300 muestras biológicas para resolver una incógnita: ¿qué animales ponen en peligro a las aves esteparias en Extremadura?
La Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura (UEx) han sumado fuerzas para dar respuesta a un interrogante clave en la conservación de la fauna regional: hasta qué punto la presión de los mamíferos mesocarnívoros está comprometiendo la supervivencia de las aves esteparias más amenazadas. A través de un convenio de colaboración publicado este martes en el Diario Oficial de Extremadura (DOE), la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Natural aportará 30.000 euros a la institución académica para llevar a cabo un minucioso análisis genético de 300 muestras biológicas.
El objetivo central del proyecto es poner nombre y apellidos a los depredadores que actúan sobre estas especies, determinar cuáles de ellas sufren un mayor impacto y evaluar la incidencia real que estos carnívoros de tamaño medio tienen sobre el conjunto de las comunidades aviares de los espacios esteparios. Entre las especies protegidas cuya conservación se busca priorizar destacan emblemáticas poblaciones regionales como el sisón común, la avutarda y el aguilucho cenizo.
Genética molecular al servicio de la biodiversidad
El trabajo de campo recaerá sobre el personal técnico del Servicio de Conservación de la Naturaleza y Áreas Protegidas de la Junta de Extremadura, cuyos agentes se encargarán de la recogida en el terreno de las 300 muestras de excrementos. Posteriormente, estas evidencias serán remitidas a la Facultad de Veterinaria de la UEx, donde el grupo de investigación BIOETO asumirá su custodia y procesado.
Para desvelar la composición de la dieta y la presencia de restos biológicos, el equipo científico empleará técnicas avanzadas de genética molecular fundamentadas en la amplificación por PCR. Las investigaciones se centrarán de forma prioritaria en especies de mesocarnívoros con fuerte presencia en el ecosistema extremeño, como el zorro o el meloncillo.
Los datos resultantes de esta investigación servirán de base científica para diseñar y orientar las futuras medidas de gestión ambiental y conservación de la fauna en la región. El acuerdo, que contempla un plazo de ejecución de siete meses desde su firma, cuenta con una cofinanciación del 75 % a través del programa europeo LIFE Iberian Agrosteppes, destinado a promover prácticas agrícolas sostenibles compatibles con la Red Natura 2000.
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