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Nuevo desalojo en Tetuán y amenaza de derribo para un edificio neomudéjar pendiente de protección

Genciana 32 con vuelta a Miosotis

Luis de la Cruz

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En estos momentos se puede visitar en la Biblioteca Pública María Zambrano, situada en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, una interesante exposición del fotógrafo Ismael Peral sobre neomudéjar popular en Tetuán. En la presentación, Peral advirtió que desde que llevó a cabo el trabajo en el verano de 2021 han desparecido varios edificios representados en la muestra. Ahora, la que podría estar en peligro de extinción es precisamente la casita que escogió para el cartel de la exposición, situada en el número 32 de la calle de Genciana con vuelta a Miosotis (barrio de Valdeacederas).

El edificio, de 1925, es conocido como La Higuera y lleva okupado más de una década. Por allí han pasado diferentes familias y habitantes a lo largo de los años, pero ahora, este testimonio del viejo barrio de Valdeacederas peligra porque la empresa promotora que cuenta con el solar contiguo y este, tiene proyectado un moderno edificio que se anuncia bajo el reclamo Castellana norte.

La casa ya se enfrentó a un intento de desalojo en junio de 2021 que se paró gracias a la presencia de decenas de personas congregadas desde primera hora para llevar a cabo una batalla de agua. Por allí han pasado miembros de la empresa Desokupación Legal y los propios operarios de promotora con una excavadora, pero hasta la fecha no se ha producido el desalojo y la demolición.

Hoy, 14 de octubre, hay una nueva orden de desalojo –ante la cual los habitantes y el entorno de La Higuera han vuelto a convocar a la gente a sus puertas desde primera hora–. La única diferencia con la convocatoria de hace un año es que, según ha podido saber este medio, la licencia de demolición de la casa ha caducado, por lo que la empresa debería volver a solicitarla. La Asociación de Vecinos Cuatro Caminos-Tetuán metió ayer por registro la solicitud de caducidad de la licencia para ganar tiempo en la pelea por proteger el edificio, según hemos sabido.

Genciana 32 es uno de los dos centenares de edificios que el Grupo por la protección del patrimonio de Tetuán incluyó en el informe que entregó el pasado mes de marzo al Ayuntamiento pidiendo su protección. En algunos casos, estas viviendas tienen algún tipo de protección (normalmente ambiental, de menor rango y eficacia), pero en este caso la casa carece de grado de protección alguno. El grupo ha pedido que ostente protección parcial, que conllevaría la restauración obligatoria de la fachada. Una petición sobre la que, de momento, no han obtenido respuesta.

 “Creemos que el trabajo gustó y nos han llegado voces que indican que hay una sensibilidad entre los técnicos municipales hacia la necesidad de poner en valor este estilo, prácticamente sin protección efectiva, pero de momento no sabemos nada. Sería una pena que los tiempos de la administración abocaran al derribo a inmuebles que tendrían que estar protegidos pero que en su momento no entraron en el catálogo, como es el caso”, explican desde el grupo.

Desde el Grupo por la Protección del Patrimonio de Tetuán hablan del interés concreto del pequeño inmueble. “Se trata de un edificio icónico dentro del neomudéjar popular de Tetuán, particularmente en su zona norte, donde queda menos caserío de estas características. Tiene todos los detalles ornamentales necesarios para que pueda categorizarse como neomúdejar popular; a veces es discutible que toda la vivienda popular en ladrillo de esta época lo sea, pero no hay duda con el edificio de Genciana. Se trata, además, de un inmueble bien conservado, muy apreciable en nuestra opinión, con una armonía de formas obvia. Y su característica esquina a dos calles, junto con sus dos alturas, la hacen aún más especial. Hay que tener en cuenta que las casas bajas y de pocas alturas son las que menos se conservan, pues el suelo que ocupan es más apetecible para el promotor inmobiliario.

No es la primera vez que un desalojo hace peligrar un edificio con interés patrimonial. Los primeros contactos informales que acabaron con la creación del grupo, de hecho, se produjeron después de que Mariano Fuentes, concejal de Ciudadanos y Delegado del Área de Desarrollo Urbano de Madrid, desatara una fuente polémica en las redes tras sacar pecho por el desalojo y posterior derribo de un estimable edificio neomudéjar en el entorno del Paseo de la Dirección.

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