La banca asume que las consecuencias de la guerra de Ucrania provocarán un freno en el boom hipotecario en España

Imagen de una sucursal de Unicaja Banco.

Diego Larrouy


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Cada tres meses, el Banco de España sondea a los bancos españoles para conocer qué evolución puede tener la concesión de créditos a las familias y las empresas. Hasta ahora, los bancos habían venido mostrando un cierto optimismo ante la recuperación económica, con relajación de las condiciones y con buenos datos de demanda. Esto está cambiando, sin embargo, con las consecuencias y la incertidumbre que ha abierto la crisis bélica en Ucrania. Ahora, los bancos están respondiendo al supervisor que se prevé que en los próximos meses se endurezcan las condiciones y las peticiones de préstamos se reduzcan. Esto afectaría al fuerte crecimiento en la concesión de hipotecas que los bancos estaban registrando durante el último año y que les había llevado a datos no alcanzados desde hace una década.

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El informe, presentado durante la Semana Santa, hace referencia a la tendencia que se ha experimentado por los bancos durante los tres primeros meses del año, pero también a las previsiones para el segundo trimestre del ejercicio. Sobre el periodo entre enero y marzo, los bancos españoles han apreciado que todavía se mantenía el dinamismo, especialmente en lo que respecta al crédito para hogares, tanto para la compra de vivienda como para el consumo. No así para las empresas, donde la incertidumbre ya había hecho que se elevaran las condiciones para la concesión de esta financiación.

La cuestión cambia para el segundo trimestre, en el que ya está inmerso el sector. Esto afectaría, según plantean los bancos, al dinamismo que había experimentado el negocio hipotecario durante el pasado año. “Las entidades financieras anticipan un cierto endurecimiento de los criterios de concesión de préstamos y un descenso en la demanda”, señala el informe publicado por el Banco de España. El supervisor advierte que este cambio en las condiciones del mercado “interrumpiría la tendencia ascendente que se venía registrando en este segmento en los cuatro últimos trimestres”. A partir de este jueves los bancos comienzan a presentar sus resultados de los tres primeros meses, lo que comenzará a dar datos concretos sobre la evolución de su negocio y el impacto de la guerra.

La evolución de la concesión de hipotecas contrasta con la del resto de la zona euro. Según figura en el informe, mientras que en España los bancos habían seguido relajando las condiciones generales para la concesión de hipotecas, en el resto de países se había apreciado ya un endurecimiento de las mismas. Para los próximos tres meses, tanto en España como en Europa se prevé que se siga complicando por parte de los bancos el acceso a la hipoteca. El sondeo realizado por el supervisor no hace referencia al presumible aumento de los tipos de interés que pueden provocar un aumento de la rentabilidad de estos préstamos para los bancos y que puede devolver al euríbor a positivo seis años después, algo que ya se ha producido en algún apunte diario de este índice.

El año 2021 terminó con 417.000 hipotecas firmadas y 57.000 millones de euros financiados por la banca. Cerró así con un 23% más de operaciones que en el año de la pandemia, llevando las estadísticas a registros que no se habían visto desde 2011. El año arrancó con un mes de enero, último dato publicado por el INE, con 36.185 operaciones, que suponían un incremento de casi el 30% respecto al mismo mes de 2021. Pese a los datos tan elevados, el Banco de España descartó recientemente que se estuviera produciendo una nueva burbuja inmobiliaria en España –el fuerte aumento todavía queda lejos de los registros previos a 2008– aunque sí reconoció que se estaban produciendo subidas de precios y se estaban acortando los tiempos que se podía demorar una venta. Eso sí, apuntaron que en otros países europeos sí se habían apreciado ya estos riesgos de burbuja.

El crédito hipotecario es el principal negocio de financiación bancaria, pero no es el único que se va a ver afectado por la incertidumbre económica provocada por la guerra en Ucrania, tal y como se desprende de la encuesta realizada por el Banco de España. Uno de los sectores que se verán más afectados será el de los créditos a las empresas. En su caso, el endurecimiento de los préstamos ya se había producido durante el primer trimestre del año “debido a un aumento de los riesgos percibidos y a una menor tolerancia a ellos por parte de las entidades financieras”. Según el análisis del Banco de España, este endurecimiento previo venía provocado por la incertidumbre causada por los problemas de abastecimiento y los mayores costes en la energía y las materias primas. El endurecimiento no afectó a todos por igual ya que, según el supervisor, se produjo de forma más intensa en las pymes que en las grandes compañías.

Nuevo endurecimiento para las empresas

Por ello, el Banco de España aprecia un aumento en el porcentaje de solicitudes de fondos que han sido denegadas. De cara a los tres siguientes meses, las entidades financieras anticipan en la encuesta un “nuevo endurecimiento” en los criterios para conceder los préstamos y un leve descenso de la demanda. “En gran medida estaría influido por un aumento de la incertidumbre asociado al impacto que la guerra en Ucrania podría provocar sobre la actividad económica”, apunta el informe.

En el campo de la financiación empresarial, los bancos se enfrentan en los próximos meses a cómo las empresas van a devolver los préstamos ICO que se dieron como respuesta a la pandemia. El Banco de España informaba antes de la Semana Santa de que da por hecho que habrá un aumento de la morosidad, aunque el nivel definitivo dependerá de lo que dure la inestabilidad económica provocada por la guerra en Ucrania. El Gobierno aprobó en su plan de choque contra los efectos de este conflicto una medida para intentar aliviar esta presión, que afecta principalmente a pymes, permitiendo alargar el plazo de devolución de los préstamos. Además, se aprobó que los sectores más afectados puedan ampliar seis meses su periodo de carencia sin tener que devolver el importe del préstamo y se creó una nueva línea de avales ICO de 10.000 millones de euros.

El último tipo de préstamos analizados por el Banco de España es el del crédito al consumo. En esta categoría, el Banco de España percibe que durante los tres primeros meses del año se ha producido un aumento de la demanda de esta financiación, aunque los bancos habrían aumentado “levemente” el porcentaje de solicitudes denegadas. Más allá de eso, la encuesta muestra una tendencia continuada desde el año pasado, donde el mayor gasto de los hogares en bienes de consumo duradero o la mejora de la confianza que tenían los consumidores habían aupado este negocio. Sin embargo, no se libra del cambio de tendencia provocado por la situación en Ucrania, aunque en menor medida que los otros dos tipos de financiación. “Las entidades prevén que los criterios de concesión se endurezcan ligeramente y anticipan un leve descenso de la demanda”, señala el informe.

Fuera de estos tres tipos de créditos, el Banco de España pregunta a los bancos por los efectos que pueda tener una retirada de las medidas de política monetaria que el BCE ha ido aplicando durante los últimos años y, especialmente, como respuesta a la pandemia. Las entidades consideran que estas políticas están teniendo “un impacto cada vez más reducido” y consideran que durante los próximos seis meses van a tener “un efecto negativo” que se va a traducir en “una contracción de la oferta de préstamos y un descenso del volumen de crédito concedido”, debido a la normalización de la política monetaria para responder a la elevada inflación.

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