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Rosalía inicia su gira 'Motomami' con “a de altura” y de Almería

Rosalía inicia una gira centenial con "a de altura"... y de Almería

eldiario.es Cultura/ EFE

Almería —
7 de julio de 2022 01:29 h

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Con “a de altura” y también de Almería comenzó el miércoles en dicha capital andaluza la nueva gira mundial de Rosalía, un show de mentalidad centenial hecho a la medida de estos tiempos de multipantalla, vídeos de TikTok y redes sociales, con momentos mágicos y en el que se han estrenado varios temas.

El recinto ferial de la ciudad, con el aforo preparado para unas 8.000 personas y “prácticamente agotado” según la organización, recibió a la catalana para desentrañar en vivo antes que nadie Motomami, su tercer LP, que ya está considerado uno de los grandes discos del año por la crítica internacional.

Dos días antes del concierto almeriense, un grupo numeroso empezó a hacer cola para reservarse un sitio privilegiado. Estaban preparados: sombrillas, neveras, sillas plegables, el tupper, ropa fresquita y juegos de cartas. Al fin y al cabo, hacía dos años y medio que Rosalía Vila no pisaba un escenario en gira, tiempo que aprovechó para ganar un Grammy, consolidar su posición como estrella global y rematar un trabajo aún más experimental que el previo El mal querer (2018), en el que conjuga flamenco, reguetón clásico, bolero, algo de jazz y el verbo rápido de las raperas estadounidenses.

Ese trabajo se convirtió en el gran protagonista de un repertorio que a lo largo de hora y media ha pasado por todos sus cortes, además de por un buen número de singles sueltos como Dolerme y versiones de clásicos como Gasolina, en contraposición a la presencia anecdótica de sus dos primeros álbumes, de los que solo han sonado Malamente, De aquí no sales, De plata y Pienso en tu mirá, pero no Di mi nombre, Bagdad ni Catalina.

Sin banda pero con muchas cámaras

A siete horas de tren de Madrid, desterrada a menudo de las grandes giras, poco podía imaginar Almería que acogería el arranque de una de las más esperadas del año, con algunos fieles seguidores haciendo cola desde varios días antes para conseguir una posición privilegiada ante su artista.

“Esta es una tierra de arte”, les reconoció en directo la protagonista al recordar cómo en unas vacaciones con 8ochoaños se sintió “especial” por pasear por las mismas calles de “una una superestrella como David Bisbal... ¡y de Tomatito!”. “Me vuela la mente al pensar que he vuelto aquí para cantar”, continuó.

Fue a las diez de la noche, cuando la oscuridad permitió disfrutar ya de todo el juego de luces, cuando rugidos de motor quemando rueda y su consiguiente polvareda han anunciado el inicio del show en medio del griterío y la conmoción general que se reserva a los más grandes.

En la penumbra irrumpieron una manada de cíborgs avanzando como motocicletas, las cabezas embutidas en cascos luminosos de diversas formas y capitaneados por una Motomami con botas altas de cuero azul que no tardó en descubrir su faz, sus dos coletas y en despachar el primero de los temas, Saoko y ese “chica, ¡qué dices!”.

No hay en este espectáculo una banda que interfiera con la artista catalana y sus ocho bailarines al deslizarse por el limbo monocromático que ha construido como escenario; pero sí cámaras, muchas, ya sea a pie de pista, en el techo o al ras de las teclas de su piano, en pos de una realización muy medida que hace que atender a las pantallas sea como observar pedazos de videoclips construidos “in situ”.

Dos canciones inéditas

En la retina se van prendiendo pequeñas instantáneas que subliman la estética del show sin perder por ello la importancia de la conexión con el público en estos tiempos de interacción permanente en redes, como cuando sube a parte de sus seguidores a bailar, exhibe orgullosa el retrato que le ha hecho uno de ellos o repasa al unísono su abecedario ya antológico: “De a de altura a z de zorra”.

Brincando, haciendo twerk o desde el suelo, Rosalía electrizó con los temas más rápidos, como Bizcochito o Linda, pero la magia llegó ante los más emotivos, como Dolerme con la guitarra colgada al cuello, G3 NI5 o con Hentai al piano.

En uno de los momentos más vibrantes del concierto rescata De plata envuelta en una larguísima falda negra de volantes. Está sola ella en el escenario, casi a oscuras, y un bajo eléctrico acompaña de fondo su quejío con ánimo rokero. Así llega la primera gran ovación de la noche.

Hubo más momentos para el recuerdo, como cuando en el segundo tramo aborda un popurrí dedicado al reguetón y allí suenan La Combi Versace, Relación y Yo x ti, tú x mi unidas al Papi chulo de Lorna y a la Gasolina de Daddy Yankee, justo antes de brindar varias canciones nuevas que ha prometido que verán la luz “en algún momento”, como Aislamiento o Chiri.

“¡Qué calorcito, Almería!”, dijo empapada en un sudor que, condensado sobre el suelo, hacía ya difícil ejecutar las coreografías cuando en la parte final abordó grandes éxitos como Malamente o Con altura y unos bises para los que ha dejado Chicken Teriyaki, la ingrávida Sakura y CUUUUuuuuuute.

Tras esta toma de contacto, el tour recalará el próximo sábado en el Estadio de La Cartuja de Sevilla y recorrerá ocho ciudades españolas más, además de varios países a uno y otro lado del Atlántico hasta su final el próximo mes de diciembre en París.

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