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Los republicanos maniobran para expulsar al único congresista demócrata negro por Carolina del Sur desde 1897

El congresista Jim Clyburn interviene en la convención nacional de NAACP de 2026

George Chidi

Columbia —
21 de mayo de 2026 21:45 h

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Desde 1897, Carolina del Sur ha tenido solo un representante demócrata negro en el Congreso: James Clyburn. Ahora, una propuesta para rediseñar el mapa de la circunscripción podría desmantelar el distrito que él representa.

La Cámara de Representantes del estado aprobó este miércoles un nuevo mapa electoral con el objetivo de expulsar a Clyburn, que también es el único congresista demócrata de los siete que envía el estado a Washington. El nuevo mapa debe pasar ahora por el Senado de Carolina del Sur.

El sexto distrito electoral del estado comienza en su frontera sur con Georgia, en los suburbios de Savannah, se extiende unos 160 kilómetros hacia el norte para rodear el corazón de Charleston, antes de atravesar las tierras de cultivo del “cinturón negro” hasta la capital del estado, Columbia, a otros 185 kilómetros de distancia.

Abarca el distrito comercial de lujo de Charleston en King Street y el ornamentado edificio del Capitolio estatal, de la época anterior a la Guerra Civil. También incluye la patria costera de los gullah geechee —una comunidad afroamericana descendiente de personas esclavizadas que conservaron una cultura, lengua y tradiciones propias en las islas y zonas costeras del sureste de Estados Unidos—, dos de las universidades históricamente negras del estado y algunas de las personas más pobres de Estados Unidos, en los condados de Barnwell y Allendale.

El distrito es fruto de un pacto de paz de hace 36 años entre los líderes de los derechos civiles y el aparato político conservador blanco de Carolina del Sur.

Ahora Donald Trump ha instado a los legisladores republicanos de Carolina del Sur a romper de facto ese acuerdo, después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos vaciara de contenido una parte clave de la Ley del Derecho al Voto, diseñada para impedir la discriminación racial. La decisión ha desencadenado una carrera entre los republicanos para redibujar distritos electorales estratégicos.

Aunque un primer intento de sacar adelante la propuesta quedó bloqueado el martes en Carolina del Sur, la amenaza sigue sobre la mesa. El gobernador del estado, Henry McMaster, convocó una sesión especial de la legislatura para debatir el plan, que arrancó el viernes.

James Clyburn en una imagen de archivo con Bill Clinton en 1993.

En 1990, los demócratas aún controlaban la legislatura de Carolina del Sur, aunque llevaban ya 25 años perdiendo progresivamente el apoyo del electorado blanco tras la aprobación de la Ley del Derecho al Voto.

“El grupo de representantes negros acudió al grupo de los republicanos tras el censo de 1990 y dijo: ”Llevamos 100 años votando a los demócratas y no estamos mejor“, recordó Eaddy Roe Willard, activista republicano de Carolina del Sur, sobre un debate de redistribución de distritos de aquel año: ”Votaremos a favor de vuestro mapa con la condición de que tracéis un distrito electoral en el que pueda ser elegido un afroamericano“.

Con un censo que mostraba que la población negra representaba aproximadamente un tercio del estado, y con demandas judiciales en el horizonte, los legisladores crearon un distrito electoral con mayoría negra, pero también comenzaron a desmantelar la coalición multirracial que mantenía a los demócratas en el poder a nivel estatal. Muchos legisladores demócratas se marcharon o cambiaron de partido.

Clyburn asumió el cargo en 1993 y se propuso dejar huella en el distrito, el estado y el país.

Veterano del movimiento por los derechos civiles, ascendió rápidamente en las filas de liderazgo del Partido Demócrata en Washington, donde fue responsable de disciplina de voto del grupo demócrata en la Cámara de Representantes entre 2007 y 2011, y nuevamente entre 2019 y 2022. También se convirtió en un impulsor de proyectos para el estado, destinando fondos para mejorar su notoriamente disfuncional sistema de autopistas, invirtiendo en banda ancha rural y respaldando iniciativas para aliviar la pobreza.

A nivel nacional, se ha consolidado como una figura decisiva para los aspirantes demócratas a la Casa Blanca, muchos de los cuales acuden cada cuatro años a su popular fiesta del pescado frito con la esperanza de ganarse el apoyo del electorado negro. En 2020 se le atribuyó haber resucitado la tambaleante campaña presidencial de Joe Biden gracias a un respaldo que ayudó al entonces candidato a imponerse en las primarias demócratas del estado y lo encaminó hacia la Casa Blanca.

En el Congreso, Clyburn impulsó la llamada fórmula federal 10-20-30, que establece que al menos el 10% de las inversiones federales debe destinarse a comunidades donde un mínimo del 20% de la población haya vivido por debajo del umbral federal de pobreza durante los últimos 30 años. La medida acabó convirtiéndose en una referencia para orientar el gasto federal. Aunque las comunidades negras se encuentran entre las principales beneficiarias, la fórmula también ha llevado inversión federal a numerosas zonas rurales blancas empobrecidas de todo el país.

“Este lugar tiene una historia tan rica y profunda de organización, de cambio social, de esclavitud, de sufrimiento. Y nada de eso se ha afrontado realmente”, explica Jessica Thomas, una activista de Carolina del Sur: “Está ahí, en la superficie, siempre a punto de brotar y se manifiesta en cuestiones como esta”.

“Aquí hay gente estupenda. Pero también hay quienes quieren que todo siga funcionando como en los viejos tiempos, cuando los hombres blancos lo controlaban todo”, señala.

Todos menos uno de los siete distritos electorales de Carolina del Sur en el Congreso de los Estados Unidos están en manos de los republicanos. Las exigencias de Trump a los líderes estatales republicanos de redistribuir los distritos y desmantelar el único escaño que actualmente ocupa un demócrata ignoran viejas convenciones políticas.

Los partidarios de Trump lo llaman “drenar el pantano”, una expresión popularizada por el propio presidente para referirse a desmantelar las élites políticas tradicionales de Washington. Sus detractores, en cambio, lo describen como abiertamente racista.

“Quiero decir, es como si nunca fuéramos a librarnos de esa acusación, ¿sabes?”, lamenta Terra Ciurro, residente de Simpsonville, en Carolina del Sur, que visitó el capitolio del estado a principios de esta semana junto a su marido, un militar retirado. “Nunca vamos a dejarla atrás. Siempre va a seguir ahí por cosas como esta”, concluye.

El propio Clyburn sugirió que el plan era “un enfoque integral para crear un Jim Crow 2.0”, en referencia a las leyes de segregación racial que durante décadas privaron de derechos a la población negra en el sur de Estados Unidos. En declaraciones a los periodistas esta semana ha afirmado que se va a presentar “pase lo que pase”.

Sin embargo, algunos líderes negros han criticado la aparente estabilidad del mapa electoral actual —y la protección que brinda a las opciones de reelección de Clyburn— porque, a su juicio, concentró el voto demócrata en un solo distrito y entregó a los republicanos otros territorios que podrían haber sido competitivos. Eso, sostienen, contribuyó a debilitar durante décadas el poder legislativo demócrata en el estado.

Clyburn ha defendido la manipulación partidista de los distritos electorales para obtener ventajas políticas. “Los esfuerzos agresivos de redistribución de distritos son una cosa”, declaró a Ohio News Network Radio en 2022. “Suprimir el peso del voto negro es otra muy distinta”.

James Clyburn junto a Hoe Biden en marzo de 2022.

El congresista ha criticado en numerosas ocasiones los mapas electorales diseñados por los republicanos en Carolina del Sur y se ha alineado con la NAACP —la histórica Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, una de las principales organizaciones de derechos civiles de Estados Unidos— para impugnar la redistribución de distritos de 2020 por considerar que discriminaba a los votantes negros. También se ha mostrado muy crítico con la actual iniciativa de la legislatura y ha retado a sus impulsores a ponerle a prueba tanto a él como al electorado del estado.

El martes, Shane Massey, líder de la mayoría republicana en el Senado del estado, lo admitió en un contundente discurso ante la cámara al rechazar una nueva redistribución de distritos. Según advirtió, sacar votantes demócratas del sexto distrito podría poner en riesgo la elección de congresistas republicanos en distritos vecinos en un año electoral ajustado.

El distrito no tiene hoy una mayoría negra, aunque está cerca: las estimaciones del censo de Estados Unidos muestran que alrededor del 46% de los residentes del distrito son negros. Aproximadamente una cuarta parte de la población de Carolina del Sur es negra, y alrededor de una cuarta parte de esa población negra vive en el distrito de Clyburn.

Pero la floreciente industria manufacturera del estado ha atraído una afluencia multirracial de mano de obra cualificada, mientras que el clima cálido y los bajos impuestos han atraído a jubilados relativamente conservadores de otros estados. Y con el tiempo, este cambio demográfico podría cambiar el cálculo político.

“¿Cómo vamos a ser un estado que da la bienvenida a gente de todas partes?”, se preguntaba Damien Barber, recién graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Carolina del Sur. El martes participó en una protesta frente a las oficinas legislativas mientras los parlamentarios estatales debatían el plan de redistribución de distritos.

Barber creció en el condado de Richland, en la zona central de Carolina del Sur, donde se encuentra el Parque Nacional Congaree: el único parque nacional de Carolina del Sur, fruto de una ley impulsada por Clyburn en 2003.

“Sinceramente, pocos representantes en el Congreso son realmente influyentes”, afirmó Barber. “Él es de quien todo el mundo habla. Hay gente que ni siquiera sabe quién es su representante, pero todo el mundo conoce a Jim Clyburn”.

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