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El colmo de la propiedad intelectual: ¿puede un autor plagiarse a sí mismo?

Un artista toma imágenes de Instagram e introduce algunos elementos poco sustanciales para crear una obra premeditamente polémica: ¿está infringiendo los derechos de autor de los usuarios que las publicaron? Ese es el debate que trata de poner sobre la mesa, pero sucede algo que no tenía previsto: la chica que aparece en una de las fotos decide replicar su creación. ¿Está cometiendo algún delito? ¿Acaso puede una persona plagiarse a sí misma?

Una exposición de imágenes de Instagram plantea este y otros interrogantes sobre los derechos de autor

Una exposición de imágenes de Instagram plantea este y otros interrogantes sobre los derechos de autor

La propiedad intelectual es tan compleja que a veces puede llevar a situaciones esperpénticas, como la polémica que protagonizó el verano pasado el 'selfie' de un mono o "la piratería más pequeña de la historia" que nos sorprendió a principios de este año.

Los casos estrambóticos no cesan en esta materia. La obra de Richard Prince, un artista plástico norteamericano, es célebre por intentar llevar al extremo las leyes de derechos de autor. Sus trabajos suelen plantear cuestiones en materia de autoría, como la reciente exposición 'New Portraits', para la que tomó imágenes de usuarios de Instagram y las reprodujo en gran formato, añadiendo determinada información (el nombre del usuario, su foto de perfil, número de 'likes' y comentarios de otros usuarios y del propio Prince). El autor considera que esta utilización se ajusta a los límites del 'fair use', una doctrina anglosajona (inexistente en nuestra ley) que permite la explotación de obras ajenas si se cumplen determinados requisitos.

Cada una de estas fotografías salió a la venta por 90.000 dólares (algo más de 80.000 euros), lo que provocó la indignación de algunos de los retratados, como Selena Mooney, que decidió vender la misma obra - básicamente, una foto suya con unas cuantas adiciones - por 90 dólares (unos 82 euros).

Everyone has been asking me what I thought about famous controversial artist Richard Prince taking a series of SuicideGirls Instagram posts and printing them out and selling them at a recent gallery show at the Gagosian Gallery of Beverly Hills for $90,000 a piece. My first thought was I don’t know anyone who can spend $90,000 on anything other than a house. Maybe I know a few people who can spend it on a car. As to the copyright issue? If I had a nickel for every time someone used our images without our permission in a commercial endeavor I’d be able to spend $90,000 on art. I was once really annoyed by Forever 21 selling shirts with our slightly altered images on them, but an Artist? Richard Prince is an artist and he found the images our girls and we publish on Instagram as representative of something worth commenting on, part of the zeitgeist, I guess? Thanks Richard! Do we have Mr. Prince’s permission to sell these prints? We have the same permission from him that he had from us. ;) I’m just bummed that his art is out of reach for people like me and the people portrayed in the art he is selling. So we at SuicideGirls are going to sell the exact same prints people payed $90,000 for $90 each. I hope you love them. Beautiful Art, 99.9% off the original price. ;) https://suicidegirls.com/shop/instagram-art-1/ https://suicidegirls.com/shop/instagram-art-2/ https://suicidegirls.com/shop/instagram-art-3/ https://suicidegirls.com/shop/instagram-art-4/ https://suicidegirls.com/shop/instagram-art-5/ Urban art publisher Eyes On Walls (EyesOnWalls.com) is supporting the project by fulfilling the large canvas reproductions at cost. We will be donating the profits from sales to EFF.org. xoxo Missy Check out Missy's AMA happening right now! http://redd.it/37hzrn

Una foto publicada por SuicideGirls 💋 (@suicidegirls) el

En este caso parece haber de todo. El artista utiliza imágenes ajenas para crear su obra (aunque podría estar legitimado por el 'fair use') y la protagonista de una de las piezas se rebela plagiando a Prince, de tal forma que parece vulnerar sus derechos de autor. Curiosa paradoja: la foto original es de la chica, pero es ella quien podría estar contraviniendo las leyes. Tanto intercambio sin autorización deja en el aire una pregunta: ¿puede alguien infringir sus propios derechos de propiedad intelectual?

¿Legal o ilegal?

Los autores de obras originales y creativas tienen, en principio, todos los derechos de propiedad intelectual sobre las mismas. Ostentan, por una parte, derechos morales (derecho de paternidad, integridad, etc.); y por otra, derechos de explotación (de contenido patrimonial, para controlar cualquier reproducción, distribución, etc.). Estos últimos son susceptibles de cesión, al contrario de lo que sucede con los primeros. Así, al ceder estos derechos, el autor de una obra puede perder la posibilidad de explotarla.

En el caso de Richard Prince intervienen varios factores. En primer lugar, el artista debe utilizar las fotografías de los usuarios de Instagram con su autorización (al menos en nuestro país), ya sea expresa o porque las hayan publicado en internet con alguna licencia libre. En Estados Unidos, el 'fair use' cambia las cosas.

Por otra parte, habría que determinar si la obra de este autor es original o no (la ley solo protege las obras originales), algo que resulta dudoso porque únicamente le ha añadido algunos elementos y comentarios y la ha reproducido en gran formato. Si consideramos que no es original, simplemente estaría desprotegida y cualquiera podría explotarla, incluida la chica de la foto.

La exposición de Prince, todo un reto para la propiedad intelectual

La exposición de Prince, todo un reto para la propiedad intelectual

¿Hay plagio?

Curiosamente, en nuestra Ley de Propiedad Intelectual no aparece ni una sola vez la palabra “plagio” (aunque sí en el Código Penal), si bien el Tribunal Supremo se ha encargado de definir este concepto, concluyendo que “por plagio hay que entender todo aquello que supone copiar obras ajenas en lo sustancial”. Por tanto, si para plagiar hay que copiar creaciones de otros, parece que no es posible plagiarse a uno mismo.

Pero, ¿puedo infringir derechos de propiedad intelectual al explotar mi propia obra? Eso sí, y sería relativamente frecuente si cedes los derechos de tu obra (un libro, un guion, una canción…) a un tercero (generalmente, a cambio de dinero), y posteriormente utilizas de nuevo tu creación sin su permiso. En ese caso estarías infringiendo los derechos de explotación de tu propia obra, de los cuales ya no eres titular. Solo te corresponden sus derechos morales.

Aunque las preguntas parecían similares, las respuestas han resultado ser contrarias. Al final, lo único que está realmente claro es que la propiedad intelectual es tan compleja como la propia creación artística.

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Las imágenes de este artículo son propiedad Richard Prince.

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