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Israel da la espalda a la vía diplomática y apuesta por la escalada con una masacre en Líbano

Equipos de emergencia buscan a supervivientes entre los escombros de un edificio derruido por un ataque israelí en Beirut, el 8 de abril de 2026.

Francesca Cicardi

8 de abril de 2026 22:59 h

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En las primeras horas del miércoles, hubo confusión sobre si el acuerdo de alto el fuego alcanzado por EEUU e Irán incluía también Líbano, pero Israel dejó claro que no es así con la mayor oleada de ataques desde el comienzo de su ofensiva contra el país vecino a principios de marzo. En este periodo, el ejército hebreo ha provocado la peor crisis humanitaria que sufre Líbano en más de dos décadas, siguiendo la misma estrategia que en la Franja de Gaza.

Después del anuncio de una tregua con Irán por parte de Donald Trump, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu afirmaba que “el alto el fuego de dos semanas no incluye Líbano” y, en la noche del miércoles, él mismo reafirmaba en una comparecencia su intención de seguir golpeando el pequeño y frágil país árabe, a pesar de los llamamientos internacionales a no excluirlo del alto el fuego –ya que su éxito depende de una desescalada en todo de Oriente Medio–.

A primera hora de la tarde del miércoles, el Ejército israelí afirmaba en un comunicado haber lanzado “el mayor ataque coordinado en todo Líbano” desde el inicio de la actual guerra: un ataque de 10 minutos, simultáneo contra distintas zonas del país y “más de 100 centros de mando y bases militares de Hizbulá”. Después de esa primera oleada de bombardeos, los cazas israelíes siguieron atacando la capital y otras localidades libanesas.

El saldo de víctimas ha ido aumentando en la noche del miércoles, hasta superar los 250 muertos y los 1.160 heridos. La mayoría se han registrado en Beirut y los suburbios meridionales de la capital, que han sido atacados repetidamente por Israel porque en esta zona densamente poblada tiene una fuerte presencia el grupo chií Hizbulá. Pero los ataques del miércoles no se han limitado a los barrios de población chií y han sacudido otras áreas de la ciudad.

El Ejército israelí ha alegado que Hizbulá se ha movido “al norte de Beirut y los barrios mixtos” (con población suní o cristiana), según el portavoz Nadav Shoshani. En una rueda de prensa virtual ha justificado que el Ejército no hubiera alertado de los ataques con antelación para que los residentes pudieran huir –como suele hacer, aunque no en todos los casos– porque “el factor sorpresa es relevante” en su ofensiva contra Hizbulá. Los dirigentes políticos y militares israelíes alegan que las operaciones contra Líbano buscan detener los ataques de Hizbulá contra el Estado hebreo, pero lo cierto es que muchas de las víctimas son civiles. Desde el 2 de marzo, Israel ha matado a más de 1.500 personas, entre ellas, 130 niños y niñas, sin contar con los asesinados este miércoles.

Por su parte, Hizbulá no ha lanzado ataques desde la entrada en vigor del alto el fuego entre EEUU e Irán, pero ha asegurado que tiene “el derecho natural y legal” de responder a los de Israel. En un comunicado, ha calificado de “agresión bárbara” y “masacres” las de este miércoles, que constituyen “crímenes de guerra y actos de genocidio al atacar zonas civiles concurridas, mercados y comercios en horas punta”.

Desde Irán, fuentes anónimas han señalado que Teherán podría responder a lo que considera una “violación del alto el fuego por parte de Israel”, ya que el Gobierno iraní ha dicho en todo momento que un acuerdo para poner fin a la guerra debía abarcar todos los frentes abiertos en Oriente Medio, incluidos los de la “resistencia” (Hizbulá en Líbano, los hutíes de Yemen y las milicias proiraníes en Irak). El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha afirmado que ya se han violado algunos de los puntos del acuerdo, como “el alto el fuego en Líbano”.

El ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchi, ha instado a Washington en X a elegir entre la escalada o cumplir con todos los términos del acuerdo. “EEUU debe elegir: alto el fuego o una guerra continua a través de Israel. No puede tener ambos”, ha afirmado. “La pelota ahora está en el tejado de EEUU y el mundo está mirando si va a cumplir sus compromisos”.

Israel pone en peligro el acuerdo regional

El director del programa de Israel y Palestina del centro de análisis International Crisis Group, Max Rodenbeck, señala que, mientras Hizbulá había dejado de disparar a las fuerzas israelíes el miércoles por la mañana, Israel ha continuado sus ataques contra Líbano e, incluso, los ha ampliado. “Puede que los líderes israelíes estén descontentos con la actuación de Estados Unidos a sus espaldas, pero de este frágil alto el fuego regional dependen demasiadas cosas —incluida la salud de la economía global— como para que las ambiciones de Israel en Líbano lo pongan en peligro”, escribe Rodenbeck. “Quizás sea hora de que Estados Unidos ponga freno a su aliado”.

De momento, no parece que eso vaya a ocurrir ya que la Casa Blanca y el propio Donald Trump han afirmado que Líbano no estaba incluido en el acuerdo con Irán, alcanzado con la mediación de Pakistán –que sí dijo en un primer momento que el alto el fuego se aplicaba también al país árabe–. Todo indica que Washington no va a pararle los pies a Netanyahu, al menos en Líbano, aunque el primer ministro ha tenido que acatar a regañadientes el cese de las hostilidades contra Irán.

Egipto –que ha participado en la mediación junto a Pakistán, Turquía y Arabia Saudí– ha denunciado que “las flagrantes violaciones israelíes son totalmente contrarias al espíritu constructivo y positivo que ha surgido en la región” tras el acuerdo de alto el fuego. El Ministerio de Exteriores egipcio ha ido más allá y ha apuntado a una “intención premeditada de frustrar los incansables esfuerzos de las partes regionales e internacionales para reducir la escalada y promover el diálogo y la diplomacia, y representan un nuevo intento de Israel de sumir a la región en el caos total”.

La coordinadora especial para Líbano de Naciones Unidas, Jeanine Hennis, también ha lamentado que Israel haya abortado la posibilidad de poner fin al conflicto. “La ola de ataques del ejército israelí llegó justo cuando las esperanzas de que terminen la violencia y la destrucción estaban aumentando. Esto no puede continuar”, ha afirmado en X, instando a todas las partes a cesar las hostilidades.

Las autoridades libanesas se han mostrado igual de frustradas. El presidente Josep Aoun ha arremetido contra Israel, no sólo por los ataques de este miércoles sino por sus violaciones de la tregua con Líbano sellada en noviembre de 2024, con la mediación de EEUU y Francia. “Durante los quince meses que duró el acuerdo de alto el fuego, hemos sido testigos de la magnitud de las violaciones cometidas sin ningún tipo de disuasión. Hoy, los israelíes vuelven a intensificar su agresión, perpetrando una nueva masacre que se suma a su historial de atrocidades, desafiando flagrantemente todos los valores humanos e ignorando todos los esfuerzos por calmar la situación y lograr la estabilidad”, ha denunciado en un comunicado.

Israel ya había lanzado otra ofensiva contra Líbano en 2024, al mismo tiempo que perpetraba el genocidio contra los palestinos en Gaza, y después del alto el fuego con Hizbulá las tropas hebreas permanecieron en cinco puntos del territorio libanés y violaron de forma constante el acuerdo, hasta el nuevo estallido de las hostilidades este mes de marzo.

En esta ocasión, Israel ha anunciado que pretende ocupar una amplia franja del sur de Líbano para establecer un “zona de seguridad” junto a su frontera norte, para evitar así el lanzamiento de proyectiles contra su territorio. Con el supuesto objetivo de eliminar la presencia de Hizbulá, Israel planea vaciar de civiles y arrasar toda la zona –como hizo en varias partes de Gaza–. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha repetido en varias ocasiones que el ejército aplica en Líbano “el modelo de Gaza” y no parece dispuesto a detener sus planes ahora.

El Ejército hebreo ha reiterado este miércoles que siguen en vigor las órdenes de evacuación de toda la población del sur de Líbano, hasta el río Zahrani, donde residían unas 600.000 personas. Debido a las órdenes militares de Israel, más de 1,2 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares en todo el país en las pasadas semanas.

En medio de la confusión que siguió el anuncio del acuerdo de alto el fuego entre EEUU e Irán, algunos de los desplazados libaneses regresaron a sus hogares el miércoles, antes de que Israel lanzara sus brutales ataques. Una doctora de urgencias de la organización Médicos Sin Fronteras relata que en Tiro (sur de Líbano) “se respiraba un renovado aire de esperanza y optimismo tras las conversaciones sobre un alto el fuego”.

“Ha habido familias libanesas que han regresado al sur para comprobar el estado de sus hogares, pensando que la zona ya era segura”, lamenta Thienminh Dinh en un comunicado. Al Hospital Jabal Amel de Tiro ha llegado una de esas familias que había regresado y cuya casa fue bombardeada unas horas después. “Atendimos a unas hermanas cuyos cuerpos estaban acribillados por la metralla. Había una niña de siete años que tenía frío, lloraba, gemía y llamaba a su mamá y a su papá. Tenía heridas abiertas en la cara, el ojo y el cuero cabelludo”, detalla la doctora.

“Y esta tarde, las bombas han seguido cayendo a nuestro alrededor, haciendo temblar las paredes de los hospitales a los que prestamos apoyo, y los cuerpos han seguido inundando el hospital. Cada vez está más claro que no hay ningún lugar seguro para la población civil del Líbano”, concluye la trabajadora de la ONG.

No sólo en el de Tiro, sino en todos los hospitales libaneses, se han vivido escenas similares, con el personal médico desbordado por la gran cantidad de heridos. El sistema sanitario ya estaba bajo mucha presión por los ataques israelíes de las pasadas semanas, que han golpeado decenas de centros sanitarios en todo el país, sobre todo en el área meridional sujeta a las órdenes de evacuación.

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