Se buscan balcones de Lavapiés para denunciar "la inacción del Ayuntamiento" frente a la crisis social de la Covid-19

A la izquierda, activista del BAB pidiendo balcones. En el centro, reunión en Esta es una plaza. A la derecha, bicicleta con el taller móvil de estampación

Las distintas organizaciones vecinales que desde hace más de un año trabajan en red en Lavapiés con el objetivo de paliar las consecuencias sociales que ha provocado la crisis sanitaria de la Covid-19 no se cansan de denunciar que “el abandono de las instituciones”, según Carola Yagüe, representante de una de ellas, el Banco de Alimentos del Barrio (BAB).

Con el objetivo de insistir en su denuncia, e impulsada por el BAB, nace ahora una curiosa y sencilla campaña de visibilización de esa “inacción”, que dicen que caracteriza al Ayuntamiento, para ayudar a personas en situación de vulnerabilidad y a quienes trabajan en su favor. Se trata de colocar en el mayor número posible de balcones de la zona unas camisetas amarillas con el mensaje 'SOS Lavapiés' estampado en ellas junto al dibujo de una cesta de alimentos.

Para conseguir esos balcones vecinales desde donde visibilizar el problema se ha lanzado, a través de redes sociales, la siguiente pregunta: “¿Nos prestas tu balcón?”.

La búsqueda online se va a completar con acciones presenciales a pie de calle, con estampación de camisetas en plazas del barrio -este domingo por la mañana, desde las 12:30 horas, se instalarán en la plaza de Lavapiés- y, desde el último fin de semana de mayo, con reparto de las mismas en distintos puestos del mercado de San Fernando (La Sal, Pollería Enrique, Los Panchitos de Enfrente y Librería La Casquería), en la asociación Mbolo Moy Dole (calle Dos Hermanas, 14, viernes tarde y sábado por la mañana) y de forma ambulante gracias a una bicicleta con la que voluntarias del BAB recorrerán las calles del barrio.

El hecho de colocar camisetas en los balcones para "denunciar la falta de ayuda institucional a la hora de poner freno a la precariedad de muchos vecinos y vecinas" juega también con el paralelismo que se da entre esa acción física y el significado del término ‘colgadas’, que el diccionario María Moliner define de la siguiente manera: “Adjetivo. Esperando algo con lo que se contaba que, al final, no llega o no se cumple”.

Paralelamente a la búsqueda de balcones vecinales, el BAB está negociando la cesión de la fachada de algún edificio representativo de la zona -museos o teatros- para realizar en ella una instalación que sirva de portada al reguero de diseminados puntos amarillos que esperan que salpiquen Lavapiés en breve. “Queremos crear un gran mandala con camisetas para potenciar la acción de los balcones”.

En este sentido, el Museo Reina Sofía, muy conectado a los colectivos sociales del barrio, a los que abrirá una vez más sus puertas el próximo día 12 de junio con una nueva edición de Pic Nic -celebración colectiva festivo-cultural para los vecinos de Lavapiés-, colaborará con esta acción permitiendo que algunas de esas camisetas asomen desde sus ventanas y acogiendo un taller de estampación de las mismas.

BAB Colectivo es una red formada por mujeres y vecinas de Lavapiés que han unido sus conocimientos y experiencias para contribuir a mejorar la situación de personas en situación de vulnerabilidad y riesgo, así como para apoyar, principalmente consiguiendo donaciones de alimentos, a los distintos grupos que trabajan en los barrios de Madrid en favor de las mencionadas personas.

“Por la vía directa y oficial no nos hacen caso. A los grupos que trabajamos en los barrios para paliar la crisis social provocada por la pandemia no nos ayudan, no nos ceden espacios municipales que permanecen vacíos desde los que poder seguir realizando nuestra labor social, ni tan sólo contestan a nuestras peticiones. Toda esta situación hay que visibilizarla”, concluye Carola Yagüe.

En los últimos años los balcones de los barrios más céntricos de Madrid se están llenando de llamadas de S.O.S a través de las cuales sus vecinos lanzan distintos mensajes de auxilio. Hasta el momento, los problemas denunciados tenían que ver más con el ruido que debían soportar, la invasión de los apartamentos turísticos, la inseguridad, la falta de limpieza o la de equipamientos municipales. Partieron de Malasaña, se multiplicaron por Letras, Sol, La Latina y hace unos días saltaron a Chamberí. Este nuevo SOS que surge en Lavapiés tiene que ver con el hambre y la negación municipal de un problema que las autoridades afirman tener bajo control, algo que desmienten quienes se encuentran a diario con él en el portal de sus casas.

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