Haced política

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Hace días inicié la escritura de este artículo con el propósito de poner en valor la importancia de como juventud, implicarnos en política para cambiar la sociedad comenzando a través del movimiento estudiantil. Hoy me he visto obligada a añadir ciertas cuestiones relacionadas con la actualidad, pero que en ningún caso modifican el sentido de este artículo.

Noticias como la reciente trama de corrupción destapada en el PSOE no debería si no impulsarnos a implicarnos más en política. Porque no podemos continuar bajo un sistema que permite la corrupción sistémica, un modelo en la que la política es para las élites.

El argumento de “despolitizar algo para incluir a todo el mundo”, es muy viejo y muy útil, útil sobre todo para quien tiene el poder, para quien le conviene que las cosas se queden como estén. Útil para quien la política ha estado siempre de su lado. Útil para quien beneficia la política del bipartidismo, de la corrupción, la política de unos pocos.

Si en este país nos tomáramos en serio la política como herramienta de cambio, si tuviéramos un sistema que no estuviera del lado de los de siempre, tal vez las cosas serían de otra manera. Pero las noticias que llevamos viendo en los últimos días no pueden servir de nuevo, para alejar la política de la población, porque en ese caso estaríamos permitiendo convertir la política en un modelo de enriquecimiento particular. Y no, ni todos los políticos son iguales, ni la política no sirve de nada. Aunque a veces lo parezca.

La política somos todos, quien prohíbe hacer política está haciendo política de facto, pero a su favor, claro. A las personas jóvenes de este país se nos está arrebatando derechos, derechos que ha costado mucho conquistar. En la Educación Pública, desde infantil hasta la educación superior, se están produciendo recortes inasumibles que no tienen otro fin que deteriorar el sistema educativo hasta terminar definitivamente con él. Estos recortes económicos se están llevando a cabo en gran parte de nuestro país al mismo tiempo que se imponen a golpe de rodillo políticas represivas contra el estudiantado. Se nos coarta la libertad de expresión de manera constante ya sea mediante normas de régimen interno de los propios centros educativos o mediante Leyes Superiores de Educación.

Se prohíbe el derecho a reunión, se prohíbe el derecho a huelga, se limitan las actividades que podemos realizar las estudiantes únicamente a aquellas que sean estrictamente académicas. Esto está ocurriendo aquí, y ahora, en plena “democracia”.

No hacer nada al respecto también es hacer política, pero es hacerla en favor de quien nos quiere ver fuera del sistema educativo. Mientras asfixian a la educación imponen leyes represivas para que las estudiantes no podamos estar organizadas para reivindicar y defender nuestros derechos, los de todos y todas.

A mí, en el ámbito personal, la militancia en el movimiento estudiantil me está formando como persona, como mujer libre, y es que el movimiento estudiantil es el primer contacto que tiene una persona joven con la reivindicación de aquello que considera justo, por eso es tan importante y por eso nos lo pretenden arrebatar sin parar.

En mi caso, en el Colegio, con tan sólo diez años, me formé políticamente al darme cuenta de lo injusto que era que se diferenciara entre los alumnos de religión y valores éticos, que ellos tuvieran actividades mucho más atractivas que las nuestras. Conseguimos que se nos tratara por igual.

En el instituto, desde los apenas doce años, me formé políticamente luchando por recibir mi formación en un centro con las infraestructuras y recursos necesarios, peleando para que se nos concediera el derecho a huelgas educativas como la del 8 de marzo, defendiendo a mis compañeras, y a mí misma de agresiones machistas constantes y un largo etcétera de luchas por cuestiones que consideraba de justicia. Ahora me enfada enormemente que en él mismo instituto donde me formé libremente con un sentido crítico, se acabe de prohibir el derecho a reunión.

En la Universidad, me estoy formando políticamente en solidaridad internacional, en la Acampada por Palestina exigiendo que se deje de tener relacionas con un Estado genocida. De igual manera me estoy formando reivindicando los intereses del estudiantado como representante estudiantil y cómo no, en las movilizaciones por la Educación Pública ante los atroces recortes educativos que estamos sufriendo día tras día. De nuevo me enfada saber que existe redactada una Ley de Universidades que pretende reprimir cualquier tipo de acción política del estudiantado.

Esta no es sólo una experiencia propia, es la experiencia de cualquier estudiante que, gracias a la política, gracias a la organización, ha visto despertar en sí un sentido de formarse como alguien libre que reivindica lo que sabe que es justo y que le pertenece como derecho.

Claro que merece la pena hacer política, claro que no todos son iguales, claro que la política sirve de algo. Porque la vida siempre es política, está en nuestra mano, de la generación que ahora se está formando en el movimiento estudiantil, si la política es en favor del pueblo o de los de siempre.

Haced política porque si no la hacéis alguien la hará por vosotros y probablemente contra vosotros dijo Antonio Machado y así es, si dejamos que hagan política por nosotros para cuando nos queramos dar cuenta habremos perdido todos los derechos conquistados.

No nos dejemos arrebatar los derechos, aunque solo sea por toda la lucha y represión que sufrió para conquistarlos la generación de nuestros abuelos y abuelas.

Cuando nos arrebaten un derecho, debemos luchar, no debemos permitirlo. Ya lo dijo también Marcelino Camacho, el derecho a huelga se conquistó haciendo huelga. Si nos coartan el derecho de reunión, reunámonos, si no nos permiten acampar por Palestina, acampemos, si no nos dejan manifestarnos, manifestémonos.

Defendamos con uñas y dientes nuestra libertad. Hagamos política, por todas.

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