Informes de Frontex revelan que la Guardia Costera griega dispara contra los botes de refugiados

Imagen de archivo. Un barco de la guardia costera griega navega con refugiados a bordo tras ser rescatados en alta mar en el puerto de la isla de Chios (Grecia) / Efe.

Como estrategia para atrapar a supuestos traficantes de personas, la Guardia Costera griega dispara munición real contra embarcaciones de refugiados que tratan de llegar a Grecia, llegando a herir a solicitantes de asilo que las ocupan, según ha revelado una serie de informes de la Agencia Europea para la Gestión de las Fronteras (Frontex) publicados por The Intercept.

Los documentos revelan que los disparos por parte de guardacostas griegos hacia barcas de refugiados no son casos aislados, bajo el objetivo de atrapar a los traficantes de personas que podrían ir en el interior de las embarcaciones de refugiados. Los disparos van dirigidos al motor de el bote pero se han dado operaciones en los que los refugiados acaban recibiendo impactos de bala.

Los informes de Frontex abarcan un período de 20 meses desde mayo de 2014 a diciembre de 2015. Cada caso en los que se emplearon armas de fuego, aunque hubiese resultado gente herida, aparece descrito como parte del protocolo habitual en la lucha contra el tráfico de personas y la detención de embarcaciones de refugiados en el mar.

The Intercept recoge el caso de una de las embarcaciones disparadas por la Guardia Costera en la que varios de los refugiados resultaron heridos por las balas en los alrededores de la isla de Quios. Según explica una de las personas heridas, de origen sirio, uno de los agentes tenía una pistola y otro una metralleta. Después de realizar una señal en vano exigiendo que frenase su camino, los guardacostas comenzaron a disparar.

Los guardacostas Chios justificaron el uso de armas defendiendo que conductor de la embarcación había disparado en un principio a los oficiales. Sin embargo, según la información y los testimonios recabados por The Intercept, “no existen evidencias” de que tal hecho se produjese. La persona que dirigía la barca fue detenida por contrabando y no fue acusado de atacar a la policía o por posesión de armas.

Un mes más tarde, un tribunal griego concluyó que los agentes de la Guardia Costera, no hizo nada malo, sino que su actuación estaba ajustada al protocolo con el objetivo de detener a un presunto traficante, informe el mismo medio.

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