Murcia vibra con la trova de Silvio Rodríguez
La Nueva Trova cubana fue un movimiento de la poesía y música surgido tras la implantación de la Revolución que lideró Raúl Castro junto con el Ché Guevara, en 1959. Pero no sería hasta nueve años después, cuando se considera su comienzo oficial tras coincidir en el Festival de la Canción Protesta, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola. Desde entonces y hasta hoy, la Nueva Trova cubana ha sido el paraguas bajo el que los nuevos cantautores de la isla caribeña han desarrollado sus carreras musicales. Las características más destacadas han sido una fuerte carga social, política y filosófica; una reflexión sobre la Revolución, la justicia, la libertad, la identidad y, finalmente, una poética más metafórica, influencias literarias y existenciales. En cuanto a la diferencia con la Trova tradicional cubana, los nuevos trovadores utilizaron la guitarra y voz, pero, casi inmediatamente, incorporaron a sus creaciones fusiones del jazz, de la música clásica, orquestaciones y una mayor complejidad armónica y conceptual.
Y toda esta amalgama es la que Silvio Rodríguez nos devolvió en la noche del pasado jueves, 1 de octubre, con su concierto (por cierto, uno de los mejores que hemos presenciado en este ciclo de 2026) en el MURCIA ON. Uno de los tres principales pilares del movimiento musical aludido y el único del trío que se mantiene con vida y fiel a esa línea argumental de 1968. Rodríguez -que cumplirá en noviembre próximo 80 años- sigue conmoviendo las almas y sentimientos de aquellos que asisten a sus conciertos. Posee más experiencia adquirida por el tiempo, suman ya 58 años trovando por el mundo, pero sus canciones y poemas musicados continúan despertando conciencias y algunos de ellos con una vigencia absoluta.
Previamente, al concierto en sí, a las puestas del recinto de la plaza de toros murciana, se desplegaban varias pancartas y banderas cubanas en las que se podían leer “No al bloqueo. Viva Cuba, socialista y soberana”, “No al criminal bloqueo de EE.UU. a Cuba” o “Contra el bloqueo. Dejad vivir a Cuba”. Frases y reivindicaciones que gozaron del apoyo de la mayoría que circuló por delante de ellos. Ya en el recinto, el personal se mostraba inequívocamente predispuesto a disfrutar de la música y letra que Silvio Rodríguez ha conformado durante este largo tiempo de escenarios y grabaciones. Para calentar motores, media hora antes del concierto en sí, se nos ofreció un testimonio representativo del llamado Punto; un género musical y poético tradicional de Cuba, basado en la décima espinela y en la improvisación cantada por los repentistas. Es una mezcla cultural de raíces españolas (sobre todo canarias y andaluzas) y elementos afrocubanos. Desde 2017 está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Para que lo entiendan mejor, esta modalidad -también llamada punto guajiro— es una forma de poesía cantada donde el intérprete improvisa versos en forma de décima espinela (10 versos octosílabos con rima fija). Los cantantes pueden actuar solos o en controversia, un duelo poético donde se responden en tiempo real. Y vaya que lo consiguieron padre e hijo. Esto es, Alexis Díaz‑Pimienta, de 60 años y repentista desde la edad de 5, y su hijo Alex, con el acompañamiento del guitarrista Rachid López y Maykel Elizarde en el tres (instrumento de cuerda cubano). Para culminar su participación pidieron a los asistentes palabras al para componer una larga y última repentización (hicieron mención a Murcia, como tierra reconocida de troveros como el Repuntín o El Patiñero). Su participación creó el clímax cubano perfecto, para recibir al más alto representante de la Nueva Trova cubana: Silvio Rodríguez.
Tras una larga y sonora ovación de los presentes, Silvio y su banda de siete músicos que presentaría más adelante, apareció en el escenario desplegando rápidamente piezas de su extenso repertorio como ‘Historia de las sillas’, ‘Ala de colibrí’, ‘Sueño con serpientes’ o ‘Virgen de Occidente’ que provocaron la entusiasmada respuesta del público. Nadie de los presentes podía negar que Silvio Rodríguez nos había retrotraído a las décadas de los años 70 u 80 del pasado siglo XX. Era como volver a los 17 (esa canción de Violeta Parra) o a los 20 0 30 años de cada uno de los que allí se citaban, aunque había alguno con menos edad de los citados y que, lógicamente, no había vivido aquellos tiempos.
Silvio Rodríguez contó una anécdota de Cuba. Concretó que cuando se quiere conocer cómo anda el patio político se pregunta “¿Cómo va la cosa?” Y todo el mundo sabe en la isla sobre qué se pregunta. Y resulta, concretaba Silvio, que un barbero de un viejo barrio de La Habana puso en su barbería un letrero que rezaba: “Prohibido hablar de la cosa”. Y ahí fue donde el nuevo trovero cubano, sobre 2016/17 compuso ‘ Viene la cosa’. Fue uno de los momentos distendidos y graciosos del concierto. De inmediato, la línea argumental de su discurso se retomó con ‘Nuestro después’, ‘En cuál de esos planetas’ y otra de las viejas piezas y simpáticas del cubano: ‘Me acosa el cara pálida’.
A estas alturas de la vida creo que nadie, o casi nadie, puede negar las implicaciones políticas (y nunca negadas, al contrario, muy confirmadas) de Silvio Rodríguez. Escribo esta aclaración porque, una vez más lo hizo, al declararse un entusiasta admirador de dos políticos emblemáticos de Hispanoamérica: El que fuera presidente, ya fallecido, de Uruguay, Pepe Mujica y de quien durante su mandato fue considerada la primera dama (su esposa) Lucía Topolansky. Todo ello, para dedicar a su memoria la canción titulada ‘Más porvenir’. Pueden imaginarse que los aplausos fueron muy sonados en todo el recinto. El concierto continuó con ‘¿Adónde van?’, para culminar desde la parte izquierda (según miraban los espectadores) del escenario con una pieza emblemática del no menos recordado cantautor español Luis Eduardo Aute: ‘La belleza’, acompañado por la flauta de Niurka González (esposa de Silvio) y al piano por la hija de ambos, Malva Rodríguez. Ovación muy especial para la versión del cubano de esta canción que ensalza, en su letra, la revolución creada por el recordado Luis Eduardo Aute y admirado por una inmensa mayoría de aficionados.
De regreso a su lugar en el escenario y ya con toda la banda de nuevo, Silvio Rodríguez continuó en 1989, el año en la que se creó la canción por Aute, con una composición propia titulada ‘Eva’. Luego se adelantó a 1992 para regalarnos ‘Quien fuera’, seguir con ‘Escaramujo’, ‘Pequeña serenata’ en la que Niurka González acompañó con el clarinete, culminando esta parte con una vieja pieza de 1978: ‘Canción elegida’.
Antes de terminar lo que hubiera sido su concierto normal, Silvio Rodríguez nos habló de Luis Rogelio Nogueras. Para él, el poeta más destacado de su generación, aunque falleció muy joven a la edad de 40 años. Antes de ello, Nogueras hizo un viaje al campo de concentración nazi en Auschwitz‑Cracovia en 1979. De esa visita, Luis Rogelio Nogueras escribió el poema titulado ‘Halt¡’ (‘Alto’, en español). Lo recitó, primero, y cantó a continuación. Con ello, se expresaba que a pesar del horror que supuso el exterminio nazi de más de seis millones de judíos estos, los judíos, parece que no aprendieron nada de aquella terrible experiencia a juzgar por los continuos bombardeos y política de exterminio, destacó el trovero, que Israel está llevando a cabo con el pueblo palestino.
Bueno. Además de que puso en pie a todo el auditorio, Silvio Rodríguez colocaba el punto y aparte de su actuación en Murcia. Indico el punto y aparte, porque poco después regresaron todos al escenario y regaló o igual (que es lo que creo) ya estaba diseñado así, otras cinco canciones más consideradas como bises. Antes de ello, nos presentó a la banda que le acompaña en esta gira por ocho ciudades españolas. Rachid López, en guitarra; Jorge Aragón, en piano; Malva Rodríguez, en piano y voces (hija de Niurka y de Silvio); Niurka González, en flauta y clarinete (esposa del cantautor) y la más ovacionada por el respetable; Jorge Reyes, en contrabajo; Maykel Elizarde, en el tres, y Oliver Valdés, en batería y percusión.
La primera fue ‘El necio’, publicada en su álbum ‘Silvio’ en 1992. Luego siguió con ‘Venga la esperanza’, otra vieja canción de 1982 ‘Ojalá’, para culminar con otras dos piezas de ese año como ‘Unicornio’ y ‘Por quien merece amor’, con el que cerraba, definitivamente, su paso por MURCIA ON. El público, puesto en pie desde el segundo bis, no cesaba de aplaudir y vitorear a este viejo trovador surgido en Cuba hace casi 80 años ya de los que 60, los ha vivido componiendo canciones y cantándolas por los escenarios de medio mundo entre ellos los españoles, donde siempre se le ha recibido con un inequívoco cariño y admiración.
En definitiva, Silvio Rodríguez nos hizo recuperar la conciencia colectiva con sus poemas y música de la Nueva Trova cubana.
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