El consejero vasco de Seguridad habla de “provocaciones” de la Flotilla en Loiu, pero asegura que investigará a la Ertzaintza
El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ha “lamentado” lo sucedido este sábado en el aeropuerto de Loiu, donde agentes de la Ertzaintza cargaron contra activistas de la flotilla recién llegados y que venían de denunciar represión en Israel. Ha indicado que el papel de la Policía autonómica era el de garantizar el “saludo” de quienes habían ido a recibirles y el normal funcionamiento de la terminal de llegadas y “es evidente” que no se logró “ni lo uno ni lo otro”. Ha comprometido investigar la actuación de los ertzainas, ha reconocido que las imágenes “en nada benefician” al cuerpo y ha añadido que también investigará a quienes “provocaron” la respuesta policial.
Zupiria ha comparecido ante los medios de comunicación este domingo en Landako, donde el PNV, su partido, realiza un acto electoral de cara a las municipales y forales de 2027. Ha indicado que “estaba apalabrado” entre la Ertzaintza, Aena y “representantes” de la flotilla cómo tenía que ser el recibimiento y ha insistido en que “no tenía que haber sucedido lo que sucedió”. Se da la circunstancia de que este sábado, en la primera versión de los hechos, se habló de una “llegada no comunicada a la Ertzaintza”.
El titular de Seguridad, en el cargo desde 2024 y antes consejero otros ocho años con otras responsabilidades, ha hablado de “provocaciones y empujones” que motivaron la reacción de la fuerza desplegada y, a la espera de las conclusiones de la investigación interna, ha indicado: “Algunas situaciones las sabemos gestionar todos con normalidad”. Zupiria ha asumido “en primera persona” la responsabilidad del operativo de Loiu. Otra consejera del PNV, Amaia Barredo, ha dicho en Radio Euskadi que “fueron unas imágenes lamentables”.
Lo que está comprometido es una triple investigación. Por un lado, Asuntos Internos y la comisión de control externa de la Policía vasca analizarán el papel de los agentes. Por otro lado, un juzgado revisará las imputaciones a los detenidos. Zupiria ha pedido también comparecer de urgencia en el Parlamento Vasco. Podría ser el martes, cuando había ya convocada una reunión de la comisión de Seguridad por otros temas. Si no es posible, la oposición tiene margen para registrar todavía preguntas de cara a la sesión de control al Gobierno del próximo viernes.
Agentes de dos unidades diferentes de la Ertzaintza (Brigada Móvil, con uniformes negros, y Seguridad Ciudadana, más azulados) intervinieron este sábado en la terminal de Loiu bajo la justificación de que las personas recién llegadas estaban impidiendo el normal tránsito de los usuarios del aeropuerto. Golpearon con porras a algunos de ellos, los retuvieron contra el suelo, se produjeron igualmente algunos empujones y, finalmente, la intervención se saldó con cuatro detenidos. Algunos acabaron en centros de salud de Bilbao custodiados por los agentes. Todos ellos están ya en libertad, aunque pendientes de la autoridad judicial.
La competencia policial de los aeropuertos vascos es singular y, de hecho, se reajustó en 2024. En Loiu operan cuatro cuerpos, la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Servicio de Vigilancia Aduanera y la propia Ertzaintza. La Policía Nacional hace labores de fronteras y extranjería, es decir, los controles de pasajeros y mercancías hacia fuera de la Unión Europea, como es el caso de los vuelos a Londres o Nueva Jersey. La Guardia Civil tiene encomendado el “resguardo fiscal” y, por ejemplo, vigila la zona de los controles de seguridad previos a los embarques. El Servicio de Vigilancia Aduanera realiza operaciones relacionadas con el contrabando. La Ertzaintza, que tiene una pequeña oficina en la terminal, se encarga de la seguridad y orden público en general en las instalaciones en su condición de “Policía integral” en la comunidad autónoma.
Según Global Sumud Flotilla, lo sucedido en el aeropuerto fue una “agresión” a los “supervivientes” del maltrato de Israel. “Después de 35 horas de intercepción, detenciones arbitrarias y torturas en prisiones israelíes, esperaban un abrazo en casa. En su lugar, encontraron la misma lógica de control”, exponen. Añaden que existe una “transferencia” de tácticas desde Israel hasta la Policía vasca, en velada referencia a sus históricos lazos con aquel país. “No normalicemos la violencia”, abundan. Y piden una “investigación internacional”.
De su lado, Amnistía Internacional considera que la Ertzaintza hizo un “uso excesivo de la fuerza”. “Las imágenes publicadas no muestran ninguna causa legítima para el uso de la fuerza. Es muy grave que se haya golpeado con porras, de forma reiterada, a personas que ya habían sido derribadas y estaban en el suelo. Exigimos una investigación exhaustiva y una rendición de cuentas efectiva. Los protocolos policiales deben prohibir el uso de porras contra personas inmovilizadas y que no representan ningún riesgo”, interpretan.
El suceso tuvo eco en medio mundo, desde Al Jazeera hasta Israel. El Ministerio de Exteriores israelí, en su cuenta oficial de X, llamó “anarquistas” a los detenidos e ironizó que estaban volviendo “loca” a la Policía “española”. Lo comparó con otras cargas en Grecia, también en un aeropuerto. Igualmente, EH Bildu, Sumar y Podemos han criticado la actuación de la Ertzaintza.
Tres de los cuatro sindicatos de la Ertzaintza han coincidido en defender la actuación en Loiu. “Hemos vuelto a ver cómo determinados colectivos y su entorno han buscado el enfrentamiento con la Ertzaintza para convertir cualquier actuación en propaganda política y victimismo mediático”, entiende Esan, que considera que los agentes se desempeñaron con “profesionalidad, contención y firmeza” frente a la “tensión, el ruido y el espectáculo”. Erne insiste también que, “con independencia de la situación personal o humanitaria” de los miembros de la flotilla, en Loiu un grupo actuó “al margen de las normas establecidas, alterando el normal funcionamiento de una infraestructura pública”. Insisten en que los ertzainas respondieron en un contexto “complejo” y “bajo una enorme presión” y la central les brida “apoyo absoluto y reconocimiento”. Sipe denuncia también una “campaña de desprestigio”. No consta ningún pronunciamiento de la nueva fuerza sindical mayoritaria del cuerpo, Euspel.
Asimismo, unas horas después de lo sucedido en Loiu, se produjeron nuevos incidentes en Vitoria, en este caso en el marco del último partido de la temporada del Deportivo Alavés, una doble fiesta por la permanecencia en Primera División y por el aniversario de la final europea de Dortmund en 2001. La Policía arrestó a dos varones por un “delito de atentado a agente de la autoridad”, según el parte oficial. Se añade que en los momentos previos al partido “un grupo de aficionados del club ha tratado de romper el cordón policial que lo escoltaba, comenzando a lanzar botes de humo, bengalas y otros objetos contra los agentes”. Al menos tres policías resultaron heridos. Aquí sí, Euspel ha denunciado la “brutal agresión” a la fuerza desplegada. “No es fútbol, es violencia”, expone esta organización.
Zupiria ha calificado el sábado como una jornada “complicada” para la Ertzaintza, un cuerpo con déficit estructural de plantilla del entorno de 1.000 efectivos. Ha mencionado que coincidieron las finales de rugby europeo en Bilbao, una manifestación en Vitoria y también el recibimiento y el partido del Deportivo Alavés. Asimismo, ha asumido que Euskadi es una zona donde el genocidio de Palestina ha suscitado especial sensibilidad y que la imagen proyectada le genera preocupación.
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