“Si trabajas al nivel de la tierra, mano a mano con las familias, hay miles de personas que pueden salir de la pobreza”

Vicente Ferrer llegó a la India en 1952 como misionero jesuita. En 1970 abandonó la formación, se casó con la periodista inglesa Anne Perry (ahora Anna Ferrer) y continuó una labor que, desde su muerte en 2009, dirige su esposa en un país en el que el papel de la mujer es una condena incluso desde antes de su nacimiento y cientos de campesinos se suicidan a diario ahogados por las deudas.

Con la producción del Grupo Ganga (realizadores de, entre otras obras, la serie 'Cuéntame cómo pasó') y protagonizado por Imanol Arias, el 'biopic' en formato miniserie de Vicente Ferrer, cuya premier acogió el Festival de Cine de San Sebastián, se ha rodado en la propia India, en los pueblos y localidades que desde hace más de 40 años han sido objeto de la ayuda humanitaria de la fundación Vicente Ferrer.

Pregunta: No es la primera vez que utilizan el teatro, o en este caso la televisión, como herramienta de sensibilización ¿Es una manera rápida de llegar a la gente?

Respuesta: No hay tanta gente que lea libros, artículos o prensa, en cambio, todos vemos películas. Ésta significa mucho para mí, para nosotros. No es una película de una novela cualquiera, es una película de nuestra historia, que cuenta la vida de Vicente, la nuestra, por eso es algo muy especial. Lo más importante para mí, es que cuenta la posibilidad de erradicar la pobreza. Ahora, en 2013 a nivel internacional sigue habiendo mucha gente que habla de la imposibilidad de erradicarla, pero esta película cuenta lo contrario. Si trabajas, como decía Vicente, al nivel de la tierra, mano a mano con las familias, hay miles de personas que pueden salir de la pobreza y tener una vida digna gracias a tu granito de arena.

P: ¿Cómo surge la posibilidad de rodar esta película?

R: Fue una idea que propuso TVE hace tres años. No necesitaban nuestro permiso, así que podía hacerse con nuestra colaboración o sin ella, así que pensamos que sería mejor con nuestra colaboración y que además fuera rodada en Anantapur.

P: La película acaba de estrenarse en el Festival de Cine de San Sebastián, ¿Está contenta con el resultado?

R: Para es mi difícil, porque cuenta nuestra historia, mi historia. Tuve la oportunidad, y estoy muy feliz por eso, de leer el guión no una vez, sino dos veces, y la verdad es que di a los directores un montón de sugerencias (se ríe), un montón la verdad, pero acertaron muchísimo.

P: ¿De qué manera echa de menos la fundación a Vicente?

R: No sólo yo, sino todo nuestro equipo trabajó años con Vicente; 20, 30, 40 años. Cada persona tiene su propia motivación para seguir con los sueños de Vicente y de las familias pero cuando falleció nosotros no paramos ni un día, seguimos adelante. Le echo de menos, todos echamos de menos su presencia física porque era una persona muy carismática, muy especial, excepcional, pero el trabajo sigue como siempre.

P: ¿Y usted cómo decidió dedicar su vida a la ayuda humanitaria? ¿Fue Vicente que la animó a ello?

R: Cuando conocí a Vicente yo tenía 21 años. Yo siempre he sido una persona con mucha compasión y cuando le conocí, en una entrevista como esta, porque yo trabajaba como periodista, me impactó mucho su trabajo y después de aquella entrevista dejé mi profesión en el periódico y me uní a su campaña en la India como su primera voluntaria. Ahora ya ni siquiera necesito la motivación de nadie, soy una persona muy fuerte.

P: Supongo que será una pregunta que le habrán hecho muchas veces, pero ¿por qué la India como objeto de su fundación?

R: Cuando Vicente entró en la formación jesuita tenía que seleccionar ser sacerdote o misionero. A él le gustaba mucho la aventura, así que escogió lo segundo y tomó la India como escenario porque siempre le había fascinado.

P: Curioseando la página de internet de de la fundación, leía una noticia que anunciaba que cada hora se suicidan al menos 15 campesinos en el país, ahogados por las deudas. Es un dato demoledor.

R: En muchas zonas de la India, especialmente en la nuestra, hay mucha sequía. Yo llevo 50 años en la India y 44 años en Anantapur. En 44 años sólo he visto diez buenas cosechas. Cuando las cosechas fallan, muchísimas familias tienen que migrar. A veces sólo se van los hombres, dejando a sus mujeres en casa con los niños, lo que suele ser una de las principales causas de VIH, porque van con otras mujeres, trabajadoras sexuales; y en los casos en los que migra toda la familia, la mayoría de las veces los niños dejan de ir a la escuela. La cuestión es que cuando las cosechas fallan, las familias pierden miles y miles de rupias y los hombres suelen pensar que si se suicidan, los prestamistas no demandarán que sus mujeres les devuelvan el dinero, porque al ser viudas, el gobierno las protegerá. Nosotros estamos trabajando mucho ayudando a este tipo de campesinos pobre en nuestra zona, intentamos que mejoren sus cosechas plantando diferentes variedades, no sólo cacahuetes, si no árboles frutales para que así puedan mejorar un poco sus ingresos.

P: ¿Cómo ha cambiado Anantapur a los largo de este casi medio siglo desde la creación de su fundación?

R: Ha cambiado mucho. Cuando empezamos a trabajar allí vivían en una pobreza muy extrema y no ganaban ni siquiera un sueldo en metálico, cobraban en especias. Vivían bajo el control de casta alta y no podían ni entrar en un banco o en una oficina del gobierno. En aquel entonces, no comían más de una vez al día, y las mujeres estaban embarazados cada año o como mucho cada dos años; la mayoría tenían entorno a 14 embarazos de media, de los cuales sobrevivían la mitad de los bebés, aunque no tenían vacunas ni un buen sistema sanitario. Ahora los niños están escolarizados; los hombres trabajan, y la mayoría lo hace en su propio campo y no como jornaleros; las mujeres antes no salían de casa ni poseían propiedades y en cambio ahora pueden salir y muchas incluso tienen casas a su nombre o invierten en pequeños proyectos o negocios. Las mujeres ahora tienen más confianza y dignidad, aunque como todo el mundo sabe, los ataques sexuales en India suponen una situación dramática y trabajamos en esto intensamente desde hace tres años.

P: Como dice, el papel de la mujer en la India sigue siendo totalmente discriminatorio en el país, ¿ha notado cambios o avances en estos años? ¿existe luz al final del túnel?

R: El gobierno tiene la responsabilidad de hacer penas más estrictas o leyes especiales para tratar estos casos, pero si no hay un cambio en las familias sobre la idea de la igualdad , la cosa no va a cambiar nada, porque de momento, allí una mujer no es más que otra pertenencia de un hombre. Necesitamos un cambio, tenemos un equipo especial para trabajar en esto, lo que llamamos un 'Special Action Team' que se dedica a buscar e identificar casos de abuso o maltrato por diferentes pueblos. Tenemos además casas de acogida para mujeres maltratadas… siempre hay que tener esperanza. Es un reto muy difícil y los resultados no se consiguen en un año, ni en dos ni en tres, ni en cuatro, pero siempre hay que avanzar hacia adelante.

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Publicado el
28 de septiembre de 2013 - 04:47 h

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