El Gobierno de Urkullu choca con el Estado por la aplicación el estado de alarma en Euskadi: "Sería un 155"

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y al fondo, la consejera Nekane Murga

El Gobierno de Iñigo Urkullu -como ha adelantado este periódico- no comparte los planes del Ejecutivo de Pedro Sánchez para ejecutar el estado de alarma en toda España y, por lo tanto, también en Euskadi, aunque oficialmente no se pronunciará hasta conocer la redacción definitiva del decreto-ley y las explicaciones del presidente a las comunidades autónomas en la videoconferencia que se ha pospuesto, por segunda vez, hasta el domingo por la mañana. Son dos los puntos de fricción, uno de fondo y otro de forma, hasta el punto que define la situación como un "155" encubierto, en referencia al artículo de la Constitución aplicado a las instituciones catalanas tras la fallida declaración de independencia.

El problema de fondo es que, según el análisis de las autoridades sanitarias autonómicas sobre el número de casos y la robustez del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza), las medidas de contención de la extensión del coronavirus necesarias en este momento de la curva son el cierre de todos los establecimientos de hostelería y similares y un distanciamiento entre personas de metro y medio o más, a ser posible. En Radio Euskadi, el portavoz del Gobierno de Urkullu ha sido claro. "Lo que se limita es las actividades con distancia menor a metro y medio. El paseo en la calle es libre y la actividad deportiva en la calle no tiene limitación", ha indicado.

Por el contrario, el Ministerio de Sanidad considera que en Euskadi, en concreto en Vitoria, hay "transmisión comunitaria", es decir, que el foco de contagios no está controlado. Las tasas de incidencia de la capital vasca son superiores a las de Lombardía y mucho más altas que las de Madrid o Cataluña. Incluso se aproximan en proporción a la población a las de Hubei, la provincia china cuya capital es Wuhan. Así las cosas, el estado de alarma en el que trabaja el Gobierno supondría desde el lunes restringir los movimientos salvo para trabajar, acudir a hospitales y adquirir productos de alimentación o farmacia o acudir a un cajero o gasolinera. No "No puedes limitar la movilidad de las personas más que en la medida en que sea absolutamente indispensable", ha insistido Erkoreka.

La segunda pugna es competencial. La previsión inicial es que el Estado asuma todas las competencias y también el mando de la Ertzaintza -esencial para controlar los movimientos- y de Osakidetza -el servicio básico para atender la crisis sanitaria-. "Sería un 155 en esta materia que en principio no estaba anunciado ni está tampoco en el tenor de las conversaciones que el lehendakari ha mantenido con Sánchez", ha explicado Erkorka. Antes, en rueda de prensa, el propio lehendakari ha manifestado que "sería sorprendente" si el Estado adoptase medidas que afectasen a Euskadi "sin contar con el autogobierno".

El Ejecutivo vasco confía todavía en que, de aquí al lunes, el Gobierno central "delegue" en el lehendakari, como representante máximo del Estado en la comunidad autónoma según el Estatuto, el mando único de la coordinación de la gestión de esta crisis. De hecho, ya ha promulgado este sábado también medidas en materia de transporte con un tenor muy similar a las que se prevén implementar con el estado de alarma, como reducir al 40-60% los servicios ferroviarios autonómicos. 

Euskadi, en todo caso, no quiere romper la baraja y todas las fuentes garantizan que se aplicarán las medidas acordadas, sean cuales sean. Las conversaciones entre Vitoria y Madrid han sido recurrentes en las últimas semanas y el entorno de Urkullu espera que la situación se encauce en las próximas horas, también teniendo en cuenta las quejas en el mismo sentido de la Generalitat catalana. Este domingo está programada una videconferencia entre Sánchez y todos los líderes autonómicos para perfilar el escenario inédito que se abre el lunes en España.

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14 de marzo de 2020 - 18:52 h

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