Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Encuesta - La mayoría de votantes del PP apoya una moción de censura de Feijóo
Los obstáculos que afronta el acuerdo entre EEUU e Irán
Opinión - 'Inundar el terreno de mierda', por Esther Palomera

Tres semanas de confinamiento voluntario para proteger a los ancianos de una residencia

Imagen de los 15 trabajadores de la residencia San Jerónimo confinados

Rodrigo Saiz

1

David y 14 cuidadores más de la residencia San Jerónimo de Estella cumplirán este lunes tres semanas confinados en el centro en el que además de lugar de trabajo durante estos días ha sido su casa. Hace casi veintiún días que decidieron dar un paso adelante y renunciar por iniciativa propia a sus familias por unos días para encerrarse en la residencia con los 61 ancianos que allí viven para protegerles. “Queremos minimizar los riesgos de posibles contagios”, contaba hace unos días a este periódico David Cabrero, director de la residencia.

Y parece que lo han conseguido. Esperaban con ansia llegar al día 15, que marca el tiempo en el que los pacientes que tienen coronavirus muestran los síntomas. Ya han pasado esas dos semanas y ninguno de los ancianos ha presentado síntomas, lo que “es una gran alegría” para ellos. “Al entrar teníamos ese miedo, que uno de nosotros pudiera estar contagiado y que el virus se propagara por la residencia, pero ahora que ya han pasado unos días y nadie se ha puesto mal, estamos más tranquilos”, cuenta David. Su iniciativa y la de 14 cuidadores más ha sido muy aplaudida y reconocida por todos los residentes y sus familiares, que no paran de mostrarles su agradecimiento e incluso les han enviado tartas y galletas para hacer más ameno el confinamiento lejos de casa y de los seres queridos.

“Es la parte más dura”, señala David, que tiene un hijo de cuatro años del que se tuvo que despedir junto a su mujer a los que no ve desde más de dos semanas. Intenta habar con ellos todos los días y asegura que el estar tan ocupado cuidando a los ancianos le ayuda a no pensar en que está lejos de su familiar. También le costó, confiesa, poder dormir bien las primeras noches. “Se me hacía raro dormir en el mismo sitio en el que trabajo y al principio todo me era incómodo, el colchón, la luz de emergencia, pero uno se acostumbra”.

A cambio de esas incomodidades, David y sus compañeros de trabajo se encuentran todos los días las sonrisas y las muestras de los residentes, que valoran mucho la iniciativa que tuvieron sus cuidadores para protegerles del coronavirus. “Son el colectivo más vulnerable y sentíamos la responsabilidad de que teníamos que hacer algo así”. Su ejemplo ha servido para otras residencias, en las que sus trabajadores también han optado por confinarse.

Los gestos de reconocimiento no solo les han llegado por parte de los residentes y sus familiares, sino también del resto de la sociedad. El caso ha superado fronteras y ha salido en la prensa internacional como un gesto de generosidad hacia las personas mayores. También personalidades navarras como el jugador del Bayern de Munich o la periodista Mariló Montero les han agradecido el gesto a través de las redes sociales. Gestos que no se esperaban “para nada” y que han sido “una grata sorpresa y chute de energía” para seguir adelante. También desde el pueblo se les ha mandado muchos mensajes de ánimo y hasta la Policía Foral y la Municipal fueron un día a aplaudirles a las 8 de la tarde.

Todo ello hace que pasadas más de dos semanas la moral de los trabajadores y el ánimo sigan “muy altos”. “Estamos muy bien y seguimos con muchas ganas de seguir con lo que estamos haciendo”, explica David, que cuenta que siempre encuentran cosas que les levantan el ánimo a ellos y a los ancianos. Actividades que se escapan de la rutina o cosas inesperadas como la repercusión que su caso ha tenido en la sociedad navarra. Además, no falla desde el primer día el salir a las 8 de la tarde a aplaudir y cantar el ‘Resistiré’ a los balcones y terrazas. Un gesto que “levanta el ánimo y hace que luego sigamos con unos bailes”.

El lunes cumplirán 21 días confinados y todavía no saben cuántos más les quedan por delante. Entraron con la idea de que fueran 15, “pero la cosa se fue alargando”. Ahora están valorando el que la otra parte del equipo de cuidadores que se ha quedado fuera de la residencia les tome el relevo. El Gobierno de Navarra les ha ofrecido ya pruebas PCR a esos trabajadores para disipar las dudas de posibles casos de coronavirus que echaran por tierra todo lo conseguido. Aun así, todavía no saben qué hacer y valoran seguir los que están hasta el final. Sea lo que sea, su gesto quedará como uno de los más aplaudidos en esta crisis del coronavirus.

Etiquetas
stats