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HABLA MALASAÑA

Habrá otro macrobotellón en las Fiestas del Dos de Mayo 'gracias' al Ayuntamiento de Madrid

Botellón en el Dos de Mayo durante las 'no fiestas' de 2022

E.S.

Hostelera y vecina de Malasaña desde 1980 —

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Los hosteleros, comerciantes y vecinos del barrio queremos expresar la decepción general que tenemos por la cancelación, un año más, de las Fiestas del Dos de Mayo. Hasta el 2019 el Ayuntamiento declaraba “recinto ferial” (modelo legal bajo el que se puede amparar los espectáculos, actuaciones y venta de bebidas en la calle junto con su peatonalización puntual) al igual que lo hacía (y sigue haciendo) en las fiesta de San Isidro, San Cayetano y La Paloma.

Hasta el 2019 gran parte de la programación de las fiestas del Dos de Mayo era autogestionada con mucho esfuerzo e ilusión por la Plataforma Maravillas que integra vecinos, comerciantes y hosteleros. Después del normal parón por la pandemia, el año pasado intentamos de nuevo retomar ese espíritu y volver a dotar al barrio de sus ya tradicionales fiestas, que aunaban actividades para todos los públicos y edades (propuestas infantiles, cursos de baile, teatro, actuaciones musicales, talleres, DJ, rutas gastronómicas, etc) pero el Ayuntamiento se negó en rotundo con la excusa de evitar aglomeraciones dado que todavía había cierto riesgo por la pandemia. Nosotros entendimos esto perfectamente e hicimos varias propuestas que se adecuaban a este requerimiento para evitar las aglomeraciones pero tampoco hubo suerte, era inviable que nos dejasen poner en la calle puestos a los comerciantes, terrazas puntuales a los hosteleros, conciertos, teatro...

Sin embargo lo que sucedió durante el puente de manera descontrolada fue justo todo lo contrario, aglomeraciones indescriptibles (ver vídeos que demuestran lo que le importa al Ayuntamiento el descanso de los vecinos y de lo que, sin duda alguna, se va repetir este año), un macrobotellón en la Plaza del Dos de Mayo y calles aledañas, sin ningún tipo de control, con escasa presencia policial y absoluta impunidad a la venta ilegal de alcohol en las calles y algunos establecimientos de los mal llamados chinos que son los únicos que se lucraron a espuertas.

Hubo bares de la Plaza del Dos de Mayo que cerraron antes de su horario ante la marea de gente que no estaba consumiendo en sus bares pero sí usando los baños agolpándose en la zona de terrazas e incomodando a sus clientes, mientras adquirían cervezas de un carrito de la compra. Y esto se cortó de raíz después de días de “fiestas” con cargas de antidisturbios, cuando ya no le era conveniente al Ayuntamiento la situación.

Eso no son las fiestas del Dos de Mayo que queremos para nuestro barrio, que el año pasado se convirtió durante cinco días en un desmadre de adolescentes y otros no tanto, bebiendo y orinando en la calle, sin ninguna actividad cultural más que el gusto de beber por beber. No queremos ser un Magaluf y promover un turismo barato y cutre orientado 100% a la fiesta mal entendida, desmedida y al beber sin control. 

Unas fiestas del barrio tienen que tener cabida para todos, pero especialmente para los vecinos de todas las edades, y atraer turismo -tanto nacional como internacional- de calidad, ofreciendo un abanico amplio de actividades tanto culturales como lúdicas. Unas fiestas organizadas, controladas y con horarios razonables para todos, para comerciantes, para hosteleros y para los vecinos. Estamos cansados de caer en el grupo de “los bares molestan” cuando en realidad lo que molesta es el botellón en la calle, no el ocio en las terrazas, que se recogen a su hora, o en los establecimientos que también respetamos las normas y cerramos en los horarios requeridos y pasamos innumerables inspecciones policiales de ruidos, aforos seguros, etc.

La impunidad que hay ante esto salta a la vista con la cuantía de establecimientos de venta 24 horas que se están abriendo en el barrio. Un negocio de este tipo no es viable ni rentable salvo que vendan alcohol fuera de los horarios. Nadie se cree que una tienda pueda estar abierta toda la noche y hacer negocio vendiendo helados, hielos y pan. Todo eso en un barrio en el que desde hace tiempo hay manga ancha con el consumo de alcohol en la calle, una plaza del Dos de Mayo que cada vez es más insegura con la presencia de lateros, vagabundos, yonkis y bandas juveniles.

Este año, ya con la pandemia dada por finalizada, una vez más se agendó una reunión con el Ayuntamiento y la Plataforma Maravillas presentó la opción de volver a hacer unas fiestas que aunaran sus actividades con las del consistorio. Fuimos con los deberes hechos, un plan con más de 50 actividades entre las que se incluían actividades deportivas, gymkanas, pasacalles, talleres infantiles, escape room al aire libre, clases de baile, teatro al aire libre, cuentacuentos, clases de chotis, batucadas y más de 40 propuestas de actuaciones musicales que incluían desde jazz, chotis, clásica, rock, tando, folclore y djs. 

Pero nuevamente el Ayuntamiento ha dicho que no, que no hay recinto ferial, que no quieren aglomeraciones en la calle y menos aún promover ninguna actuación musical ya que conlleva -según ellos- inevitablemente a beber en la calle. Todo en pos de respetar el descanso vecinal al estar en zona ZPAE (Zona de Protección Acústica Especial).

¿Esto qué significa? Que no habrá ningún tipo de organización por parte del Ayuntamiento de Madrid que ayude a que el volumen de gente que va a mover estas festividades, quieran ellos o no, sea soportable, no habrá cortes de calles, no habrá instalación de servicios portátiles, no habrá contenedores de basura adicionales. Un año más harán negocio las mafias de lateros y las tiendas que venden alcohol sin ningún tipo de escrúpulos las 24 horas.

No habrá un oferta cultural y lúdica que atraiga un público de calidad que festeje la tan tradicional y emblemática celebración del levantamiento contra los franceses.

Un año más la imagen que recorrerá los medios de comunicación será una Malasaña convertida en un macro botellón, meadero y vomitadero de la ciudad en horarios sin control e insoportables para los comerciantes, hosteleros y vecinos. Un año más va a ser una vergüenza absoluta lo que se va a llamar las “Fiestas del Dos de Mayo”.

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