Las organizaciones agrarias reclaman una nueva política forestal: “Se trata como extraños a agricultores y ganaderos en la gestión de incendios”

Incendio en el Paraje de Calamantío, en Mansilla, la semana pasada

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Ante la oleada de incendios que sufren varias comunidades autónomas y los conatos que se han producido en La Rioja, la organización agrarias han destacado el papel del sector agrario “como herramienta clave para mitigar y luchar contra la expansión e intensidad de los fuegos forestales” y han advertido del “peligro al que están expuestas las explotaciones ganaderas y los pueblos cercanos a pastos y masas forestales”.

La Unión de Pequeños Agricultores considera que “existe una situación de desatención clara de las masas forestales en nuestra región y un abandono progresivo de las infraestructuras agropecuarias de las zonas rurales que implican un riesgo mayor para el desenlace de estos incendios”.

Por ello, insta a la actualización del Plan General de Protección contra Incendios de los Sistemas Forestales de La Rioja para, trece años después de su aprobación, adaptarlo a la situación real, marcada por una aceleración del cambio climático y la reducción de explotaciones ganaderas a fin de prevenir futuros sucesos indeseables. En este sentido, UPA solicita la revisión de este plan hacia medidas estratégicas basadas en la limpieza y el aprovechamiento de la masa forestal y las áreas de pasto.

Para ello, UPA considera que este plan debe contener, al menos, las siguientes medidas:

  • Mejora de las partidas presupuestarias en materia de prevención de incendios forestales
  • Mejora y aperturas de accesos y pistas, mejora de mantenimientos de cortafuegos.
  • Refuerzo de la limpieza en los márgenes de los caminos y carreteras para que sirvan cortafuegos en zonas de riesgo.
  • Eliminación de combustibles leñosos en los perímetros de las poblaciones, entresacas de masas forestales con gran potencial inflamable.
  • Redacción de un plan de recuperación, ampliación y mantenimiento de pastizales, crear un paisaje en mosaico ya que aumenta la resiliencia frente a los incendios de gran entidad.
  • Seguimiento, mediante reuniones anuales de técnicos y responsables políticos con asociaciones de ganaderos, juntas municipales de pastos, corporaciones municipales y organizaciones profesionales agrarias para elaborar conjuntamente líneas de actuación en el territorio regional.
  • Implantación de técnicas de eliminación de combustibles de los montes, quemas prescritas mediante personal cualificado.
  • Reducción de la burocracia en tareas de limpieza y control de combustible leñosos a la población rural favoreciendo su aprovechamiento.
  • Creación de una línea de ayudas para llevar a cabo tareas de limpiezas totales creando perímetros de seguridad en los municipios y en explotaciones agrícolas y ganaderas que estén fuera del casco urbano, especialmente en zonas de mayor riesgo.

En definitiva, UPA reivindica el importante papel que juega la ganadería extensiva de nuestra región como “herramienta clave para mitigar y luchar contra la expansión e intensidad de los fuegos forestales” y reclama políticas que“ garanticen la continuidad de estas actividades tan necesarias para nuestros montes, sin entorpecer el desarrollo de esta actividad económica que tanto hace por el conjunto de la sociedad y tan poco demanda de ella”.

Por su parte, ARAG-ASAJA ha subrayado la “importancia de una colaboración conjunta con las administraciones”. Mientras resaltan la “labor fundamental” de los profesionales del sector agrario, ganadero, cinegético y silvícola como “aliados en la prevención y extinción de los incendios”, consideran que “durante décadas, las administraciones han dejado de lado a los agricultores y ganaderos, tratándolos como extraños en la prevención y gestión de los incendios”.

Así han puesto en valor su labor: en las explotaciones ganaderas y cinegéticas, el pastoreo mantiene los pastos cortos y reduce la carga de material combustible; en el campo, las tareas de labranza, limpieza de olivares y creación de cortafuegos en los rastrojos tras las siegas contribuyen de forma directa a frenar el fuego. De hecho, “está demostrado que unos olivares limpios y cuidados en zonas de sierra actúan como auténticas barreras agrícolas que pueden detener la propagación de las llamas. Solo hace falta voluntad política para que su papel sea reconocido y potenciado como primera línea de defensa frente a los incendios”, han señalado.

Para ARAG-ASAJA, la obligación de la Política Agraria Común (PAC) de dejar cubiertas vegetales en el terreno en algunos lugares de la geografía española “es un disparate que pone en riesgo los cultivos, especialmente en zonas de alto peligro de incendios, dado que no tiene en cuenta las distintas realidades del sector agrario en el territorio nacional.” La organización exige al Ministerio de Agricultura que “abra los ojos” y adapte esta normativa de manera inmediata, considerando a quienes conocen el sector y sus particularidades. Del mismo modo, ARAG-ASAJA subraya que los titulares de explotaciones forestales y cinegéticas contribuyen a la prevención con la limpieza de los montes, la eliminación de materia vegetal y podas, a pesar de la “irracional burocracia” y la lentitud en la concesión de permisos

La organización demanda una nueva política forestal por parte de las administraciones, ya que la actual, marcada por un “ecologismo trasnochado”, ha impuesto trabas a las actividades tradicionales en el medio rural. La organización señala el “clamoroso abandono” de fincas públicas y montes, la falta de limpieza de vías, caminos y cunetas, y la inadecuada planificación de los planes de prevención.

“El continuo intervencionismo y las absurdas limitaciones a la actividad de agricultores y ganaderos están llevando a muchos a plantearse el abandono de sus fincas, lo que paradójicamente convierte el monte en un lugar con muchos más riesgos de incendios”. ARAG-ASAJA insiste en que las actividades tradicionales son las que han mantenido el medio. La asociación concluye que estas posturas extremas conducen al “mayor deterioro posible del medio natural”. Por lo tanto, ARAG-ASAJA solicita a las autoridades que sitúen a los titulares de explotaciones ganaderas, cinegéticas, forestales y agrícolas como el eje central de las políticas forestales.

La organización profesional agraria subraya la necesidad de iniciar sin demora un replanteamiento profundo de las estrategias de prevención y gestión, ya que las actuales, parecen priorizar intereses políticos anclados en sus parcelas de poder frente al sufrimiento humano, y han vuelto a fracasar por segunda vez en lo que va de año.

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