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Facebook, whatsapp y otros temas tecnológicos

Admiten una denuncia a un usuario de Facebook que llamó "mierdas pikoletos" a unos agentes

Vivimos en un contexto social eminentemente tecnologizado en el que las charlas sobre el colegio de los niños, las reuniones sociales, el deporte o las comunicaciones laborales se hacen utilizando un sistema tecnológico desarrollado y proporcionado por una empresa que tiene su sede en Estados Unidos. Nuestros hijos tienen Snapchat, Instagram y lo utilizan habitualmente. Nosotros, padres, colgamos fotografías nuestras, de nuestros amigos y de nuestros hijos en Facebook (ojo que tenemos ya reclamaciones de hijos mayores de edad contra padres por la sobreexposición de que fueron objeto por estos en las redes sociales durante su minoría de edad).

Este desarrollo se comienza a agravar debido a la interconexión de las distintas redes. Hemos asistido recientemente y con gran preocupación a la comunicación de información entre Facebook y Whatsapp, lo que supone que ambas empresas (las dos pertenecen al propietario de Facebook que adquirió Whatsapp previo pago de catorce mil millones de euros…. Sí, han leído bien, 14 y nueve ceros) trabajan sobre un conjunto de información que les suministramos gratuitamente y que les permite establecer perfiles de cada uno de nosotros. Whatsapp gestiona nada menos que mil millones de mensajes al día.

La normativa está evolucionando, en breve tendremos que aplicar un nuevo Reglamento Europeo, pero la tecnología evoluciona con enorme rapidez y antes de que podamos darnos cuenta tendremos más medios de comunicación entre las personas vinculados a internet.

El gran problema cuando vamos a un hotel ya no es la cama o el restaurante, sino la clave y la velocidad del wifi, y los nuevos temas de discusión con nuestros hijos adolescentes ya son el tiempo de uso del teléfono móvil (cada vez menos teléfono) y para qué lo usan. Y no sólo los adolescentes. Asistimos con frecuencia a situaciones en las que este sistema de mensajería es el utilizado por la cúpula de un partido para comunicarse entre sí, o para comunicar datos de salud entre médicos, para realizar comunicaciones entre empresas, u otras. Cada vez más nos comunicamos en nuestro entorno cotidiano por este tipo de herramientas, lo que provoca no pocos malentendidos, ya que la comunicación escrita tiene también sus limitaciones, al no recoger numerosos matices que la comunicación verbal sí contiene.

La telefonía móvil es el gran negocio hoy en día, que se contempla además desde las empresas como el elemento que nos permitirá llegar al destinatario de nuestro producto de la mejor manera posible. Todos tenemos un teléfono conectado, hasta el punto de que el 50 % de los niños de 11 años tienen teléfono móvil conectado a internet, ya observamos cómo la edad de adquisición del teléfono está bajando sensiblemente estos últimos años. Esto permite tener un público objetivo destinatario del producto cada vez mayor.

Cambios tecnológicos y sociológicos

“El Rubius”, el youtuber más famoso y más seguido en la actualidad tiene casi 21 millones de seguidores en su canal de youtube. Hace bien poco, opinando sobre la situación actual de los medios, decía que nuestros jóvenes entre 12 y 20 años no ven la televisión, sino que ven youtube, y allí encuentran todo lo que necesitan. Esta misma semana, vimos como un chaval de Torrevieja de 12 años había contratado publicidad para un video que colgaba en esta plataforma por importe de 100.000 euros que debía abonar; la empresa fue suficientemente inteligente para renunciar al cobro de esta factura, ganando así cierta aceptación social por ello.

Debemos afrontar estos cambios tecnológicos que son también cambios sociológicos y familiares con el mejor ánimo, estableciendo nuevos parámetros que permitan relacionarnos con fluidez sin perder espacio de privacidad. Es muy importante que rechacemos aquello que nos plantea dudas, ya que una masa crítica importante que no acepte estas condiciones preestablecidas provocará una modificación de las condiciones del servicio más respetuosas con nuestros derechos.

Y que aprendamos a preguntar cuando veamos situaciones extrañas; tenemos numerosas instituciones y profesionales que pueden asesorarnos, no podemos decir que los ciudadanos estemos desprotegidos, sólo tenemos que preguntar.

Por no hablar de la seguridad de este sistema de mensajería instantánea, cuyos fallos de seguridad han sido calificados por el Centro Nacional de Inteligencia como de muy altos, y que permite que se sustraiga información de cuentas de otras personas, o se intercepte esta información que enviamos a personas que conocemos.

Así pues, una actitud vigilante permitirá que minimicemos los riesgos y que afrontemos este nuevo panorama que se abre ante nosotros con optimismo.

E igualmente, una incorporación de tecnología en nuestras vidas de forma inteligente, sin despreciarla pero con sentido común, permitirá que no tengamos sustos o problemas en el futuro.

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