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La inflación se reduce cuatro décimas en agosto y se sitúa en el 10,4% por la caída de los carburantes

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Daniel Yebra

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La inflación se relajó hasta el 10,4% en agosto por la caída de los carburantes, respecto al mismo mes de 2021. El IPC (Índice de precios de consumo) general retrocedió 4 décimas este mes, frente al récord de 1984 y de esta crisis del 10,8% en julio, según el dato avanzado publicado este martes por el INE (Instituto Nacional de Estadística).



El índice subyacente, que excluye los precios energéticos y los alimentos no elaborados (y se considera menos volátil o más estructural), crece 3 décimas, a un máximo del 6,4% interanual, lo que señala persistencia de la inflación y un contagio a toda la cesta de bienes y servicios.

“Los picos de inflación se han registrado en los meses de marzo [el IPC subió hasta el 9,8%, desde el 7,6% de febrero], cuando Putin inició la guerra, y julio, cuando Rusia redujo el suministro de gas a Europa”, explican fuentes del Gobierno, que defienden que “la desaceleración de la inflación coincide con la puesta en marcha de los paquetes de medidas contra las subidas de precios, lo que demuestra la eficacia del plan de choque”.



La inflación general encadena tres meses consecutivos por encima del 10%, con la electricidad que no da tregua. De hecho, desde el mismo febrero, el IPC no cae del 7%, ejerciendo un fuerte daño al poder adquisitivo de las familias. Más de la mitad de los productos o servicios de la cesta de la compra según la que el INE calcula el IPC subieron por encima del 5% en agosto.

Este mes, incidieron especialmente los problemas de suministro de microchips desde Taiwán, que afecta directamente a distintas industrias, con empresas tecnológicas que incluso han tenido que parar la producción.

Calviño: “La inflación seguirá moderándose en los próximos meses”

“En principio, la inflación seguirá moderándose en los próximos meses”, afirmó este mismo martes Nadia Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, quien valoró el dato de agosto en TVE. Según insistió, esta caída del IPC se debe “a los carburantes, y a las medidas del Gobierno [como el descuento en las gasolineras, la bajada de impuestos a la electricidad o el más reciente abono gratis de Renfe, que estará vigente desde el 1 de septiembre]”.

Sobre el récord de la inflación subyacente, la vicepresidenta aseguró que es “normal” que esto ocurra en una crisis originada en los precios de la energía pero que se ha extendido al resto de la economía con el paso de las semanas, al aumentar los costes de las empresas y dañar el poder de compra de los hogares.

En este contexto, Calviño confía en una mejora de los salarios, y admitió que existe una negociación en marcha para la subida de los sueldos de los funcionarios, así como que el Ejecutivo elevará otra vez el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). “Aunque la clave evitar una espiral inflacionista”, advirtió.

A las abrasivas subidas de precios, se une el ciclo de aumentos de los tipos de interés que el Banco Central Europeo (BCE) inició en julio, y que pretender continuar en septiembre y en los siguientes meses, con el objetivo de dejar de alimentar la inflación al encarecer los préstamos, y también las hipotecas.

Así, la prescripción acordada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los banqueros centrales para combatir las subidas de precios es incidir en el giro hacia la ortodoxia monetaria, caiga quien caiga. Gita Gopinath, la número dos del organismo, pidió este viernes en el encuentro sobre política monetaria de Jackson Hole (EEUU) “medidas más agresivas, incluso si eso significa un fuerte enfriamiento de la economía y un aumento del desempleo, si la inflación resulta inesperadamente persistente”.

Fuerte golpe a los salarios

La inflación están golpeando con dureza al poder adquisitivo de los trabajadores. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, del total de 2.428 convenios “con efectos económicos en 2022”, solo 358 tenían cláusula de actualización de los sueldos para compensar total o parcialmente la inflación. Una cifra ligeramente por debajo del 15%. Si se observa el número de trabajadores protegidos con este tipo de clausulas, son 1.737.503, un 25% de los 6.872.707 cuyas condiciones laborales se rigen por un convenio.

En febrero, justo antes de que Rusia iniciara la invasión de Ucrania y detonara definitivamente la inflación -que golpea principalmente a las familias vulnerables por su origen en la energía y su traslado a alimentación, ambas necesidades básicas que suman la mayor parte del gasto de los más pobres, junto a la vivienda-, el Banco de España ya señaló que los convenios que se actualizan con la inflación habían caído del 70% al 15% en los últimos 20 años.

En el mismo sentido, el Banco Central Europeo (BCE), con datos del conjunto de la eurozona, realizó en su último boletín económico una comparación entre la evolución de los salarios en la crisis del petróleo respecto a la inflación de la energía de estos meses. Según la institución, la participación de los sueldos en el PIB, es decir, en el crecimiento de la actividad económica, se elevó a cerca de 4 puntos porcentuales en los 70 (ver gráfico), principalmente por el aumento de los salarios reales, teniendo en cuenta la inflación. En la crisis energética actual, esta participación de los sueldos en el PIB en la eurozona es negativa. O lo que es lo mismo, las subidas de precios están mellando los salarios.

Las consecuencias de la menor protección de los trabajadores se puede observar con otros datos más actualizados (el cálculo del BCE se queda en el primer trimestre de este año). La retribución media de los trabajadores en España apenas acumula una subida del 2,6% en 2022, según los datos de 'Ventas, empleo y salarios en grandes empresas y pymes' de la Agencia Tributaria, a cierre del segundo trimestre. En 2021, la mejora fue del 3,2%, según la misma estadística.

Si se estudian las subidas salariales pactadas en los convenios este año, la mejora se queda en el 2,56%, hasta julio, según el último dato publicado por el Ministerio de Trabajo. Para el conjunto de la eurozona, este aumento es del 2,1%, a cierre del segundo trimestre, con la previsión de que la inflación media acabe por encima del 8% en 2022.

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