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Bancos y empresas españolas asumen cada vez más el riesgo de comprar deuda pública nacional

Los extranjeros tienen un 39% de los bonos y letras del Tesoro, una proporción que se ha reducido desde su pico en 2011, cuando casi la mitad estaba en manos de foráneos.

Los particulares apenas tienen menos de un 1% de deuda. En los años noventa la cifra rozaba el 15%.

La hucha de las pensiones tiene casi el 8% del papel del Estado en circulación.

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Cada español debería aportar 15.363,46 euros para saldar los compromisos de pago de la Administración Central (sin contar con comunidades autónomas), un total de 717.540 millones de euros, el equivalente al 76,2% del Producto Interior Bruto (PIB) del país. Pero, ¿con quién toca saldar esta deuda?

Los extranjeros son a día de hoy los que más deuda española acaparan. Hasta abril –último dato disponible del Tesoro–, los no residentes en España acaparaban 247.750 millones de euros en títulos de deuda española, es decir, el 38,68% del total (el Tesoro no cuenta en este dato las emisiones en otras divisas distintas al euro). Aunque elevada, la cifra es inferior a años anteriores: el pico estuvo en 2011, cuando los extranjeros tenían en sus manos 281.439 millones de euros de deuda nacional, el 50% del total. Precisamente, ese año coincidió con la tormenta financiera y la rentabilidad media de las emisiones de deuda españolas repuntó hasta el 4,07%.

En segundo lugar se sitúan las entidades de crédito nacionales, es decir, la banca. En sus manos está casi el 30% del total de la deuda nacional, o lo que es lo mismo, 190.209 millones de euros. La implicación de la banca patria en la financiación de la Administración central durante los años de la crisis ha ido a más año a año: ha pasado de tener deuda española por valor de 16.055 millones de euros en 2006, –último año de la bonanza económica–, el 5,68% del total, a los 190.209 millones de euros actuales, el 29,69% del total. El negocio le ha salido redondo, pues las entidades cuentan con barra libre del Banco Central Eeuropeo (BCE) para financiarse por debajo del 1% -la autoridad monetaria europea rebajó el tipo de interés al que presta a las entidades del 0,75% al 0,5% en mayo-, mientras que prestan dinero al Estado español con una rentabilidad media del 3,84% a día de hoy.

Las administraciones públicas completan el podium de los acreedores. Organismos como la Seguridad Social, a través de las inversiones del Fondo de Reserva de las Pensiones -la conocida como hucha de las pensiones-, acuden de forma habitual a las subastas de deuda del Tesoro español. En concreto, las administraciones públicas poseen títulos de deuda estatal por 87.358 millones de euros, el 13,64% del total. Nunca antes, en su afán por conseguir una buena rentabilidad, habían estado tan implicadas en financiar al Estado. Solo la cartera de deuda pública estatal del Fondo de Reserva de la Seguridad Social supuso en 2012 el 9,13% del total, porcentaje que en la actualidad asciende al 8%, según la información proporcionada por la propia Seguridad Social.

Las cifras que proporciona el Tesoro también desvelan que el español de a pie es el menos interesado en prestar dinero a la Administración central. Los particulares han comprado deuda en las subastas del Tesoro por 5.393 millones de euros, cifra que representa sólo el 0,84% del conjunto de la deuda. La cifra está en la zona de mínimos históricos –datos desde 1995, año en el que los particulares prestaban 27.779 millones de euros, casi el 15% del importe global-. El boom inmobiliario y bursátil primero, y los depósitos ultra-remunerados tras el estallido de ambas burbujas han alejado a los españoles de las subastas del Tesoro. Solo repuntó el interés de los particulares en este tipo de inversión en 2011.

Y la situación puede repetirse en un futuro no muy lejano, teniendo en cuenta el resultado de la última subasta de deuda. El Tesoro se vio obligado a pagar la rentabilidad más alta del año para colocar sus letras a tres y nueve meses. Detrás de estas mayores dificultades de financiación está la decisión de la Reserva Federal estadounidense de retirar los estímulos monetarios de forma gradual hasta 2014. Esta situación genera, según los expertos, oportunidades. Por ejemplo, Lucas Monjardín, de CapitalAtWork, asegura que la deuda nacional es mejor que un depósito bancario porque el riesgo es menor -“prefiero prestar dinero al Estado que a la banca, que va a tener que volver a vivir otra recapitalización”- y también, porque “es más líquida”.

José María del Valle, de Ahorro Corporación Financiera, opina que las rentabilidades que proporciona hoy en día la renta fija nacional son atractivas para invertir, “sobre todo, debido a que no hay un empeoramiento de la percepción sobre nuestro país, como muestra que la prima de riesgo respecto a Alemania, aunque ha subido, no se ha disparado en exceso”.

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