El Gobierno vasco no tiene previsto “ningún proyecto” público en San Mamés pese a haber aportado 50 millones

Imagen del estadio de San Mamés, en Bilbao.

El Gobierno vasco no tiene previsto “ningún proyecto concreto” para instalar en el estadio de San Mamés, pese a que la utilización pública de parte del espacio fue una de las condiciones que se fijaron por el Ejecutivo para la aportación de dinero público a la construcción del nuevo campo de fútbol del Athletic y han trascurrido ya 9 años desde su inauguración. En concreto 50 millones de euros salieron de los presupuestos vascos.

En una respuesta parlamentaria a Elkarrekin Podemos-IU, el consejero de Cultura y portavoz del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, asegura que “en estos momentos” el Ejecutivo “no tiene ningún proyecto previsto” para este espacio. Sí señala el Gobierno que en los últimos años “se han analizado diferentes opciones para la utilización de este espacio”, aunque no los precisa. No obstante, aunque no concreta cuáles han sido esas opciones, afirma que “ninguna ha sido compatible con la normativa urbanística del Ayuntamiento de Bilbao”.

El Gobierno vasco, entonces con el socialista Patxi López como lehendakari, decidió entrar en la financiación del nuevo campo de fútbol con una aportación que ascendió a 50 millones de euros -en principio se hablaba de 55- no exenta de polémica por el dinero público destinado a una institución privada como es un club de fútbol. Entonces justificó la entrada en el capital de la sociedad para financiar la construcción del nuevo San Mamés en la reserva de parte de las instalaciones para uso público. “Podemos presentar un San Mamés que va a ser utilizado no sólo 30 días al año o en grandes conciertos, sino todos los días del año”, argumentó entonces el Gobierno vasco.

Uno de los proyectos que estaban destinados a ocupar las nuevas instalaciones era un módulo de atletismo de 112 metros de largo por 12 de ancho, una pista de 60 metros lisos y zonas para salto de altura, triple salto, salto de longitud, salto de pértiga y lanzamiento de peso. El Gobierno vasco, además, se había comprometido a abrir un centro de innovación y otro de medicina deportiva. En 2017 el Gobierno, ya en manos del PNV, desechó la pista de atletismo por no constituir “una prioridad” en esos momentos, pero, también a través de una respuesta parlamentaria aseguraba que definiría “a corto plazo un proyecto para este espacio”. Hasta hoy.

El del Gobierno vasco no fue el único dinero público que contribuyó a la construcción de nuevo estadio, ya que la Diputación Foral de Bizkaia aportó otros 50 millones (17 obtenidos del valor del solar donde se ubica el nuevo campo), y el Ayuntamiento de Bilbao casi 12 millones en licencias y tasas municipales. La BBK, entonces no existía Kutxabank,  aportó otros 50 millones y el Athletic la misma cantidad, aunque 17 millones corresponden al valor del terreno donde estaba ubicado el campo antiguo.

De momento, el único uso público de las instalaciones son las de polideportivo de titularidad municipal que está instalado en los bajos de estadio, con 4.838 metros cuadrados y capacidad para casi 600 personas y piscina municipal cubierta, así como los conciertos promovidos por la Diputación Foral de Bizkaia como el de Fito el 11 de junio o el que traerá a Mettalica, que tendrá lugar el próximo 3 de julio. El Athletic tiene opción de compra pasados 50 años por unos 66 millones de euros y mientras tanto está en régimen de alquiler de 500.000 euros anuales, actualizables anualmente en función del IPC. La renta se revisará transcurridos 10 años desde la recepción definitiva del campo y, a partir de ese momento, la revisión será quinquenal.

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