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ENTREVISTA
Arab, hijo del líder palestino Marwan Barghouti

Arab Barghouti: “Mi padre está en prisión porque representa un liderazgo unificador para el pueblo palestino”

Arab Barghouti, durante la entrevista con elDiario.es en Barcelona
30 de enero de 2026 22:29 h

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Arab Barghouti tenía once años cuando su padre fue arrestado por las fuerzas militares israelíes en Cisjordania. Marwan Barghouti era miembro del Consejo Legislativo palestino y representaba el relevo a la vieja guardia de Al Fatah, el partido fundado por Yasser Arafat en 1958 y al que pertenece el actual presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas.

Dos años después, en 2004, fue condenado a cinco cadenas perpetuas por un tribunal israelí al que Barghouti se negó a reconocer. La Unión Interparlamentaria –organismo internacional de parlamentos– encargó un informe sobre el proceso judicial, en el que concluyó que se habían producido “numerosas infracciones de las normas internacionales” y que no había sido un juicio justo.

Desde entonces han pasado muchas cosas en Palestina, pero Marwan Barghouti ha logrado mantener un elevado porcentaje de popularidad en las encuestas. Su familia lleva más de treinta y dos meses sin poder visitarle y veinticuatro años sin abrazarle, ya que los encuentros, cuando se producen, son a través de un cristal.

“Mi padre ha sido torturado, continúa en régimen de aislamiento, con varias costillas rotas, y ha perdido doce kilos”, denuncia su hijo Arab en una entrevista con elDiario.es en Barcelona, donde el pasado jueves participó en el concierto por Palestina celebrado en el Palau Sant Jordi.

Allí, con una presentación a lo grande y un público de veinte mil personas, Arab explicó quién es su padre –“no creció en palacios, sino en el campo, en la pobreza, entre la gente”– y pidió su puesta en libertad. 

Cuando viaja en busca de apoyo internacional para su padre, ¿de qué forma explica quién es Marwan Barghouti y qué representa para la sociedad palestina?

Mi padre no creció en palacios, sino en una familia humilde de agricultores, en un pueblo llamado Kobar, cerca de Ramala, en Cisjordania. Siempre se ha sentido orgulloso de ese origen.

Cuando tenía ocho años, se produjo la ocupación israelí de 1967, en la que mataron a su perro. Ese fue su primer encuentro con soldados israelíes y la primera vez que entendió la fealdad de la ocupación y lo que podía arrebatarle. Como cualquier otro palestino, empezó a lanzar piedras a los soldados israelíes cuando invadían su pueblo. Y fue detenido, una y otra vez.

Sabía exactamente a qué se exponía cuando asumió un papel central durante la Segunda Intifada. Llamó a la gente a protestar contra la ocupación ilegal. Sabía el precio que pagaría, y aun así lo aceptó.

Arab Barghouti, en el concierto Act for Palestine, este jueves en Barcelona, ante 20.000 personas, con la foto icónica de su padre, Marwan Barghouti

Durante la Segunda Intifada palestina, en los años 2001 y 2002, los periodistas veíamos en Cisjordania carteles con el rostro de su padre, era muy popular y sonaba como un relevo.

Mi padre encarna la causa palestina, desde joven fue un líder. Pasó muchos años en la cárcel y en el exilio. Se convirtió en presidente del Consejo estudiantil de la Universidad de Birzeit en los años ochenta, aprendió hebreo y se sacó el bachillerato en prisión. Y luego continuó evolucionando como líder.

Es una figura pública muy querida, lo que me da fuerza y esperanza. Para mí, además, es un padre cercano, amable, siempre sonriente, nunca se queja, está lleno de vida y cree en un futuro mejor.

El juicio que condenó a mi padre en 2004 fue un proceso ilegal con infracciones del derecho internacional: no tuvo un juicio justo

Hay una gran campaña internacional pidiendo su puesta en libertad, han firmado muchas figuras conocidas del cine y la música y también personalidades del mundo de la política y los derechos humanos

Mi padre no debería estar en prisión. Numerosos organismos internacionales, entre ellos la Unión Interparlamentaria, cuestionaron el proceso y concluyeron que no podía considerarse un juicio justo. Era evidente que el Gobierno israelí de aquel entonces decidió etiquetar a los líderes palestinos como terroristas.

El juicio fue ilegal por varias razones. Primero, porque es un miembro del Parlamento y gozaba de inmunidad parlamentaria. Segundo, porque se le trasladó a Israel para ser juzgado, pese a ser detenido en Cisjordania, territorio ocupado. Esa es otra violación del derecho internacional.

En tercer lugar, él no es militar, ni un planificador de acciones armadas. Es político, y siempre lo ha sido. Es miembro del Parlamento, miembro del Comité central. Tiene un doctorado en Ciencias Políticas y cree en la política.

Pero al relato israelí no le viene bien que los palestinos tengan a este líder progresista moderado que, al mismo tiempo, no está dispuesto a renunciar a los derechos palestinos pase lo que pase. Quieren títeres o extremistas. Eso es lo que prefieren.

Por eso intentaron silenciarlo con múltiples cadenas perpetuas. Pero no entendieron que, al hacerlo, incluso consolidaron su nombre cada vez más como símbolo de libertad y dignidad del pueblo palestino.

Arab Barghouti, en Barcelona, este jueves

El arzobispo Desmond Tutu y la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, entre otros, firmaron un texto en el que señalan que mucha gente llama a su padre “el Nelson Mandela palestino” y también piden su puesta en libertad

Mi padre necesita ser liberado por justicia y por un futuro de paz y estabilidad, para lo que se necesita una representación palestina respetada por el pueblo palestino.

Él representa ese tipo de liderazgo que cuenta con toda la credibilidad del pueblo, pero también con la experiencia. Fue muy valiente en la lucha contra la ocupación y también en el proceso político. Apoyó los Acuerdos de Oslo. Se reunió con israelíes. Habló y negoció con ellos. Por eso israelíes que trataron con él en los años noventa han pedido su puesta en libertad, porque entienden que es un verdadero aliado para la paz. Pero el actual Gobierno israelí no quiere la paz. Quiere imponerla.

¿Qué margen de maniobra ve en esta situación?

Tenemos que dialogar con la comunidad internacional, construir puentes y exigir que Israel se siente a negociar y rinda cuentas por los crímenes cometidos contra el pueblo palestino.

No queremos que la gente sea propalestina, queremos que sea projusticia, esto no va de equipos ni de tribus.Va de justicia. Si apoyas la lucha palestina, apoyas la lucha sudanesa o la del Congo, porque aprendemos de la historia y la estudiamos: la de Sudáfrica, la de Argelia, la de Irlanda, la de muchos pueblos colonizados.

No somos una excepción: somos otro pueblo oprimido que aspira a su libertad y tenemos un liderazgo en espera que puede llevarnos a ello.

La Autoridad Nacional Palestina actual necesita reformas y elecciones para ganar credibilidad y legitimidad: más del 60% de la población palestina no ha votado nunca, no hay elecciones desde 2006

¿Qué cree que deben hacer los gobiernos europeos o el Gobierno español en ese sentido?

El Gobierno de España es uno de los gobiernos que nos ha dado esperanza, porque ha sido muy claro expresando su postura. Ha marcado la pauta para todos los demás, y muchos países siguieron a España, porque vieron esa valentía.

Agradezco al Gobierno español y al pueblo español su postura clara, porque si no fuera por la presión de la gente, el Gobierno no habría respondido. Se necesitan tender los puentes adecuados con el pueblo palestino y la Autoridad Palestina, porque queremos que permanezcan, es la agencia palestina.

Y sí, tenemos problemas en la Autoridad Palestina y necesitamos su reforma.

¿Qué tipo de reforma?

Empecemos por las elecciones, con ello todo cambiará. La gente que vive en Palestina que tiene 35 años o menos nunca ha votado, porque las últimas elecciones fueron en el año 2006.

Eso quiere decir que entre el 60 y el 70% de la población nunca ha elegido a sus gobernantes. Esto hace que el sistema político sea disfuncional. Por eso apoyar la celebración de elecciones sería el mayor paso en la dirección correcta, y un punto de partida imprescindible.

La política de mi padre está basada en el derecho internacional y en el derecho de los palestinos a resistir ante su ocupante

Las últimas encuestas siguen mostrando una elevada popularidad de Marwan Barghouti. ¿A qué cree que se debe?

Creo que se debe a que es una figura profundamente unificadora, esa es su mayor fortaleza. Siempre habla de unidad y de la importancia de unir a todo el pueblo palestino, no solo a las facciones políticas, sino también al pueblo palestino.

En 2006 obtuvo un gran logro político: el Documento de los Prisioneros [dado a conocer tras los resultados electorales, en los que por primera vez ganó Hamás]. Este es el único documento hasta la fecha firmado por todas las facciones políticas palestinas, incluyendo Hamás, la Yihad Islámica, el Frente Popular, y otras.

Ese documento indica que el Estado palestino se construirá dentro de las fronteras de 1967 [es decir, en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este]. También establece que los ataques contra civiles están prohibidos en cualquier resistencia, y que ésta debe limitarse a las fronteras del 67.

Mi padre siempre ha dicho que toda su política se basa en el derecho internacional y en el derecho del pueblo palestino a resistir ante su ocupante.

Marwan y Fadwa Barghouti, en los años noventa, con sus cuatro hijos

Hablando de derecho internacional, ¿cómo valora el papel de la comunidad internacional? Por ejemplo, el de la Unión Europea, el mayor socio comercial de Israel, que mantiene su Acuerdo de Asociación con Tel Aviv

La Unión Europea ha demostrado un doble rasero muy frustrante. No solo ehan permitido actuar a Israel con impunidad, sino que son cómplices del genocidio en Gaza y de las atrocidades que ocurren en Cisjordania.

Las generaciones más jóvenes ya han identificado esa hipocresía y exigen responsabilidades. Ante Ucrania, la UE o la FIFA reaccionaron con rapidez. Pero para ellos Israel es un caso especial. Israel es ese amigo al que no quieren molestar, incluso si se porta mal y molesta a todos los que lo rodean.

El mayor logro político de mi padre es el Documento de los Prisioneros, firmado por todas las facciones políticas en 2006

¿Recuerda alguna conversación en particular con su padre?

Antes de octubre de 2023 le veía de vez en cuando. Ahora no lo veo desde hace tres años y medio.

Y su madre, ¿desde hace cuándo que no lo ve?

Desde hace tres años. Antes nos escribíamos, era más fácil antes del 7 de octubre de 2023. Solíamos intercambiar mensajes a través de su abogada. Cartas sobre política y sobre la vida. También cuando podía visitarle, una vez cada dos años, aproximadamente.

Es educador, así que me escuchaba. Es paciente. Nunca le he oído quejarse.

Arab Barghouti, en Barcelona

¿Qué recuerda de su arresto en 2002 y del juicio en 2004, cómo lo vivió?

Yo tenía 11 años cuando lo detuvieron. Y unos trece cuando fue condenado. Fue una época extremadamente dura. En 2001 intentaron asesinar a mi padre tres veces. Hubo momentos en los que pensamos que realmente lo habían matado, estaban asesinando a docenas de líderes palestinos y él era un objetivo, lo dejaron claro.

¿Pudo asistir al juicio?

Recuerdo un día que entré, mi padre me vio, sonrió y me hizo una seña para que me acercara. En el camino, un colono israelí me dio una bofetada, caí al suelo y varios colonos quisieron atacarme. El corresponsal de Al-Jazeera, Walid Al-Omri, corrió a ayudarme y me protegió.

Tuve la suerte de tener unos padres maravillosos, tanto él como mi madre, de quien no se habla lo suficiente. Ella fue quien sostuvo el mensaje de Marwan Barghouti y lo llevó por todo el mundo, crió a cuatro adolescentes cuando él estaba en prisión, obtuvo su doctorado y fundó su campaña internacional. Representa la fuerza de las mujeres palestinas.

Me han enseñar a actuar con un propósito, esta enseñanza ha sido el motor de mi vida.

Su padre ha sido torturado y en julio el ministro israelí Itamar Ben-Gvir difundió un vídeo en el que amenazaba a Barghouti en prisión, él aparecía delgado y debilitado, ¿cómo está ahora, qué sabe de su situación?

Tras el 7 de octubre de 2023, como parte de la política de castigo colectivo del Gobierno israelí, todos los presos políticos palestinos han sufrido maltrato. Ciento diez de ellos han muerto por desatención médica, hambre y, principalmente, a causa de grandes palizas y torturas. Son casos documentados.

A mi padre le agredieron muchas veces y lo colocaron inmediatamente en régimen de aislamiento, porque no querían que tuviera ningún impacto ni influencia sobre los demás presos, ni sobre el mundo exterior. Han sido más de dos años muy duros y en este momento sigue en régimen de aislamiento. Todavía tiene cuatro costillas rotas por las palizas que recibió en septiembre. Y le niegan las visitas, etc.

Pero cuando la abogada lo vio la última vez dijo que estaba muy impresionada por lo positivo y risueño que es, mentalmente agudo y fuerte que es. Fue importante escuchar eso, porque perdió peso, unos doce kilos, su salud no está muy bien. Pero mentalmente es fuerte.

¿Qué cree que sería lo primero y lo segundo que haría si lo pusieran en libertad?

Volvería a casa, vería a sus seis nietos, a los que no conoce, iría a ver a mi madre, pasaría tiempo con ella, porque ninguno de sus familiares ha podido abrazarlo en veinticuatro años. Y sé que volvería a su pueblo, porque lo ama. Visitaría las tumbas de todos sus seres queridos que han fallecido en estos años, de quienes no pudo despedirse: dos hermanos, su madre, mucha gente a la que quería.

Después de eso empezaría a trabajar por la unidad palestina, porque ese siempre ha sido su impulso y su propósito.

¿Cuál cree que es el objetivo del Gobierno israelí en este momento en el que sigue anexionándose más territorio?

No es un secreto, lo dicen claramente los integrantes del Gobierno: afirman que quieren dominar todo el territorio, no quieren que los palestinos estén allí, quieren llevar a cabo una limpieza étnica del pueblo palestino. Han usado el genocidio como herramienta para llevar a cabo esa limpieza étnica.

Utilizan la ocupación, la discriminación, el apartheid y todos estos crímenes de lesa humanidad porque tienen un solo objetivo. Una tierra sin palestinos, solo “una tierra judía”. Esto es algo que nunca aceptaremos.

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