Livinio Stuyck, el ocupa de la Real Fábrica de Tapices, entrega las llaves de la vivienda acorralado por la justicia y una catarata de multas

Livinio Stuyck en la Real Fábrica de Tapices en 1996.

Livinio Stuyck ha abandonado definitivamente la vivienda de 700 metros cuadrados que ocupaba ilegalmente (sin contrato y sin pagar ningún tipo de alquiler) desde hace dos décadas en la Real Fábrica de Tapices. Stuyck, el último de su dinastía que ostentó la dirección de la fábrica, ha entregado este martes las llaves del inmueble ante el juzgado, según ha podido saber eldiario.es de fuentes conocedoras del caso. La vivienda de dos plantas se encuentra ubicada en una de las zonas más caras de Madrid, cerca de Atocha y el Parque del Retiro.

Livinio Stuyck, un ocupa de lujo que reinaba entre tapices

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Aunque el deposito de las llaves se ha producido ahora, Stuyck no residía en el inmueble desde hacía algunos meses, tampoco su mujer y una de sus hijas, según informan fuentes del Ministerio de Cultura, propietario del edificio, a este diario. Desde Cultura confirman que la familia les notificó este martes la entrega de las llaves en el juzgado.

El exdirector de la Real Fábrica de Tapices ha ido vaciando la vivienda de muebles y piezas de arte estos últimos meses, cuentan a este periódico los trabajadores de la fábrica. Sin embargo, aunque ya no residiera en el inmueble, el Gobierno necesitaba la entrega de las llaves para poder hacer uso de la propiedad.

El ocupa de la Real Fábrica de Tapices ha decidido ahora abandonar el inmueble y hacer efectiva la entrega de las llaves después de perder un recurso ante la Audiencia Nacional y de acumular una multa de más de 410.000 euros desde abril, a razón de 41.000 euros cada una, que también ha recurrido pero que la justicia ha dicho que tendrá que pagar.

El Ministerio de Cultura llevaba desde marzo de 2017 intentando que Stuyck abandonase el inmueble en el que ha vivido totalmente gratis durante las últimas dos décadas con su mujer y una de sus hijas: no pagaba ni la luz ni el agua. Entonces, el propio Stuyck anunció que resistiría en la vivienda y anunció medidas legales para demostrar "derechos" adquiridos: su familia llevó la Real Fábrica de Tapices y la ocupó desde su construcción en 1886 por parte del rey Alfonso XII: la propiedad siempre fue del Estado.

El Ministerio de Cultura, instado por el Gobierno de Manuela Carmena que ostentaba entonces la presidencia del Patronato que dirige la fábrica (formado por Ayuntamiento de Madrid, Ministerio y Comunidad de Madrid), inició los trámites de desalojo en marzo de 2017, pero sin éxito. Para intentar contrarrestar el desalojo, pero también para ganar tiempo según reconocieron fuentes cercanas a Livinio Styuck, interpuso un recurso que perdió en diciembre de 2018.

Entonces Stuyck recurrió ante el Tribunal Supremo la sentencia, que aún no la ha admitido a trámite ni se ha pronunciado en ningún sentido, pero paralelamente desde el Patronato que dirige la Real Fábrica y el Gobierno como propietario iniciaron un proceso "amistoso", según fuentes del Patronato, para acordar el abandono de la vivienda, dándole un plazo de tres meses y medio, hasta el 1 de abril. Ese día llegó pero Livinio no entregó las llaves y desde entonces ha sido multado a razón de 41.000 euros, cada ocho días. La cuantía se fijó en función del valor catastral de la vivienda.

Livinio Stuyck fue el último propietario privado de la Real Fábrica de Tapices. La traspasó a una fundación creada por el Gobierno a finales de 1996, cuando estaba al borde de la quiebra. Fue Esperanza Aguirre quien lideró el rescate de esta antigua manufactura de tapices, que fundó Felipe V, y en la que el Ministerio de Educación y Cultura, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento emplearon trescientos millones de pesetas (1,8 millones de euros) del dinero público para salvarla del cierre.

Aunque la empresa ya no le pertenece desde 1996 y su sede es propiedad del Estado (siempre lo ha sido), su antiguo dueño, Livinio Stuyck, junto a su familia, llevaba más de dos décadas viviendo gratis en la Real Fábrica de Tapices. Su casa era un 'dúplex' de casi setecientos metros cuadrados dentro de un edificio protegido como Bien de Interés Cultural, propiedad al cien por cien del Estado.

La Audiencia Nacional sentenció el pasado 14 de diciembre "la inexistencia de título que habilite para utilizar la vivienda". "El uso como vivienda está vinculado indisolublemente a la condición de Director de la Fábrica, por lo que cesado el vínculo cesa el uso y disfrute de la vivienda con fundamento en el propio título habilitante", recoge la sentencia. Stuyck dejó de ser director de la fábrica en 2002.

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Publicado el
10 de julio de 2019 - 09:53 h

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