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El movimiento de pensionistas se hace mayor: cumple cinco años, pero “la pelea no se acaba”

Concentración de pensionistas en Bilbao.

Belén Ferreras

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El 15 de enero de 2018 era lunes. Fue el primero en el que los pensionistas salieron a la calle y se concentraron frente al Ayuntamiento de Bilbao para reivindicar pensiones dignas. La primera de las muchas concentraciones que han seguido después, que se extendieron por el resto de las capitales vascas y de otras localidades y que han convertido a este movimiento en auténtico icono de lucha por los derechos. A los pensionistas no les ha parado ni el frío, ni la lluvia, ni la nieve, ni el calor. Solo la pandemia -como al resto del mundo- les obligó a hacer una parada forzada en sus concentraciones fijas de los lunes. Esos 'lunes al sol' como se empezaron a llamar haciendo referencia a esa película en la que los que se reunían eran parados, que cumplen ahora cinco años. Y llegan a su quinto aniversario con un mensaje claro: “La pelea no se acaba”.

Este lunes día 16 la concentración será distinta a la de otras semanas. Más festiva. “Tenemos mucho que celebrar, pero también nos queda mucho por reivindicar” señala Jon Fano, uno de los miembros del movimiento que ha revolucionado a los pensionistas vascos.  “Tenemos fuerza para seguir luchando y se nos seguirá viendo en la calle”, dice. “230 lunes después seguimos en la calle luchando por el derecho a unas pensiones públicas, dignas, justas y suficientes para nosotras y nosotros y las próximas generaciones”, reza el manifiesto que leerán en la concentración.

Fano recuerda que en estos cinco años han conseguido muchas mejoras, como derogar “el Indice de Revalorización de las Pensiones (IRP) que era del 0,25 de la reforma del PP de 2013, demostrar que el sistema público de pensiones es perfectamente viable, derogar el Factor de Sostenibilidad y evitar que se adoptaran nuevas decisiones que pretendían reducir las pensiones a la mitad”.

Ademas, destaca que la actualización de las pensiones este año, en función del IPC, que supondrá una actualización del 8,5%, “solo se explica gracias a la lucha que seguimos manteniendo” y a la presión que ejercen sobre la clase política. “Somos muchos votantes”, recuerda.

Sin embargo, señala que queda mucho por hacer. “Esta actualización no nos permite recuperar lo hemos perdido otros años”, dice. Pero sobre todo, queda pendiente una de sus principales reinvindicaciones: la pensión mínima de 1.080 euros. “Ahora hay muchos pensionistas que cobran menos de 1.000 euros. Algunos, los que tienen la mínima se quedan en 783 euros. Eso las contributivas, porque las no contributivas no cobran más de 480 euros. ¿No es cierto que nos queda mucho por reivindicar?”, se pregunta.

El movimiento de pensionistas es consciente de que desde ciertos sectores se les tacha de “casi privilegiados” por poder tener subidas de sus pensiones de un 8,5% cuando a muchos trabajadores, en un contexto de fuerte subida del IPC, no se les está subiendo el sueldo. “Los pensionistas debemos luchar por no perder poder adquisitivo”, dice Fano. “Lo que es injusto es que a los trabajdores no se estén subiendo los salarios”.

En este sentido recuerda que entre sus reividicaciones está también que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) llegue a los 1.200 euros. “Cuánto más se cotice, mayores serán las pensiones”, recuerda. “Nos preocupa mucho no solo nuestras pensiones, sino también las de los pensionistas del futuro, que son nuestros hijos”.

Este lunes se celebrará el aniversario del movimiento con distintas actividades en las plazas de las localidades en un ambiente festivo, con el lema 'Borrokak darrai, la lucha continúa'. Con motivo de este quinto aniversario, el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria ha editado una revista conmemorativa, de la que ha publicado, por el momento, 2.500 ejemplares. La publicación recoge, con textos e imágenes, las concentraciones semanales que se han venido realizando desde 2018, lo que supuso la pandemia de COVID-19 o “iniciativas potentes” como acudir a Bruselas, la recogida de 70.000 firmas, las marchas en bicicleta y las mociones presentadas en 200 ayuntamientos.

En el manifiesto que han elaborado, expresan su “orgullo” por “compartir nuestra lucha por un reparto equitativo de la riqueza con las organizaciones sociales y sindicales y ser un referente importante para cambiar las políticas públicas que deterioran salarios, pensiones y servicios públicos”. Recuerdan que han participado en movilizaciones de apoyo a la sanidad pública, a los servicios socio sanitarios públicos comunitarios de atención a la dependencia y se han solidarizado con “las luchas obreras por la mejora de sus salarios y condiciones de trabajo”. “Celebramos haber conseguido ser un referente en Euskal Herria para la movilización social y compartir movilizaciones con las asociaciones de pensionistas de otros pueblos y comunidades del Estado”. “Tenemos mil razones para seguir peleando”, dicen.

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