Summer / Popstock!
LIBRARY MUSIC
7/10

La música de librería es aquella compuesta y grabada por músicos anónimos que se alquila para ser utilizada libremente en productos audiovisuales o programas radiofónicos. Con el ejercicio retromaníaco que de un tiempo a esta parte nos ha llevado a abrir el baúl de los recuerdos, no son pocos los discos recopilatorios que se fijan en colecciones de librería grabadas en los años 60 y 70. Es el caso de Unusual Sounds, un disco compilado por el experto en la materia David Holander.

A diferencia de otros recopilatorios de estas características, centrados en un sello o una colección concreta, Hollander picotea entre lo mejor del género, desde representantes de KPM, la mejor librería británica (John Cameron o Keith Mansfield), hasta compositores de las más diversas nacionalidades: el belga Joel Vandroogenbroeck (componente de Brainticket), el montenegrino Janko Nilović o el italiano Stefano Torossi. Psicodelia, soul, lounge music, exótica,… un poco de todo cabe en estas fantasiosas composiciones concebidas para llevarnos de la mano a lugares insospechados.

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