Cómo cuidar la piel por el uso de la mascarilla

Una mujer con mascarilla compra en el supermercado.

Mercé Palau

Tras el confinamiento y el inicio de la desescalada, muchas comunidades autónomas  han aprobado decretos que obligan a usar siempre la mascarilla, incluso cuando se asegura la distancia de seguridad. Esta obligatoriedad se implanta como medida de prevención e higiene para las personas de seis años en adelante, junto con el lavado de manos y la distancia física, para reducir el riesgo de contagio por coronavirus. Esto significa que las mascarillas han entrado a formar parte de nuestra rutina habitual y de nuestro vestuario diario. ¿Puede tener este uso frecuente efectos sobre nuestra piel?

Principales problemas por el uso de la mascarilla

El uso continuado de las mascarillas, sobre todo en ciertos sectores profesionales como el  personal sanitario, pero también entre la población general, puede desencadenar la aparición de problemas cutáneos como acné, descamación de la piel, erupciones y picazón, tal como reconoce el Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC). Para los expertos, es importante cuidar la piel y prestarle la atención que merece porque es la que actúa de barrera y de línea de defensa contra los agentes externos. Mantenerla sana ayudará a que pueda ejercer la función que tiene. 

¿Qué factores condicionan que la piel esté sana con el uso de la mascarilla? Para las doctoras Lourdes Arochena González y Mar Fernández Nieto, del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, la saliva y el sudor propician el crecimiento de bacterias en las mascarillas, sobre todo durante el verano. Estas bacterias, reconocen las expertas, son las que pueden producir problemas cutáneos en la zona facial y propiciar un brote de dermatitis en personas predispuestas, acné o infecciones labiales o bucales. 

En realidad, una mascarilla lo que hace es atrapar la humedad entre la tela y la piel. Esta humedad, especialmente a temperaturas cálidas como las que se han vivido durante estos meses de verano, facilita la aparición de problemas y erupciones incómodas en la piel porque causa fricciones repetitivas. Cada vez que inhalamos y exhalamos, la humedad se acumula y la máscara la atrapa contra la piel del rostro. Además, otro de los problemas que se han observado con el uso de las mascarillas es el que provoca el roce en la zona posterior de las orejas. 

Qué cuidados necesita la piel 

¿Cómo debe cuidarse la piel para evitar este tipo de problemas? ¿Debe limpiarse más? ¿Cómo? Tener una rutina de cuidado de la piel adecuada puede ayudar a evitar que surjan molestias cutáneas. Arochena y Fernández ofrecen algunos consejos para que nuestra piel no sufra tanto los efectos de la mascarilla. Por ejemplo, no deben reutilizarse las mascarillas desechables porque estas aguantan bien unas 3-4 horas, por lo que usarlas más de este tiempo es contraproducente. 

Es importante, además, limpiar el cutis con lociones que no resequen e hidratarlo cada día; usar tiras que sujeten la mascarilla por detrás de la cabeza, no de las orejas, si se producen rozaduras en la parte retroauricular; evitar mascarillas con filtro porque emiten al exterior pequeñas gotas de saliva al hablar o respirar; no tocar la mascarilla y, si es necesario hacerlo para colocarla bien, hacerlo por las gomas, no por la tela; y cuidar la higiene bucal (es aconsejable lavarse los dientes tres veces al día). No debe olvidarse que la mascarilla es una prenda individual e intransferible, por tanto, no debe compartirse con nadie. 

Usar la mascarilla adecuada también nos ayudará a reducir problemas de la piel, reconoce la Academia Americana de Dermatología (AAD). Debe buscarse un ajuste ceñido en la nariz, en los lados y por debajo de la barbilla pero cómodo (si queda demasiado ajustada o si, por el contrario, se desliza fácilmente, aumenta el riesgo de irritación); si es de tela, elegir un tejido suave, natural y transpirable como el algodón por encima de las telas sintéticas como el poliéster o el rayón. 

Desde la Asociación Española de Dermatología y Venerología (AEDV) recomiendan, además, “evitar usar maquillaje; utilizar cremas hidratantes adecuadas para el tipo de piel y de la edad; lavar la cara con agua templada y jabones limpiadores suaves y sin fragancias; usar otra mascarilla si aparecen problemas cutáneos con un tipo concreto”. 

Si, pese a todas estas medidas persisten las lesiones, las expertas Arochena y Fernández aconsejan consultar con un especialista, recordando que actualmente los hospitales cuentan con protocolos y circuitos totalmente seguros para minimizar el riesgo de contagio por SARS-CoV-2. Unas medidas que, en el caso de la Fundación Jiménez Díaz, han sido acreditadas con el sello ‘Protocolo Seguro frente a la Covid-19’ emitido por AENOR.

A pesar de los posibles efectos perjudiciales sobre la piel, ambas especialistas subrayan la necesidad de usar mascarilla como medida de prevención contra el coronavirus. Incluso en el caso de personas asmáticas o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) porque esta no reduce el nivel de oxígeno en sangre. No hacerlo, reconocen, nos expone a nosotros mismos y a los demás a un posible contagio.

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Publicado el
8 de septiembre de 2020 - 05:50 h

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