El heroísmo de pensar

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Sábado, 4 de abril de 2020. De repente los amiguitos de la causa neoliberal, enemigos declarados de los impuestos, se convierten en admiradores de las democracias sociales escandinavas por sus éxitos en materia de lucha contra la presente pandemia del Covid, que están por ver en cualquier caso, y se olvidan del modelo que hasta ahora les gustaba: el de los recortes fiscales, los sueldos bajos y la desregulación de los mercados. Bienvenidos, entonces, a políticas de impuestos confiscatorios, bienestar social igualitario y servicios públicos de primera. Bienvenidos a países con sistemas de gestión de la dependencia, de residencias de ancianos y de seguridad social muy distintos de los propios de sociedades como la de EEUU.

Hablábamos ayer de los sentimientos, de nuestros sentimientos. Pero no veo mucha información de lo que pensamos. Se producen debates histéricos sobre globalización versus nacionalismos. Es una paradoja que un riesgo global se enfrente a escala de las naciones o estados. Incluso provocando desórdenes y casos tan chuscos como la incautación de respiradores comprados por España en China por Turquía, un socio estratégico supuestamente. O la incapacidad para promover una política común europea. Con los amigos del multilateralismo en fuga cómo no entender la exacerbación de los sentimientos nacionales patrióticos. Cómo no asumir el retroceso de la democracia en Hungría, por ejemplo. Como no tener miedo de la posibilidad de que a Trump le de un ataque de patriotería y promueva la ley marcial en su país.

¿Qué pensamos de esto? ¿Cuáles son nuestros marcos de referencia? Con una prensa de calidad en retroceso constante, con unos medios masivos de comunicación que convierten todo en espectáculo, con unas redes sociales pasto de las tonterías, de los rumores y de la intoxicación de estos o de aquellos, me temo que el estado de confusión se apodere de nuestras mentes.

Dediquémonos, mientras tanto, al ejercicio heroico de sobrevivir. A conseguir el pan de cada día en la tienda de la esquina o convirtiendo su cocina en una tahona -por cierto, se agota la levadura en los supermercados-. A seguir algún curso de corte y confección para manufacturar en casa las mascarillas, tapabocas como dicen mis primos mexicanos, que van a ser obligatorias a no más tardar. Mi amigo Luis les puede facilitar un vídeo para un modelo de urgencias que les saque del apuro. Y, a más a más, como dicen los catalanes, no estaría mal empezar algún curso de ingeniería para preparar respiradores caseros con el tubo del butano y un viejo motor eléctrico de alguna aspiradora doméstica. Para esto les puedo facilitar contactos con mi primo de Alicante, mecánico de aviación jubilado o de mi amigo Gonzalito, ingeniero industrial por el ICAI. Jubilado por supuesto. Están en ello y España puede confiar en su talento. Acuérdense de los tiempos en los que arreglábamos el seiscientos con un tornillo y un chicle usado.

Y si alcanzan la maestría en el arte de fabricar mascarillas no se olviden de mí. Tenemos la máquina de coser en el pueblo.

Hasta el lunes. Mañana descanso de este trajín.

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Ignacio

.La educación es el principal tesoro de una sociedad, aunque sea muy prosaico la educación económica es vital para saber calibrar la buena gestión de nuestros dirigentes, y términos como balanza de pagos de un país es vital por que es el termómetro que nos va a decir se un país tiene futuro o va a permanecer en el vagón de los torpes, esto va a permitir mejorar nuestra deuda que es el parámetro que mide la herencia que le vamos a dejar a las siguientes generaciones, cuando un gobierno dice que va a aumentar la deuda debemos traducirlo en no tengo ganas de resolver los problemas actuales y es mejor a mi carrera política cargar el futuro de los jóvenes,

La politocracia actual en que los partidos prometen cosas que luego no se concretan, en donde todos se dedican a criticar lo que

piensan que va a hacer el partido contrario si llega a gobernar y cuando gobiernan no cumplen con lo mínimo que es gestionar bien y informar a los ciudadanos de las medidas que toma y en los estudios que se ha basado para tomar esas medidas.

Ya no hay izquierda y derecha hay buena gestión o mala gestión, en el problema actual, el Gobierno no estaba preparado para una catástrofe sanitaria de estas proporciones, pero su irresponsabilidad e incompetencia ha multiplicado la propagación de la enfermedad y la muerte. También la miseria económica nos

pasara factura.

No juzguemos lo que se hace en otros países por que no conocemos sus circunstancias, igual que mucha gente no puede entender la unidad de España y la autodeterminación sin conocer muy bien nuestra constitución y como se creo. Respecto a Trump , no podemos influir en sus decisiones por lo que lo mejor es intentar vivir sin preocuparnos por algo que no podemos variar.

Lo que si nos puede hacer daño es que sigan gestionando tan mal nuestros gobernantes y sigan empeorando nuestra imagen de manirrotos con lo que llegaremos a situaciones como los que tuvo Grecia o ahora Venezuela.

Aunque la información en las redes sociales parece mala con los adecuados filtros merece mas credibilidad de la que se exhibe en las televisiones.

Lamentablemente, el Pedro Sanchez e Iglesias no solo tratan de blanquear su pésima gestión, sino que han pasado al ataque y aprovechan la crisis para promover sus planes contra la vida, la familia y la libertad. Libertad para elegir educación, sanidad publica o privada, haciéndolo compatible con una eficiencia económica, por que no nos engañemos vivimos en un mundo real.

Hace falta prudencia, serenidad, comprensión y empatía sin reproches y diatribas, demoliciones y bilis, Pero por mas que le explique la abeja a la mosca que la flor es mejor que la basura la mosca no lo va a entender por que siempre vivió en la basura.
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Publicado el
4 de abril de 2020 - 14:19 h

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