Devuélvanme el dinero de la entrada

Escocia ha votado no y dividida. La obrera y pobre de Glasgow quería independencia, pero el petróleo de Aberdeen prefería los buenos negocios de la City. Europa respira tranquila. Ya podemos celebrar la gran fiesta de la democracia. Los líderes españoles y demás personas de bien felicitan a los escoceses por su buen juicio y sentido común. Mariano Rajoy está tan contento, se siente tan razonablemente escocés, que hace como Madonna en las grandes ocasiones y graba un videoclip que los medios distribuyen como si fuera una noticia. Curioso concepto de democracia se maneja por estos lares. Si la gente vota lo que yo quiero, la democracia es una fiesta donde solo acude gente guapa, culta e inteligente. Si la gente no vota aquello que yo quiero, la gente es tonta, idiota, irracional y fácilmente manipulable y engañable por cualquier populista con labia y telegenia.

Mientras, en Catalunya, nuestra Escocia sin petróleo ni kilt, pero con butifarra y barretina, Mariano Rajoy y Artur Mas siguen con su teatrillo y nos ofrecen una nueva entrega de su particular "Lo que necesitas es amor", pero sin tanta gracia y sin Isabel Gemio. Por encima de todo el espectáculo debe continuar.

Ahora estamos con el show de la convocatoria. El President juega a ser Braveheart con la pluma de firmar la ley en vez de la espada de matar ingleses. Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, la Vicepresidenta Maravilla, se emboscan en los jardines de Moncloa con un ejército de abogados de Estado camuflados como los seals, dispuestos a batir el record mundial de velocidad de recurso ante un Tribunal Constitucional dispuesto a su vez a batir la plusmarca mundial de velocidad en aceptarlo y suspender lo que haga falta.

Mas está esperando a que Rajoy se vaya a China de viaje oficial, desvelan algunos especialistas en conspiraciones internacionales. Da igual cuando firme el Honorable, se puede hacer un consejo de ministros por Skype y presentar el recurso por whatsapp, sostienen prestigiosos constitucionalistas de guardia ¿Qué más da? Detalles sin importancia.

Ya sabemos todos lo que pasa. Artur Mas necesita convocar y poder contar que el malvado Gobierno central no deja hablar a los catalanes. Mariano Rajoy necesita impedir la consulta para quedar como un campeón delante de media España sin llamar a Sálvame. Esquerra necesita dejar claro que no ha sido culpa suya y por eso tan pronto entra en el Govern como llama a desobedecer su propia desobediencia civil. Todos los demás necesitan soltar su frase y tener su minuto en las noticias comentado el minuto y resultado.

Si nadie va a decir o hacer nada inteligente, tenemos derecho a exigir que nos ahorren la representación de semejante folletón calderoniano y pasen cuanto antes a la siguiente pantalla. O lo arreglan, o elecciones. Resulta todo tan falso, tan teatral, tan previsible, tan estúpido, que solo te quedan ganas de cabrearte y pedir que te devuelvan el dinero. No sé ustedes, pero yo no he pagado para ver esto. Seguro que los catalanes tampoco.

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21 de septiembre de 2014 - 21:12 h

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