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EXTREMADURA

Opinión

El péndulo de WhatsApp

"Pertenecer al grupo de WhatsApp de padres y madres del colegio no es más que otra forma de pertenecer al sistema y al control férreo de las instituciones al que es imposible escapar obligando a los sujetos a seguir la corrección social y política. No formar parte del grupo de WhatsApp te hace no pertenecer a la manada. Cada vez que pienso en ello me recorre un profundo escalofrío y en mi cabeza se dibuja un régimen de control que impide la emancipación y libertad en la construcción de la identidad"

La aplicación WhatsApp en el escritorio de un iPhone con iOS7 (Foto: Jan Persiel en Flickr)

Hace tiempo mantenía una conversación con la tutora de mi hijo en la que salió a relucir, más allá de los asuntos académicos de la criatura, mi relación con WhatsApp y con el resto de padres y madres de los compañeros de clase. Pronto me di cuenta de que los asuntos académicos de mi hijo eran también asuntos de todos. Hace tiempo que me salí del sistema de padres y madres unidos por WhatsApp. 

Mi experiencia de hacía varios años atrás me indicaba que no era bueno meterse en aquello que no había funcionado antes, mucho menos si se entiende la educación de los hijos de manera diferente a la de la mayoría. No hablo de querer criar a mis hijos en comunas hippies y subirme al carro de la homeopatía para curarlos, o al conspiranoico y maléfico plan en el que los gobiernos crean epidemias y enfermedades para controlar a la población renegando así de las vacunas.

Más bien a una educación donde las emociones, la dignidad y los derechos de los menores estén garantizados dentro de un sistema donde se les enseñe a pensar, a ser críticos y ecuánimes donde la ética, el respeto y la calidad educativa sea el sólido andamiaje donde se constituyan los hombres y mujeres del futuro. Muy corto se queda WhatsApp para todo esto. 

Pertenecer al grupo de WhatsApp de padres y madres del colegio no es más que otra forma de pertenecer al sistema y al control férreo de las instituciones al que es imposible escapar obligando a los sujetos a seguir la corrección social y política. No formar parte del grupo de WhatsApp te hace no pertenecer a la manada. Cada vez que pienso en ello me recorre un profundo escalofrío y en mi cabeza se dibuja un régimen de control que impide la emancipación y libertad en la construcción de la identidad. 

Si no estás en el grupo de WhatsApp tus hijos no serán invitados a los cumpleaños de otros niños; ni te enterarás de las quedadas de las familias para tomar un aperitivo, ni si a fulanito le han roto las gafas en el patio, o si menganito no ha llevado la bolsa de la merienda. Pero va más allá, ahora resulta que estos grupos han evolucionado y están jerarquizados por portavoces que hacen llegar información por parte de profesores de alumnos y la dirección de los centros.

Es decir, se acabó aquello de enterarte porque el niño lo comunique - el niño es el último eslabón de la cadena-, y de esta manera la responsabilidad recae con todo su peso encima de los progenitores o tutores legales, anulando la capacidad de decidir, discernir y comunicar del menor. 

Es una apropiación legitimada y una forma más de negarles la autodeterminación. Es muy interesante por lo sociológico y psicológico pasar alguna vez por estos grupos. Un día Daniel compartió una galleta con un amigo con intolerancia y aquello no estuvo bien, porque el crío llegó a casa con la cara con el tamaño de una torta del Casar de Cáceres; también recuerdo a Raúl seriamente dañado porque mi hija le había arrancado la hoja del cuaderno por su mala escritura. Su madre no tardó en recriminar la conducta de aquella niña talibán de seis años y tampoco tardó en recibir los vítores y  aplausos en forma de emoticono de los progenitores más fanáticos. Me pregunto cómo hubiera narrado Virgilio estos episodios contemporáneos.

Michel Foucault analizó la teoría del panóptico en torno al control y al poder. La gestión del comportamiento de la ciudadanía y la actuación según unas normas de convivencia más o menos pactadas y aceptadas por el conjunto de la sociedad es llevado a cabo por diversos agentes a lo largo del tiempo.

El panóptico en sí es una forma de estructura arquitectónica diseñada para cárceles y prisiones. Dicha estructura suponía una disposición circular de las celdas en torno a un punto central, sin comunicación entre ellas y pudiendo ser el recluso observado desde el exterior. En el centro de la estructura se alzaría una torre de vigilancia donde una única persona podía visualizar todas las celdas, siendo capaz de controlar el comportamiento de todos los reclusos. 

Así es como me siento dentro de esos grupos de WhatsApp, en un espacio en el que existe un panóptico virtual donde el sujeto es controlado a través de sus acciones, sus palabras y sus reivindicaciones. No digo que no tengan su efectividad, seguro que hay elementos positivos y puede ser útil como herramienta, pero esto  depende de hasta qué punto está dispuesto alguien a perder su privacidad y la de sus hijos. 

El panoptismo se basa, según la teoría del panóptico de Michel Foucault, en ser capaz de imponer conductas al conjunto de la población a partir de la idea de que estamos siendo vigilados. Se busca generalizar un comportamiento típico dentro de unos rangos considerados normales, castigándose las desviaciones o premiándose el buen comportamiento. Esto es muy claro dentro de los centros escolares. Siempre me ha llamado la atención aquellos colegios donde la normativa exige uniforme para todos los escolares. 

Puede verse los conatos  de rebeldía se los alumnos en su vestimenta. Algunos se atreven a romper las normas con pequeños gestos y símbolos relacionados con el ropaje. Los hay que llevan un calzado no apropiado, otros que se suben el cuello de las camisas, también hay quienes llevan otra ropa debajo y el histórico “subirse la falda” de las niñas. Todos ellos son gestos para no pertenecer al panóptico que son confundidos con carencias disciplinarias y el sistema los reeduca constantemente para que el desapego social normativo no se produzca. 

Los grupos de WhatsApp de padres y madres también tienen un sesgo por sexo y son las madres las más participativas debido a la estructura machista que rige la sociedad. Nunca he visto a hombres organizándose con otros padres para un trabajo en equipo con varios alumnos. Ello conlleva sacar tiempo fuera de sus jornadas laborales, organizar la vivienda para recibir a los compañeros, trabajar con ellos y preparar meriendas para todos; por eso lo hacen las mujeres. 

De momento no le he encontrado ningún valor a formar grupos escolares de WhatsApp. Tanto es así que me estoy acordando de mi hermana (espero que me disculpe) cuando me contó que en el grupo de padres y madres de la catequesis de mi sobrino el cura mandaba canciones y Aves Marías todos los días a las ocho de la mañana. Nunca más pregunté sobre aquello. 

Si estos grupos han sido creados para mejorar la comunicación entre colegio, padres, madres y alumnos creo que algo está fallando: precisamente la comunicación. 

Grupo whatsApp de padres y madres:

- Buenos días a todos, ¿ha dicho la seño cómo va lo del Belén del cole? No pude ir a la reunión. - Hola. - Sí, lo ha dicho. Que van de pastores. - Quién? - Buenas tardes. - Quién lo ha dicho o quién va de pastor? - Mi hija no va a la excursión, está enferma. - Quién? - Que se mejore. - Que se mejore. - Que se mejore. - El mío va de rey mago. - Quién? - Hola. - Que se mejore. - Quién va de rey mago? - Mi hijo va de rey mago, me la dicho la seño a la salida. - Que se mejore. - Hola. - Hagamos una cadena de oración por Kenia. - Esto es increíble. Mi hijo quería ir de Herodes. - Que se mejore. - Que ha pasado en Kenia? - Herodes en el Belén??? - Hola a todos. - Que se mejore. - Vamos a centrar el tema. A ver con qué criterio se ha elegido a los reyes magos porque mi hija quería ser rey. - Y mi hijo Virgen María, no me fastidies Maricarmen. - Que se mejore. - Si mi hija quiere ser rey mago, quién eres tú para imponer roles de género? - Hola a todos. No me entero de lo de Kenia. - Maricarmen, los roles de género no sé lo que son pero ya le he comprado una corona y una capa en los chinos y mi hijo va de rey mago. - Que se mejore. - En Kenia no ha pasado nada, pero a ver si no podemos rezar por ellos.Hay que acordarse de la gente antes de que pasen las desgracias. - Pero quién ha dado las directrices de los disfraces? - Hola a todos. Que se mejore y qué pasa en Kenia? - Mi hijo va de pastor también? Cuántos pastores hay? Esto qué es , Asaja? - Mira, como no centremos el tema nos perdemos. Cómo tiene que ser el disfraz? - Lo de los disfraces es apropiación cultural. - Me voy que llego tarde a trabajar. - Por qué os habéis enfadado? - Yo me he enfadado porque no hay directrices claras. - Hola. Que se mejore. - Mi hijo tiene que ir disfrazado de keniata? No me entero. - Alguien me hace un resumen que acabo de llegar? - Que se mejore

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