Iruña-Veleia también escondía 'La última cena'

Pieza extraída en Iruña-Veleia con una supuesta representación de la última cena

Avanza el juicio por la aparente falsificación de hasta 476 piezas tardorromanas del yacimiento de Iruña-Veleia, a 10 kilómetros de Vitoria. En la sesión de este jueves, la cuarta ya, han continuado declarando como testigos arqueólogos que trabajan para el principal acusado, Eliseo Gil. Uno de ellos ha recordado cómo él y otro colega extrajeron una pieza ordinaria y que, al cabo de un tiempo, se convirtió en un hallazgo excepcional: recogía una representación de la última cena de Jesucristo con sus apóstoles.

"Me comentó [un compañero]: '¿Sabes aquella cerámica común romana que encontraste en aquel sondeo?' Pues salió 'La última cena' dibujada en él. Yo le dije que eso era imposible. Es imposible porque lo mirábamos todo", ha declarado este testigo, según el audio difundido por la Cadena Ser. La más conocida, la de Leonardo Da Vinci visitable en Milán, es del Renacimiento.

Una vez más, los testigos han llamado la atención de la diferencia entre las piezas que se extraían de las excavaciones y las que aparecían una vez superado el proceso de lavado. En la misma línea se pronunció el miércoles otro de ellos, José Ángel Apellaniz. Él y otros compañeros, en un sondeo, hallaron un plato completo. Eran "seis pares de ojos" los que rescataron el utensilio. "Lo dejamos bien limpio con el cepillito. Y no tenía ni un solo grafito. Ni una marca. Pero en el lavado que se hizo esa misma tarde apareció que tenía algo en euskara. Yo alucinaba. ¡Lo hubiésemos visto sin lugar a dudas!", manifestó.

Además de la 'La última cena', en Iruña-Veleia surgieron igualmente el primer calvario cristiano, las primeras frases en euskara, un elefante, jeroglíficos egipcios y otros grandes descubrimientos. Su veracidad está en entredicho. Hay informes que apuntan a incoherencias en el latín empleado y dan detalles como la existencia de palabras en italiano como "cuore" entre el material hallado. Por el contrario, Gil y la que fuera su mano derecha, Idoia Filloy, han remarcado ya en el juicio que continúan defendiendo la autenticidad de los tesoros de Iruña-Veleia, a la que consideraban la nueva Pompeya. Insisten en que, pese a la abundante documentación recopilada tras más de diez años de investigación, no hay evidencias científicas sólidas que refuten la veracidad del conjunto. La plataforma que les apoya habla incluso de "montaje" contra la "cultura vasca" y acusan de "manipulación" a los medios de comunicación.

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