Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Quién paga y quién recibe 28.000 millones de euros en alquileres cada año en España
La OTAN se juega su futuro ante el vendaval de desplantes de Trump
Opinión - God bless America, por Antón Losada

El eclipse divide a un pueblo de postal de Mallorca entre el miedo al colapso y la indiferencia: “Ese día no cogeré el coche”

Bernat, uno de los residentes del Port d'Andratx.

Esther Ballesteros / Francisco Ubilla

Mallorca —
5 de julio de 2026 21:41 h

0

El sol del mediodía cae con fuerza sobre Sant Elm. Los camareros ultiman las terrazas mientras los turistas buscan refugio bajo las sombrillas y las embarcaciones se balancean frente a la silueta de sa Dragonera. A simple vista, nada hace pensar que este pequeño núcleo costero pueda convertirse dentro de unas semanas en uno de los puntos más codiciados de Europa: a poco más de un mes del eclipse solar total del próximo 12 de agosto, que convertirá Mallorca en uno de los mejores observatorios para contemplarlo, los primeros síntomas ya son evidentes. La jornada puede poner a prueba la capacidad de una de las zonas más sensibles de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

“Da un poquito de miedo porque se espera mucha masificación. Yo me quedaré en casa”, señala Jero, residente de este núcleo del suroeste de la isla. El eclipse del próximo mes forma parte de una secuencia excepcional que recorrerá España durante tres veranos consecutivos -2026, 2027 y 2028-, aunque el de Mallorca será uno de los más anhelados por producirse al atardecer, con el sol muy bajo sobre el horizonte del Mediterráneo. Esa singularidad ha disparado el interés internacional: en los últimos meses, hoteles, alojamientos vacacionales y empresas de excursiones han visto disparadas sus reservas, con especial interés en enclaves como Sóller y otras zonas que ofrecen buenas condiciones de visibilidad.

Mientras las administraciones trabajan en un dispositivo especial que contempla restricciones de tráfico, limitaciones de estacionamiento, refuerzo de efectivos de emergencias y recomendaciones para evitar el acceso masivo a enclaves naturales como la Trapa o el entorno de sa Dragonera, Jero observa la cita con preocupación. En su opinión, el verdadero problema no será el eclipse, sino la movilidad ante los posibles cortes de carretera. Con todo, ella tiene claro cuál será su plan: “Ese día no voy a coger el coche para nada”, señala a elDiario.es.

Da un poquito de miedo porque se espera mucha masificación. Yo me quedaré en casa

Jero Residente de Sant Elm

Mientras atiende a los clientes que entran y salen de su tienda, Just Sant Elm, denuncia que las carreteras “ya están colapsadas de por sí” durante el verano y teme que el eclipse agrave la situación antes, durante y después del fenómeno. Si no viviera junto a su lugar de trabajo, reconoce que incluso cerraría el negocio esa tarde para evitar desplazamientos. Su mayor temor, sin embargo, está en la montaña. Recuerda que, desde el propio núcleo de Sant Elm, el eclipse no se verá completamente porque la isla de sa Dragonera tapa parte del horizonte, por lo que muchas personas intentarán subir caminando hasta la Trapa y otros puntos elevados. “Se espera mucha, mucha masificación”, insiste, confiando en que no se produzcan accidentes en unos accesos que considera complicados.

Jero, residente en Sant Elm: "Ese día no voy a coger el coche para nada".

Un minuto y medio de oscuridad

En concreto, será a partir de las 19.38 horas cuando la luna comenzará a interponerse entre la tierra y el sol. En menos de una hora, lo habrá ocultado y, entre las 20.30 h y las 20.34 horas, el día se convertirá en noche. En Balears, la totalidad del eclipse empezará primero en Menorca, a las 20.30.01, y progresará hacia el sur hasta llegar a Formentera a las 20.33.23, de acuerdo a la información difundida por el Govern. La duración será máxima en Mallorca, alrededor de un minuto y medio, y mínima en Formentera, donde no llegará a los 30 segundos.

Será, además, el primer eclipse solar total que podrá observarse desde España en 120 años. El 30 de agosto de 1905, al mediodía, el sol se tapó durante cerca de cuatro minutos. Hasta el país se desplazaron decenas de equipos científicos de todo el mundo, con Burgos como emplazamiento estratégico. Allí se levantaron instalaciones temporales para astrónomos, geógrafos y meteorólogos, que desplegaron sus aparatos y fueron asistidos por el ejército. El próximo fenómeno de las mismas características, más allá del que tendrá lugar el próximo mes, se espera para el año 2180.

Será, además, el primer eclipse solar total que podrá observarse desde España en 120 años. El 30 de agosto de 1905, al mediodía, el sol se tapó durante cerca de cuatro minutos. Hasta el país se desplazaron decenas de equipos científicos de todo el mundo, con Burgos como emplazamiento estratégico

Preparación de globos aerostáticos durante la jornada de observación del eclipse de 1905 en Burgos.

“No estamos preparados para nada”

En las islas, la visión de Jero contrasta con la de otros vecinos del Port d'Andratx y Sant Elm, para quienes el eclipse apenas ocupa un lugar en las conversaciones cotidianas. Bernat Reus, residente en el Port d'Andratx, asegura que entre la gente de su entorno “no le da demasiada importancia” al fenómeno astronómico y que la preocupación por un posible colapso la percibe sobre todo en las administraciones. Aunque reconoce que el fenómeno atraerá a miles de personas, afirma que ni él ni sus conocidos tienen previsto desplazarse expresamente para contemplarlo. “Yo no conozco a nadie interesado en ir a verlo”, resume.

Da por hecho, eso sí, que habrá un colapso circulatorio y expresa escepticismo sobre la capacidad de Mallorca para absorber un acontecimiento de esta magnitud. “No estamos preparados para nada. Estamos absolutamente desbordados”, sostiene, vinculando esta situación al crecimiento constante de la presión turística y urbanística en la isla.

Turistas en Sant Elm.

No estamos preparados para nada. Estamos absolutamente desbordados

Bernat Reus Vecino del Port d'Andratx

Andratx fue, de hecho, uno de los grandes escaparates del desarrollismo inmobiliario balear. En plena fiebre del ladrillo, el municipio protagonizó en 2006 el primer gran caso de corrupción urbanística que sacudió las Islas. Hoy, el perfil del Port d'Andratx está marcado por las villas de lujo, chalets con vistas al mar, amarres para grandes embarcaciones y urbanizaciones exclusivas que trepan por las montañas hasta casi confundirse con la Serra de Tramuntana.

Imagen del Port d'Andratx.
Bernat, vecino del Port d'Andratx.

Otros residentes con los que conversa este periódico durante un recorrido entre el Port d'Andratx y Sant Elm, quienes prefieren mantener su anonimato, consideran que el verano ya trae suficientes atascos como para que un eclipse cambie demasiado las cosas. Recuerdan que la Serra de Tramuntana registra importantes problemas de tráfico durante la temporada alta, especialmente en accesos a municipios como Sóller, Valldemossa o Deià.

Otros vecinos, como Catalina o Miquel, reconocen incluso desconocer que Mallorca vaya a convertirse el próximo 12 de agosto en uno de los mejores lugares de Europa para observar el fenómeno. Mientras unos temen una avalancha de visitantes, otros afrontan la cita con total indiferencia, convencidos de que el revuelo es mayor fuera de la isla que entre quienes conviven a diario con ella.

Dispositivo especial de movilidad y seguridad

Frente a la avalancha de visitantes que se espera dentro de un mes y una semana, el Govern balear ultima un dispositivo especial de movilidad y seguridad. El Ejecutivo autonómico, que trabaja desde hace más de un año en colaboración con otras administraciones de cara a ese día, ya ha confirmado que habrá restricciones específicas de acceso, aunque descarta, por el momento, un cierre general de la Serra de Tramuntana.

La administración asegura que garantizará el acceso de ambulancias, bomberos y cuerpos de seguridad, y se velará por evitar el colapso de carreteras, por la protección de los espacios naturales con mayor riesgo de incendios, por minimizar las afecciones a los residentes y por favorecer que los visitantes accedan caminando a determinados miradores.

Embarcaciones en Sant Elm.

Frente a la avalancha de visitantes que se espera, el Govern balear ultima un dispositivo especial de movilidad y seguridad. El Ejecutivo autonómico ya ha confirmado que habrá restricciones específicas de acceso, aunque descarta, por el momento, un cierre general de la Serra de Tramuntana

Los puntos con mejores condiciones para observar la totalidad del eclipse se concentran en la costa occidental de Mallorca, donde el horizonte hacia el oeste queda completamente despejado. Según el mapa elaborado por AstroMallorca, destacan enclaves como Sant Elm, el Port d'Andratx, el entorno de la Trapa, la zona de sa Dragonera, el Cap de Formentor, el faro de ses Salines, el faro de Cala Figuera, Cala Rajada y diversos puntos elevados de la Serra de Tramuntana. En cambio, desde el núcleo urbano de Sant Elm la visión de la totalidad queda parcialmente obstaculizada por sa Dragonera, por lo que muchos aficionados prevén desplazarse hasta miradores situados en cotas más altas o embarcarse para contemplar el fenómeno desde el mar.

Vista de sa Dragonera desde Mallorca.

El Govern ha lanzado una aplicación, 'Horiztó Eclipse 2026', con la que pretende facilitar que la sociedad planifique de manera segura el lugar desde donde se observará el eclipse solar total y evite desplazamientos innecesarios. El perfil de quienes llegarán a Mallorca no será el habitual de mediados de agosto. No se trata únicamente de visitantes que buscan unos días de playa, sino de aficionados a la astronomía, fotógrafos especializados y científicos que llevan años planificando la cita.

La presión humana como telón de fondo

Mientras las administraciones ultiman sus planes de movilidad, Més per Mallorca reclama el cierre de la Serra de Tramuntana 24 horas antes del eclipse, salvo para residentes y personas con alojamiento acreditado. La formación ecosoberanista sostiene que el fenómeno puede agravar una situación de saturación que la isla ya experimenta cada verano y advierte de que las infraestructuras y los espacios naturales difícilmente podrían absorber una afluencia extraordinaria de visitantes concentrada en unas pocas horas.

Bañistas en Sant Elm

Como recuerda su portavoz, Lluís Apesteguia, Balears soporta desde hace años niveles de presión humana sin precedentes. Tomando como referencia los datos registrados el verano pasado para las mismas fechas, calcula que el 12 de agosto podrían coincidir en Mallorca alrededor de 1,6 millones de personas —entre residentes, turistas y población flotante— y 2,2 millones en el conjunto del archipiélago.

Como expuso en uno de los últimos plenos del Parlament para reclamar medidas al Ejecutivo del PP, incorporar decenas de miles de visitantes atraídos exclusivamente por el eclipse incrementaría el riesgo de colapso en la red viaria, complicaría la respuesta de los servicios de emergencia y aumentaría la presión sobre espacios naturales especialmente sensibles de la Serra de Tramuntana.

Reina la calma

En las calles de Sant Elm, el eclipse todavía parece una conversación lejana. Algunos vecinos continúan con su rutina ajenos al acontecimiento; otros observan con curiosidad cómo periodistas, astrónomos y turistas se fijan en un pequeño pueblo acostumbrado a recibir visitantes, pero no a convertirse en escenario de uno de los fenómenos astronómicos más importantes del siglo.

Durante apenas un minuto y medio, cuando el día se convierta en noche sobre Mallorca, miles de personas compartirán la misma mirada hacia el cielo. Para muchos será un viaje irrepetible. Para otros, como Jero, Carlos, Michelle o Bernat, será simplemente un día más de verano en el que, además del eclipse, habrá que convivir con la otra cara del espectáculo: las colas, los atascos y la presión que ejerce sobre la isla cualquier acontecimiento capaz de atraer la atención del mundo entero.

Etiquetas
stats