Vitoria retira dos calles franquistas, la del propagandista Sáez de Tejada y la del militar golpista Vicente Abréu
El Ayuntamiento de Vitoria ha ejecutado el anunciado cambio de nombre de dos calles del barrio de San Martín cuyas denominaciones estaban vinculadas al franquismo. Así, la ronda de Sáez de Tejada pasa a llamarse por el nombre de la pintora Paz Díaz de Espada, mientras que Vicente Abréu cambia su denominación por el de la artista mexicana feminista Frida Kahlo. Se trata de una zona conocida como Los Pintores por estar todas las arterias consagradas a esos artistas.
En julio la alcaldesa, Maider Etxebarria, del PSE-EE, acordó seguir dando pasos para eliminar denominaciones del callejero “vinculadas a la dictadura”. Los cambios cuentan con el visto bueno de expertos consultados por el Ayuntamiento. Etxebarria ha asegurado que “la ciudad debe apoyarse en la memoria democrática para seguir avanzando y, al mismo tiempo, incorporar más nombres de mujeres al callejero”.
En el mismo plan está previsto, igualmente, que el Ayuntamiento también sustituya el nombre de la calle de Juan de la Cierva, en el parque tecnológico de Miñano, por el de la bioquímica Margarita Salas. Sin embargo, no se actuará, por ejemplo, en la calle de José Lejarreta, falangista y segundo alcalde en la dictadura, o en la de Carmelo Ballester, obispo también en ese período y que llegó a participar en actos de homenaje a la Alemania nazi. El caso de otro regidor, Pedro Orbea, ni siquiera ha sido considerado por los expertos.
Quiénes eran los “pintores”
Carlos Sáez de Tejada fue un ilustrador y muralista de familia diplomática con orígenes en Laguardia, en la Rioja Alavesa. En la Guerra Civil, trabajó para la propaganda franquista, con sede en Salamanca, con dibujos y publicaciones alegóricas. La Fundación Francisco Franco pone en valor su labor en defensa de la “cruzada”. Ilustró incluso publicaciones del propio dictador o el 'Cara al sol', el himno falangista. Pero también 'Platero y yo' de Juan Ramón Jiménez, Nobel de literatura y exiliado tras el golpe de Estado. Un hotel de Vitoria luce uno de sus murales más conocidos, el que hizo para la antigua fábrica de naipes Heraclio Fournier. El Ateneo Republicano, promotor de estos cambios de nombres, entendió que retirarle la calle “no impide” su “reconocimiento” artístico.
De su lado, Vicente Abréu, aunque aparecía como “pintor y recibió su calle en la transición entre la dictadura y la democracia con una corporación encabezada por Alfredo Marco Tabar, de UCD, era un militar nacido en Vitoria. Fue miembro de la Unión Militar Española (UME, sin nada que ver con la actual unidad del Ejército de Tierra) en la II República. Este grupo ”conspirativo“ -en definición del historiador Antonio Rivera- quería derrocar el régimen constitucional. Abréu colaboró con Camilo Alonso Vega en la sublevación. Alonso Vega, amigo personal de Franco, era el máximo mando militar en Vitoria en julio de 1936 e hizo que Vitoria fuera la primera capital conquistada por los golpistas. A finales de 1936, Abréu ya era gobernador militar de Álava y presidió Consejos de Guerra que acabaron en fusilamientos y detenciones. En un período breve, en 1943, presidió la Diputación. Fue designado como ”hijo predilecto“ de Vitoria por el alcalde José Lejarreta. Una entidad social apoyada Ayuntamiento, Diputación y Fundación Vital, la Fundación Vicente Abréu, lleva el nombre de este personaje por estar ubicada su sede en esa calle.
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