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Egipto prohíbe la venta de chalecos amarillos para evitar el contagio de la crisis francesa

Las autoridades del país árabe quieren evitar que el chaleco amarillo se contagio como símbolo de protesta y cruce la frontera desde Francia

Los comerciantes a pie de calle y las empresas que vendan chalecos amarillos al por mayor se enfrentan a una multa si no cumplen con la nueva normativa

El 25 de enero se cumplen siete años desde que las manifestaciones de la plaza Tahrir tumbaron el Gobierno del expresidente Hosni Mubarak

Manifestación en Bruselas este sábado 8 de diciembre / AP Photo/Francisco Seco

Manifestación en Bruselas este sábado 8 de diciembre / AP Photo/Francisco Seco

A falta de semanas para el aniversario de la primavera árabe de 2011 que acabó con el gobierno de Hosni Mubarak, el departamento de Seguridad de Egipto ha decidido restringir la venta de chalecos amarillos para evitar una posible representación de las protestas que llevan protagonizando las calles de Francia en los últimos días.

Tanto la venta a pie de calle de chalecos amarillos como la venta al por mayor han sido vetadas, según han explicado oficiales del país árabe, que han avisado de que los comerciantes y las empresas que realicen tal transacción se enfrentarían a una multa. El tipo de penalización no se ha especificado, pero sí que han aclarado que esta medida estará monitorizada por la policía.

En un céntrico barrio de El Cairo, donde abundan las tiendas de equipamiento de seguridad industrial, seis comerciales aseguraron que no vendían más prendas de estas características. Dos de ellos se negaron de inmediato a venderlos, sin dar ninguna explicación al respecto, pero los cuatro restantes aseguraron que la policía les había prohibido ofrecérselos a la clientela.

"Parece que no están dispuestos a que alguien haga aquí lo que se está haciendo en Francia", dijo uno de los comerciantes a la agencia de noticias Associated Press. Otro de ellos afirmó que la policía se había personado en su local hace varios días para avisarles de que no vendieran más chalecos amarillos. "Cuando preguntamos por qué, dijeron que seguían instrucciones", explicó el vendedor. Ambos prefirieron mantener el anonimato por miedo a las represalias.

Venta restringida hasta finales de enero

Según recogió la agencia de noticias árabe Al Jazeera, varios medios de comunicación egipcios dieron una cobertura bastante amplia de las protestas de los "chalecos amarillos" en Francia. Es por ello que buscan ahuyentar cualquier intención de la población de imitar esa forma de manifestación en Egipto, especialmente a falta de poco más de un mes para que se cumplan siete años de la revolución del 25 de enero.

Desde el departamento de Seguridad, aseguraron que las restricciones continuarían vigentes hasta finales de enero. Insistieron en que los importadores de productos de seguridad industrial y compañías de mercancías al por mayor han sido convocados esta semana por las autoridades a una reunión en El Cairo, en la que se les explicaría la normativa a seguir hasta entonces.

Las declaraciones de los oficiales que alertaron de esta medida hablan también desde el anonimato porque, supuestamente, no están autorizados para tratar el trema con la prensa. Por el momento, el portavoz del ministro de Interior egipcio, al cargo del cuerpo de policía, no ha contestado a ninguna de las llamadas ni los mensajes que solicitan más información al respecto.

Esta iniciativa por parte de las autoridades del país árabe demuestran hasta donde llega su preocupación por la seguridad. Durante los últimos dos años, el despliegue policial y militar a lo largo y ancho del país para evitar las marchas conmemorativas del aniversario de la Primavera Árabe ha sido notable. Cada 25 de enero, multitudes resultaban heridas e incluso eran asesinadas en los disturbios.

Los chalecos amarillos que caracterizan las manifestaciones los obreros franceses se han convertido en el símbolo de una ola de manifestaciones que comenzaron en noviembre con el rechazo a la subida de los impuestos sobre los combustibles. No obstante, no terminaron en propagar su alcance hacia otras demandas, incluida la de la renuncia del presidente galo, Emmanuel Macron.

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