Todos tenemos que irnos. Solo el dolor se queda

Rafael Baladés / Sergio Gay

La Vida es eterna. Pero nuestras vidas son transitorias. Sólo somos transportistas temporales de la Vida.

Cuando una vida se trunca violentamente hay un desgarro en el corazón de la Vida. Y el dolor se extiende como las ondas en el agua.

Todos tenemos que irnos. Todos viajamos hacia otro sol incierto. Sólo el dolor se queda.

Aquí. Donde los seres nacen y mueren continuamente, donde la muerte renueva constantemente la vida.

Donde el dolor se queda. Y se extiende y dura y dura.

Gracias, Angrois. Ojalá pudiéramos hacer desaparecer el dolor.

Los soliloquios del Fantasma de Hércules no tienen desperdicio. Nadie como él ha visto cómo todo cambia, todo muere y todo renace. “En más de tres mil años he tenido tiempo de sobra. He visto las embestidas de los trirremes griegos, y los asaltos de las poderosas galeras romanas, donde ahora sólo veo yates, y grandes ciudades flotantes.”

“Tampoco veo ya remeros en las embarcaciones. Ni espartanos matando y muriendo ante la atenta mirada de los dioses, enloquecidos por el aliento de Afrodita. Ahora sólo veo bárbaros y vikingas jugando en mis aguas azules. Y niños desnudos y dorados brillando bajo el sol. Hoy todo es juego en el Mediterráneo. Juego y fiesta y locura.”

“Yo maté a mis hijos en un arrebato de locura y, para purificarme, por indicación del oráculo de Delfos, maté a Gerión, el de los tres cuerpos, y robé sus famosos rebaños de bueyes, allí, donde el insondable océano de occidente, y los traje aquí, al Mare Nostrum.”

“Pero tampoco veo ya mis bueyes. Sólo toda esa gente, tan hermosa, jugando en las riberas de Hispania. Y toda esa fiesta y esa música, todo el día y toda la noche. Juro que nunca vi fiesta tan larga ni después de la más larga batalla.”

“Es verdad que el Mediterráneo está poblado de encantamientos. De cantos de sirenas y de sensualidad. Y que los caldos de Dionisos y otros hechizos de otros dioses nos trastornan, y que este calor nos calienta los cascos, pero podéis creerme si os digo que nunca vi fiesta tan grande. ¡Oh, dioses del Mare Nostrum, cómo habéis cambiado todo!”

“Sólo la luz sigue siendo la misma, blanca, y el horizonte horizontal y el azul inmenso y las olas mansas como corresponde a un mar seductor y asesino.”

“Y todo esto se susurra aún en las caracolas, y aúlla en los vientos de Tarifa donde yo pongo mi furia para que se respeten las puertas del Mare Nostrum.”

“Y yo lo cuento porque yo lo he visto. Y porque yo también nací en el Mediterráneo.”

Yo gusta pulpo. Yo gusta mucho todo España. ¡Me marrravilla! España es mágica. Toda gente hace milagrrros. Hasta el más tonto hace rrrelojes con maderrra. Son arrtistas. Son crrreativos. Siemprre tienen ideas bonitas. Siemprre sonrríen. Tan guapos cuando sonrrríen. También me gusta mucho bares. I love bares de España. Y hay más bares que casas. Puedes tomar copa en sitios incrrreibles. Hasta en fondo de mar. ¡Ah, y yo gusta mucho tapas! ¡Qué buenos! La torrtilla. La morrcilla. ¡Jamón! Sí, jamón, muy bueno. Y también marrrisco. Y pulpo... ¡Huy, no! Pulpo no. Perdón. Yo novia de pulpo. De España. Muy guapo. En Alemania todas mis amigas quieren mi pulpo. Pero Pulpo es mío solo. Tiene mucha mano. Y sabe mucho fútbol. ¡España! ¡Te quierrro!



Adiós, Agosto, adiós. Viva Septiembre. Viva la vuelta al cole. La vuelta al trabajo. La vuelta al paro. La vuelta a los juzgados. La vuelta a las mentiras. Todo vuelve y todo se va. En días más cortos. En noches más largas. Ciudades brillantes. Bosques dorados. Playas desiertas. Vientos de otoño. Septiembre siempre será maravilloso.

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