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Ferrovial renueva a través de Cespa la limpieza de Centro, Chamberí y Tetuán hasta el año 2027 por 306 millones

Bolsas de basura acumuladas en una calle del centro de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid acaba de conceder el contrato más jugoso de toda la legislatura, el de la limpieza, que recaerá en Cespa para el servicio a los distritos de Chamberí, Centro y Tetuán. La empresa fue la más valorada entre las cinco licitadoras y se adjudica el servicio por 306.008.279,65 euros durante los próximos seis años.

El Ayuntamiento de Madrid reparte entre cinco grandes empresas sus contratos de limpieza por 1.636 millones hasta 2027

El Ayuntamiento de Madrid reparte entre cinco grandes empresas sus contratos de limpieza por 1.636 millones hasta 2027

Cespa recibió en el concurso una valoración de 90,6 puntos, por encima de otras empresas como Urbaser (80,30), FCC (76,12), Ascan (73,90) y Valoriza (69,99), según el documento de propuesta de adjudicación al que ha tenido acceso este medio.

La empresa Cespa renueva de esta forma la concesión de Ferrovial, su matriz, que consiguió el anterior contrato de limpieza en las mismas zonas (entonces incluía además el Barrio del Pilar) en el año 2013. Después de la concesión, esta constructora y el resto de concesionarias aplicaron una política de despidos masivos que dejaron el servicio en condiciones precarias y originaron numerosas quejas vecinales al respcto.

Los contratos de limpieza vigentes en Madrid datan del año 2013, cuando Ana Botella adjudicó seis concesiones durante ocho años a cuatro de las empresas que ahora también repetirán a través de diferentes fórmulas. Las condiciones de limpieza que establecían los contratos de Botella eran tan deficitarias que Manuela Carmena se planteó anular los acuerdos a su llegada a la alcaldía, a la vista de una legislatura lastrada por la suciedad en las calles. Sin embargo, el alto coste en indemnizaciones le hizo cambiar de idea y en lugar de cancelarlos, planteó multas en forma de descuentos sobre la concesión a las empresas cuando detectaba incumplimientos.

Después de su elección, José Luis Martínez Almeida admitió que el servicio de limpieza heredado de su compañera de partido no era el más adecuado para mantener la ciudad en condiciones: "Queremos recuperar el orgullo que teníamos los madrileños de tener una ciudad limpia. En estos momentos no podemos decir que está lo limpia que queríamos que estuviera", afirmó hace casi un año. Después anunció, ante las presiones de la oposición y de los vecinos, que incrementaría el presupuesto un 45% más (de 282 millones anuales frente a los 194 anteriores) y que exigiría un mínimo de personal para evitar los despidos.

El consistorio confía en que estos nuevos lotes "blinden la limpieza de la ciudad" al establecer el Ayuntamiento las características de las prestaciones, en lugar de ser la concesionaria la que determinaba los medios para el servicio. "Los propios ciudadanos serán auditores a través de un canal de atención las 24 horas para comunicar incidencias", indicó en su momento.

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