España y su crisis
El interés por la economía en nuestra sociedad es ciertamente notable. La mayoría de los ciudadanos están interesados en todos aquellos aspectos de la economía que les afectan o pueden incidirles directamente (impuestos, desempleo, inflación, etc…) Y si nos remitimos a su definición, la economía es “la ciencia que estudia la conducta social referente a la producción, intercambio y distribución de bienes y servicios con recursos escasos, para la satisfacción de las necesidades humanas”.
Pero, ¿quiénes son los agentes económicos que intervienen en este proceso? ¿Quién toma las decisiones en el juego económico?. Las familias o economías domésticas, las empresas, y el Sector Público, o mejor dicho el Estado. Por eso hay que observar a estos tres jugadores, ya que ellos mismos se implican entre sí.
Los indicadores económicos del segundo trimestre de 2008 pasan a tener una calificación de preocupantes a desastrosos. Sobre todo muestran que la demanda interna, uno de los tres motores de nuestro último milagro económico, al lado del ladrillo y el turismo, ya no empujan a tope de revoluciones.
Una encuesta reciente de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de La Rioja indica que, para el 65% de encuestados estos ya perciben las “graves dificultades”, siendo el sector de la construcción y sus auxiliares (mueble, cementos, aluminios, electricidad, maquinaria de obras públicas, fontanería, …) los que más dificultades tienen en su facturación. También está saltando la alarma en los colegios profesionales y entidades “ladrilleras”: aparejadores, tasadores, registradores de la propiedad, notarios, e incluso el propio Gobierno, este último por una caída brutal en la recaudación fiscal.
No hay que olvidar el cuarto elemento, la banca, que ha cerrado el grifo del crédito o cuando lo concede, Trichet (pte. del Banco Central Europeo) dice que hay fin de fiesta y, por lo tanto, se acabó el dinerito fácil.
Para el tenedor de una hipoteca, el hecho de no pagar significa embargo de la vivienda, subasta y a dormir bajo Puentemadre en el Iregua con la nómina del futuro empleo embargada.
Y es que en España, si usted no paga el préstamo de su casa, no basta con entregar las llaves al banco, que es el verdadero propietario de su casa.
La crisis es financiera, de confianza y de fin de ciclo. Se ha liado una de tres pares de pepinos en la que el banco ya no presta al promotor inmobiliario ni tampoco al comprador de vivienda.
La banca española tituliza la deuda hipotecaria para obtener dinero en los mercados financieros internacionales, pero el truco ya no funciona dos veces.
Junto a la construcción, el sector con peores resultados en La Rioja es el comercio. La debilidad de la demanda también se ha dejado sentir aquí. Las perspectivas para el tercer trimestre no son optimistas, a pesar de la temporada de rebajas. Parece que el sector servicios es el único que soporta por ahora la crisis en positivo. Esperemos que siga así.
Pero tenemos que ser prudentes, y, sobre todo, después de lo ocurrido con el sector de las telecomunicaciones.
Era uno de los que mostraba mayor indiferencia a los ladrillos mohosos, por lo que los analistas lo señalaban como un sector con buenos fundamentales y a salvo de la que se avecina.
El costalazo bursátil ha sido de campeonato para la teleco británica Vodafone, que en un solo día ha perdido cerca de 12000 millones de euros (se dice pronto) de su valor. Cosas como esta no se veían en los parqués desde finales de marzo de 2000, con el timo de Terra y los daños colaterales contra la matriz. Ha bastado un simple profit warning (revisión a la baja de resultados empersariales) e indicar que en España usaremos menos el móvil y la tele por el cable de Telefónica, para que se vayan las expectativas por donde se rompen los sacos.
Un catedrático de economía, Santiago Niño Becerra, muestra un escenario tenebroso para la economía española durante los cinco próximos años, en el que llaman la atención tres cosas: una tasa de paro cercana al 30%; la desaparición de la categoría de activo financiero de la vivienda; y la entrada en la senda deflacionaria de todo el sistema productivo del país.
Esperemos que se equivoque, porque si no Mad Max es el cuento de Caperucita.
Se supone que España se rige por el sistema capitalista o de economía de mercado, y una de sus premisas principales es que el Estado no debe intervenir en la economía. Y he aquí la paradoja que nos descubre que estamos en crisis, y es que los Gobiernos, a través de los bancos centrales, inyectan mayor liquidez avivando el horno de la inflación.
En España solo tenemos 400 Euros para navegar con el tanque en la reserva. Dicen que no podemos volver a la neopeseta, ni devaluar una moneda que no es nuestra. Solo queda corregir los excesos. Hemos chocado contra Islandia. Por favor, ordenadamente y sin pánico, caminen hacia los botes. Vuelve la normalidad al país, pues lo vivido hasta ahora ha sido una bacanal.
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