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Las políticas antiabortistas de EEUU han incrementado en un 40% los abortos en varios países africanos

Trump muestra su firma en el documento que impide a las ONG recibir fondos si promueven el aborto

Teguayco Pinto

En 1984, el presidente de EEUU, Ronald Reagan, estableció una norma para todas las organizaciones no gubernamentales (ONG) que quisiera recibir fondos federales: debían abstenerse de promover o realizar servicios relacionados con el aborto en otros países. La medida pretendía reducir el número de abortos en todos aquellos lugares en los que las ONG ofrecían ayuda. Sin embargo, 35 años después, un estudio ha demostrado que esta medida no solo no ha ayudado a reducir los abortos, sino que ha contribuido a un importante incremento de los mismos.

“Nuestros hallazgos sugieren que al reducir la asistencia de EEUU a las organizaciones de planificación familiar, especialmente a aquellas que consideran el aborto como un método de planificación familiar, aumenta la prevalencia de abortos en los países del África subsahariana más afectados por esta política”, aseguran los autores del estudio, que ha sido publicado hoy en la revista médica The Lancet Global Health.

Las tasas de aborto de los países más expuestos a esta norma, es decir, más dependientes de la ayuda de EEUU, se incrementaron hasta un 40% en el periodo en el que la política de restricción de fondos entró en vigor. Esto se produce, según los investigadores, porque muchas de las ONG que proporcionan acceso a abortos seguros, también son las principales distribuidoras de anticonceptivos.

De hecho, los resultados indican que la restricción también provocó una reducción en el uso de anticonceptivos entre un periodo y otro de un 13% y un aumento de los embarazos de un 12%. “Este patrón de abortos más frecuentes y menor uso de anticonceptivos se invirtió después de que la medida fue derogada”, afirman los investigadores en el estudio.

Una medida republicana

La norma estadounidense, conocida como Mexico City Policy, se mantuvo en vigor desde 1984 hasta la llegada de Bill Clinton a la Casa Blanca en 1993, cuando fue derogada. Desde entonces, la medida es recuperada por los presidentes republicanos (lo hicieron George W. Bush en 2001 y Donald Trump en 2017) y eliminada de nuevo por los demócratas (Barack Obama en 2009), lo que ha permitido a los investigadores concluir que existe una relación causa efecto entre la medida y la variación de las cifras de abortos observada.

Estudios anteriores ya habían mostrado el efecto de esta medida política en el número de abortos en algunos países concretos o durante el mandato de un presidente determinado. Sin embargo, hasta ahora no se había realizado un estudio que analizara el efecto conjunto en diversos países y en periodos lo suficientemente amplios como para incluir tanto los intervalos de tiempo en los que la medida estaba activa, como en los que había sido derogada.

En esta ocasión, los investigadores han analizado el impacto de esta medida entre 1995 y 2014, periodo que abarca las presidencias demócratas de Clinton (1995-2000) y Obama (2009-2014) y del republicano Bush (2001-2008). Además, el estudio se ha realizado sobre casi 4 millones de mujeres en 26 países del África subsahariana, una región donde la ayuda estadounidense supone más de un 30% de los recursos para planificación familiar.

Consecuencias para la salud de las madres

Los investigadores también advierten del importante efecto que este tipo de medidas pueden terminar teniendo sobre la salud de las mujeres. “Aunque la salud de las madres es una prioridad mundial”, asegura la principal autora del estudio, la investigadora de la Universidad de Stanford, Nina Brooks, “nuestros hallazgos sugieren que esta medida puede conducir, sin intención, a más abortos, y probablemente más arriesgados, en los países pobres”.

Otro de los autores del estudio, Eran Bendavid, insiste en el hecho de que los “cálculos del exceso de abortos bajo esta política solo proporcionan una medida parcial de los daños de la política a la salud materna”, ya que “el aumento en el número de abortos que encontramos también podría aumentar las muertes maternas y posiblemente de manera desproporcionada”.

El último presidente en reactivar la Mexico City Policy fue el actual mandatario, Donald Trump en 2017. Cuando Trump anunció la reactivación de la medida, varios países prometieron compensar las pérdidas de las organizaciones que se negaran a cumplir las exigencias de la potencia norteamericana. Sin embargo, las ayudas apenas han llegado a cubrir algo menos de la mitad de los fondos que fueron retirados por EEUU.

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