Balas, playas o separadores ópticos, los términos que desconoces sobre el reciclaje

Balas de envases metálicos.

Azahara García

Reciclar es someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar. Esa es la definición que ofrece la Real Academia de la Lengua (RAE) de un proceso que es realizado cada día por millones de personas en España. Concretamente, 38,9 millones de españoles declaran separar sus envases a diario, dos millones más que antes de la pandemia, así que este procedimiento tan habitual para una amplia mayoría debería estar más que interiorizado y tendríamos que conocerlo al dedillo. Sin embargo, hay aún terminología que no nos suena tanto como debería. Por ejemplo, ¿sabías que existen playas en las plantas de selección? ¿qué significa SDR? Ante el buen número de términos que son bastante desconocidos, nada como un buen diccionario de reciclaje. 

  • Báscula: Sí, esta herramienta tan temida por muchos cuando se acerca el verano también forma parte del proceso de reciclado porque la basura también se pesa. Se trata de un sistema más de control para tener un seguimiento preciso de la cantidad total diaria que llega a una planta de selección, así que cuando el camión entra se pesa previamente. Cada camión tiene una capacidad aproximada de 26 metros cúbicos, que equivale aproximadamente a 5000 kilos de envases.  
  • Playa: Son lugares considerablemente amplios que se encuentran en las plantas de selección. Son utilizados por los camiones para descargar los residuos y así posibilitar que estos sean separados en función del tipo de material. 
  • Separador óptico: Se trata de un tipo de tecnología que se emplea en las plantas de selección para clasificar y separar los distintos materiales. Hay distintos tipos y calibraciones que permiten detectar desde el tipo de material a la composición, el color o la forma, entre otras. 
  • Balas: Al igual que se empaqueta y comprime la paja para hacerla más manejable, los envases que ya han sido separados en la planta son prensados en cuadrados compactos para reducir su volumen. Son las balas y han sido segmentadas por tipo de material para que sean destinadas al reciclador correspondiente.  
  • Circularidad: Uno de los procesos más importantes. Se trata de que los recursos tengan el máximo posible de vida útil y, cuando esta acabe, sean reciclados convirtiéndolos en otro envase u objeto y facilitando que se cree un nuevo recurso con una nueva vida. De este término deriva la economía circular que, según el Ministerio para la Transición Ecológica, es “aquella en la que se maximizan los recursos disponibles, tanto materiales como energéticos, para que estos permanezcan el mayor tiempo posible en el ciclo productivo”. TheCircularLab es un centro de innovación pionero centrado en la economía circular y que busca desarrollar mejores prácticas en el reciclado de los envases. 
  • Granza: Después de que los envases sean tratados por un reciclador, triturándolos y lavándolos, se convierten en granza, es decir, pequeñas escamas compuestas de fragmentos de plástico. De esta forma son muchísimo más manejables y su forma más compacta facilita el correcto proceso de extrusión.  Como curiosidad, granza viene del latín “grandia” que significa grande.  
  • Extrusión: Este proceso, que tiene lugar en un reciclador, consiste en fundir ese plástico que previamente se ha convertido en granza para formar un objeto con una forma determinada. Por ejemplo, se podría convertir en una botella de lejía, un banco o cualquier cosa que se nos ocurra que pueda modelar el plástico reciclado. 
  • Trazabilidad: Es un control que está presente a lo largo de todo el ciclo del reciclaje para acreditar que todo se lleva a cabo de una forma correcta y que las entregas de los envases llegan al reciclador homologado para ser reciclados como corresponde. 
  • Homologación: Se trata de un permiso de actuación que es otorgado a un reciclador para que lleven a cabo el tratamiento de los envases. Se consigue tras cumplir una serie de estrictos requisitos técnicos y legales.
  • SDR: Es un acrónimo de Sistema de Devolución y Recompensa. Este modelo busca premiar a aquellas personas que tienen un comportamiento medioambiental responsable. Es decir, recompensa con diversos incentivos el hecho de reciclar. Un buen ejemplo es RECICLOS, el sistema puesto en marcha por Ecoembes y que otorga a aquellos a quienes reciclen, puntos canjeables por incentivos sostenibles y sociales.  
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25 de mayo de 2021 - 05:00 h

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