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En la calle, exhaustos y sin comida: los migrantes que siguen en Ceuta
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En la calle, exhaustos y sin comida: los migrantes que siguen en Ceuta tras el regreso de decenas de miles a Marruecos

Migrantes cruzando la frontera en Ceuta en dirección a Marruecos.

Andrés Illescas

Ceuta —
31 de julio de 2026 23:31 h

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Hamido está descalzo y echado en un banco en Ceuta. “Estoy derrotado, hermano”, dice el hombre de 34 años, que explica que siempre se ha ganado la vida “pintando coches” en la localidad de Larache, en Marruecos. De allí partió su hermano, que ahora vive en Barcelona, hace apenas cuatro años. Allí teme, también, volver pronto.

“Tendría que poder ayudar a mi madre, que está viuda. Aguantar y buscar un trabajo aquí, pero está siendo muy duro”, agrega, señalando las tiendas vacías del centro de la ciudad autónoma, que como en casi toda la localidad, permanecen cerradas, sin dar opción a nadie de comprar alimentos. Hamido llegó “hacia las 15:00” de este jueves, cuando decenas de miles de personas entraron de manera irregular en Ceuta en una jornada tras la que también se han localizado 57 cuerpos sin vida en la costa.

El hombre explica que, tras entrar, se fue “directo al CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes)”, donde se encontró un espacio repleto en su interior y también fuera. Fuentes del centro apuntan que acogen ahora mismo a 880 personas. Pero la estampa exterior invita a pensar que aún quedan unos cientos de los casi 1.000 que llegaron a rodear el espacio de acogida, según señalaban en pasadas jornadas los sindicatos con representación allí.

Este viernes por la mañana, miles de personas enfilaban la frontera para regresar de nuevo a Marruecos, según pudo comprobar elDiario.es en la zona. El Gobierno asegura que 48.300 de las más de 50.000 personas que entraron ya han vuelto al país vecino. Entre ellos estaba Hamza, que volvió por la mañana con cuatro amigos. Todos son de Rincón, la siguiente localidad marroquí más próxima después de Castillejos. “Así no se puede estar, amigo”, añadía el pequeño Mohamed, de solo 14 años, que cuenta que soñaba con emular al jugador de fútbol Lamine Yamal.

Mientras tanto, en las calles aún llenas de Ceuta se respira cansancio por la falta de techo, alimentos y agua. Algunas fuentes consultadas por este medio perciben una suerte de “estrategia de desgaste por parte de las administraciones” para “el rápido retorno voluntario”. Pero, aún exhaustos, muchos migrantes permanecen en toda la localidad.

“Conozco gente que ha dormido en portales”

Hambriento y cansado, Hamido mira a la noche con cierta preocupación. “He pensado en acercarme a la frontera, a alguno de los barrios y quedarme por allí. Conozco gente que ha dormido en portales”, añade, confesando que le ronda la cabeza regresar como los muchos que ya lo han hecho este viernes, apenas 24 horas después de entrar. Algo similar a lo que, horas antes, había vivido Hamza: “He dormido en la calle como un perro”.

Hamido cree que, en cualquier caso, acabarán por repatriarlo. Una idea que ha reiterado en su visita Pedro Sánchez, que ha dejado clara la intención de retornar a las personas migrantes a la mayor brevedad posible, agilizando los expedientes. Esta información llegó pronto a los propios afectados, uno de ellos, Rachid, esperaba a la puerta del CETI a que bajara el calor para ir a buscar algo de comida. Allí llegó este jueves por la tarde, juntándose con dos conocidos que habían entrado antes desde Castillejos. “Nos quieren echar”, alcanza a decir a pesar de no hablar un castellano fluido. “Todavía espero que me puedan llevar a la Península”, añadía.

Organizaciones especializadas recuerdan el deber de proporcionar garantías en los procedimientos de devolución y la necesidad de atender las necesidades de cada una para respetar el derecho de asilo. “Entendemos que eventualmente se acuerde la devolución, pero eso debe pasar por un procedimiento de devolución con garantías”, indica a elDiario.es Patuca Fernández, abogada de la Coordinadora de Barrios. “Lo que hay que hacer es cumplir el proceso de la Ley de Extranjería”.

Decenas de personas migrantes regresan a Marruecos a través de la frontera de Ceuta.

Una ciudad autónoma saturada

El pico de llegadas ha saturado la pequeña ciudad fronteriza, de apenas 84.000 habitantes. “Estamos ante una crisis humanitaria y parece lógico que las capacidades se hayan desbordado. Exigimos que se aplique la ley con todas las garantías”, dice Fernández, que abunda en los factores al otro lado de la frontera. “Es un problema de relaciones bilaterales no tanto de España con Marruecos, sino con la Unión Europea. Esto tiene mucho que ver con la política de externalización de fronteras. Europa le ha dejado la llave a Marruecos y luego no te puedes extrañar de lo que pase”, zanja la abogada.

Muchos de los recién llegados son menores. Brian, de Tetuán y 16 años de edad, llora sentado en el borde de una fuente donde otros migrantes aprovechan para asearse, en pleno centro de la ciudad. Solo, “con mucha hambre y sed”, lamenta no encontrar nada abierto. Preguntado por si se arrepiente de haber venido a España, asegura que de saber las condiciones a las que se sometería, durmiendo en la calle y sin cubrir sus necesidades básicas, no lo hubiera hecho.

Sin embargo, en su relato trasluce, como en el de muchos otros, el compromiso por ayudar a su familia, “de siete personas” y que solo se sostiene con el salario de su padre, quien se dedica “a vender piezas de coches”. No ha acudido a los servicios de tutela de la Ciudad Autónoma, quien tiene las competencias y por ende la obligación de garantizar la atención a los menores. “No quiero ir porque temo que me devuelvan”, contesta, sin titubear.

“No me extraña que diga eso”, señala la abogada Patuca Fernández al ser informada sobre el caso. “Tiene su lógica porque es lo que ocurría, esta tensión con el acceso al sistema de acogida con los niños y niñas ocurre siempre. La situación es muy inestable”, resume, considerando que lo razonable sería que la ciudad preparara un sistema de acogida suficiente, “ingresen o no ingresen los niños y dotarles de seguridad jurídica de que no van a devolverles sin garantías”.

Sin embargo, tanto el presidente Juan Vivas como una fuente del propio sistema de menores consultada por este medio, dan por hecho que los pequeños no serán acogidos porque la capacidad ya está “ampliamente excedida” con los algo más de 700 que ahora mismo se encuentran bajo la tutela de la ciudad. Algo que choca con el planteamiento de Fernández, que es el que marca la ley, y que indica que deben ser atendidos, cubriendo sus necesidades hasta que cada caso se valore de forma individualizada.

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