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Día de la Tierra. Cuidémosla. Cuidémonos

Un año más llega el 22 de abril, Día de la Tierra, y volvemos a insistir en la necesidad de tener un planeta habitable. Tanto para nuestra generación como para las futuras, para nuestras hijas e hijos, nietas y nietos. Porque la sostenibilidad, la biodiversidad y la conservación de la naturaleza consisten precisamente en eso, en pensar que las generaciones futuras tendrán una casa llamada Tierra donde poder vivir.

Como especie que somos tenemos la obligación biológica de asegurar que la siguiente generación podrá desarrollarse. Y como sociedad tenemos la obligación ética de conservar un planeta habitable y saludable. Sin embargo, año a año seguimos chocando con la cruda realidad, con la dificultad de romper la dinámica explotadora de un modelo social que está condenando nuestro futuro y el de otras muchas especies.

No existe la duda de si conseguiremos producir ese deseado cambio hacia un modelo de sociedad sostenible y en armonía con el medio natural, ese cambio se va a producir. La única variable que está sobre la mesa es cuándo y en qué condiciones. En nuestras manos está una transformación tranquila y ordenada o esperar al límite y vivir una transformación destructiva y socialmente insoportable. Como Verdes lo tenemos claro, la transición ya ha comenzado y debemos poner todo lo que este en nuestra mano para que avance un ritmo que nos permita transformar nuestra sociedad sin perjudicar ni a las personas ni al planeta.

A menudo decimos que el cambio climático es el mayor reto al que nos enfrentamos como especie. Y es verdad. Nunca antes nos habíamos enfrentado a nuestra propia supervivencia.

2015, según la NASA, ha sido el año más cálido desde que se tienen registros históricos. Anteriormente fue 2014 y parece que este 2016 no va por mejor camino. El cambio climático ha llegado para quedarse. El pasado mes de diciembre, los 195 países presentes en la Cumbre del Clima de París firmaron un compromiso para mantener el aumento de la temperatura del Planeta por debajo de los 2ºC, umbral marcado por la ciencia como el punto de no retorno. Un acuerdo necesario pero insuficiente. Ahora es responsabilidad de toda la sociedad, especialmente de las sociedades industrializadas, exigir el cumplimiento de ese compromiso y que se establezcan las medidas necesarias para ello.

A menudo decimos que el cambio climático es el mayor reto al que nos enfrentamos como especie. Y es verdad. Nunca antes nos habíamos enfrentado a nuestra propia supervivencia. Es un reto y también es una oportunidad. Una oportunidad para exigir que, de una vez por todas, cambie la forma en la que concebimos el mundo, las sociedades, las relaciones entre las personas, el entorno. Una oportunidad para recuperar el sentido de comunidad, una sociedad que coopera y que da valor a lo que realmente importa. Una sociedad que consiga vivir felizmente. Puede parecer una utopía pero lo que realmente es una utopía es la sociedad en la que vivimos. Lo demás es el mundo real.

En este Día de la Tierra deberíamos tener, al menos, una cosa muy clara. Sin casa no podremos sobrevivir y la Tierra es la casa que nos ha tocado. Cuidémosla. Cuidémonos. Y si no lo hacemos por nosotros, hagámoslo por nuestros hijos y por nuestras hijas.

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