La UE se reafirma frente a la guerra de Irán pero choca con Hungría para ayudar a Ucrania
La Unión Europea tiene una nueva oportunidad para erigirse como un jugador relevante en el nuevo tablero geopolítico. Tras los desplantes e insultos del presidente de EEUU, Donald Trump, que incluso ha llegado a decir que no necesita a los aliados tras pedir su participación en una flota para asegurar el tráfico marítimo en Ormuz, los dirigentes de los 27 países de la UE se reúnen el jueves en Bruselas para reforzar dos posiciones en las que España ha liderado el camino: posicionarse a favor del derecho internacional y contra la guerra de Irán y defender la agenda verde ante la subida de precios energéticos. El punto oscuro del encuentro volverán a ser las dudas de que la UE consiga levantar el veto de Hungría al préstamo de 90.000 millones para ayudar a Ucrania a financiar la guerra contra Rusia.
Por un lado, Europa va a confirmar su compromiso con el sistema multilateral y el orden internacional basado en reglas, tras el tropiezo de Ursula Von der Leyen, con una comida de los líderes con el secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres. El “No a la guerra” de Pedro Sánchez frente al conflicto en Oriente Medio ha sido asumido progresivamente por los Estados miembros adaptándolo a un “esta no es la guerra de Europa”, en un conflicto que ha abierto grietas en la Casa Blanca y donde Israel está haciendo su guerra particular.
Fuentes diplomáticas aseguran que hay bastante convergencia de los países europeos con la posición de España, aunque hayan ido poco a poco acercándose o haciendo pública su postura. “El respaldo del derecho internacional y de un sistema multilateral basado en reglas es además la mejor manera de defender los intereses europeos. Ahí estamos todos de acuerdo, no hay diferencias en la postura de que el interés europeo con el orden internacional basado en reglas queda mejor preservado. Hay unanimidad en los países, que no se quieren implicar en esta guerra, lo cual no es incompatible con tener una relación transatlántica fuerte”, señalan fuentes diplomáticas.
Aunque no se esperan salidas de tono con Estados Unidos, ya ha habido declaraciones claras y contundentes contra el papel de Trump frente a la UE, sí que se espera una renovada defensa del derecho internacional y el freno de las hostilidades. Cuando los cuerpos diplomáticos se refieren a que el respaldo al orden multilateral responde además a los intereses particulares de la Unión Europea lo hacen con la vista en Ucrania. “Sería una incoherencia no respaldar el derecho internacional con Irán, si queremos que se respete en Ucrania. Lo contrario nos llevaría a una situación insostenible. El ataque ruso contra Ucrania es injustificado e ilegal. Lo que no vale para unos tampoco para otros”, responde desde el Gobierno español.
Sin embargo, es la posición de la UE contra Ucrania donde claramente falla en como poder a escala internacional. El veto que ha impuesto Hungría y, en menor medida, Eslovaquia al préstamo de 90.000 millones que la UE aprobó el pasado diciembre conceder a Ucrania para financiar su guerra contra Rusia y el paquete número de 20 de sanciones contra intereses rusos sigue sin tener visos de arreglarse, aunque las necesidades de financiación para Ucrania son acuciantes.
Hungría y Eslovaquia exigen para levantar su veto la reparación y mantenimiento del suministro de petróleo ruso hasta sus países por el oleoducto Druzhba, que atraviesa Ucrania y fue dañado por ataques rusos. El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, ya ha declarado en redes sociales que “si no hay petróleo, no hay dinero” para Ucrania.
La presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, mandaron un comunicado conjunto asegurando que Ucrania “ha acogido y aceptado” su propuesta y financiación para reparar el oleoducto dañado. Aunque el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se ha posicionado en contra de reparar el oleoducto con el argumento de que Rusia le ayuda a financiar su guerra y calificó como “chantaje” la petición de la UE, finalmente dio su brazo a torcer y respondió que “están realizando todos los esfuerzos posibles para reparar los daños y restablecer” el oleoducto añadiendo que “Ucrania es un socio energético fiable para la Unión Europea y cumple plenamente sus compromisos”.
Esta posición da cierto margen para que Hungría y Eslovaquia pudieran levantar el pie y se apruebe tanto el préstamo como las nuevas sanciones. Sin embargo, Orbán está utilizando a Ucrania y la UE como parte de su campaña electoral para tratar de recuperar ventaja frente a la oposición ante las elecciones húngaras que tendrán lugar el 12 de abril, con lo que no hay mucha confianza entre los cuerpos diplomáticos europeos para que en el Consejo Europeo de este jueves se alcance una solución.
Aunque desde Ucrania se asegura que la situación es desesperada, la concesión de un préstamo de 8.100 millones de dólares a los ucranianos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) da más tiempo para tratar de solventar el veto húngaro.
España lidera la defensa de la agenda verde
Como consecuencia del impacto sobre los precios que ha provocado la guerra de Irán, en la que Estados Unidos e Israel están creando más problemas, los 27 pretenden acordar medidas que palíen la subida de precios de los carburantes. La presidenta de la Comisión mandó una carta a los líderes europeos en la que apuntaba que se “debía aprender de las lecciones del pasado. Una lección clave de la crisis de 2022-2023 fue que muchas de estas medidas eran amplias y poco selectivas, lo que provocó ineficiencias y costes fiscales muy elevados”, de manera que propone que “cualquier medida a corto plazo: no retrase la descarbonización del sistema energético, no aumente la demanda de petróleo y gas, sea temporal, dirigida y minimice los costes fiscales”.
A partir de esta premisa, los países tienen que llegar a acuerdos. Nadie duda de que hay que reducir la dependencia de los combustibles fósiles, pero también se buscan soluciones a corto plazo para la crisis actual, que sin ser del calado del impacto inflacionista del inicio de la guerra de Ucrania, ha impactado en los bolsillos de los europeos. El Gobierno español tiene claro que la solución pasar por “aunar competitividad y lucha contra cambio climático, además de reducir las dependencias y vulnerabilidades que provocan los combustibles fósiles con el despliegue de renovables. Vamos a seguir defendiendo las medidas verdes, que se faciliten los permisos para más renovables”.
Sin embargo, hay países que están tratando de desmontar la agenda verde europea. Italia o Austria pretenden modificar las medias de transición ecológica que se aprobaron en la pasada legislatura por parte de la Unión Europea aprovechando la coyuntura inflacionista por el conflicto en Oriente Medio. España lidera a un grupo de países (Dinamarca, Finlandia, Portugal, Suecia, Luxemburgo, Eslovenia y Países Bajos) que se han posicionado a favor de que se mantenga la ambición climática y cumplir con los objetivos de reducción de emisiones a través del mecanismo de imposición sobre los derechos de emisión de carbono, conocido como ETS.
Fuentes del Gobierno español aseguran que “el sistema ETS está siendo cuestionado porque algunos países consideran que los precios al CO2 perjudican la competitividad de sus industrias, con lo que tratan de desmantelar el sistema, pero España defiende este instrumento de política climática europea por que reduce las emisiones e incrementa ingresos, su éxito es indudable”. Fuentes diplomáticas de otros países admiten que el sistema se puede mejorar, pero que dudan de que en este Consejo se llegue más allá de poner para cambios puntuales.
Competitividad y mercado único
Este era el Consejo Europeo que se iba a centrar en competitividad y mercado único, pero la guerra de Irán y Ucrania han diluido las propuestas. Hay una agenda de prioridades en el ámbito económico con objetivos que deberían estar aprobados durante 2026.
En esta reunión se va a plantear estructurar las prioridades en áreas clave como el mercado único -este miércoles la Comisión Europea dio un paso con el lanzamiento de EU Inc- mediante la aprobación de la declaración electrónica (e-Declaration) para facilitar la prestación de servicios transfronterizos así como dar pasos en la armonización de normativas y reconocimiento mutuo de legislaciones.
También se pretende avanzar con la aplicación del principio de “solo una vez” (ciudadanos y empresas entreguen datos a la administración pública una vez y se reutilizan) y continuar los trabajos de la cartera empresarial europea (European Business Wallet). Además, se planteará seguir con la simplificación de normas y procesos legislativos y se pretende impulsar la preferencia europea con el Acta de Aceleración Industrial, además de incrementar los acuerdos comerciales con otros países.
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