En este blog publicamos los artículos y cartas más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión desde aquí. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.
Mártires
Aunque en el imaginario colectivo el concepto mártir se relaciona con la religión, la segunda acepción del DRAE lo hace extensivo a otras parcelas sociológicas con un evidente ánimo sacralizador de las acciones que causan sufrimiento y muerte al mártir. De este modo, un kamikaze japonés era admirado y considerado héroe por sus compatriotas, al igual que un comando suicida yihadista encuentra en su inmolación un acceso directo al paraíso, no quedando claro si lo hace para buscar la cercanía de Alá o el eterno disfrute de las huríes.
A partir de algunos martirios públicos, se han justificado barbaries como la primera guerra mundial (archiduque Francisco Fernando de Austria) o la Guerra Civil (José Calvo Sotelo) por hordas sedientas de sangre previamente arengadas por fundamentalistas de corte extremista. Como hoy. Muchos martirios hibernan en los secretos de estado mientras la sospecha ronda los intereses de la órbita derechista, como en los casos de Kennedy (antes Lincoln, Garfield y McKinley) o de Olof Palme (un drogadicto y delincuente de poca monta, Ch. Pettersson, se comió el marrón: fue detenido, juzgado y condenado por el asesinato).
Un siglo mostrando al mundo cómo se fabrica un mártir es mucho tiempo, tanto que hasta quienes los manufacturan acaban creyéndose su propia creación. Hollywood es la iglesia usada por el capitalismo para adorar a sus héroes, sus mitos y sus mártires; también para condenar a villanos y monstruos. Superman es el héroe sobrenatural que protege a la humanidad de amenazas externas, Marilyn es el mito que guía el rumbo del deseo machista y la cosificación femenina y el general Custer es el protomártir caído con las botas puestas defendiendo el derecho yanqui a usurpar todo aquello que considere de su propiedad.
El neoliberalismo imparte su magisterio urbi et orbi y lo difunde con eficacia a través de la iglesia catódica y el apostolado digital: primero crea el mártir y acto seguido intenta elevarlo al olimpo de los mitos envuelto en auras heroicas. Presentar como víctimas de atentados a líderes sin carisma es una técnica burda, pero muy eficaz, para relanzar su imagen pública. La iglesia hollywoodiana, a través de películas y series, enseña a desconfiar de atentados como el sufrido –y televisado– por Reagan o el más reciente de Trump –ofrecido en televisión y redes sociales como un extraordinario recurso de propaganda electoral–.
El espectáculo de violencia verbal e ideológica montado en torno al asesinato del mártir Kirk por la extrema derecha global, la detención de un “sospechoso” –ya culpable, juzgado y condenado, como el de Palmer– y la llamada a las armas de la viuda, evocan la conjura contra Maduro en la que Leopoldo López hizo de mártir y Lilian Tintori paseó su palmito de Barbie sudaca triste y desconsolada por platós, redacciones y cancillerías denunciando, con guion de EE.UU., al villano de la película. En este sentido, funciona bien la estrategia para pastorear la opinión pública ante actos de dudosa legalidad o para demonizar al adversario, interior o exterior, antes de atacar, destruir y saquear los objetivos señalados.
España acaba de asistir a una de las muchas exhibiciones cotidianas de fariseísmo global en un intento de presentar como mártires a un grupo de activistas muy bien pagados, mercenarios del pedal, por el oro sionista que patrocina el genocidio y los crímenes de guerra dando pedales por sus carreteras, sus calles, sus plazas y su TVE. Con muchas y honrosas excepciones, el sanedrín mediático –¡Ay, Pericos, Pedreroles y Castaños!– se ha obstinado en presentar como villanos a quienes han denunciado en todas las etapas la barbarie israelí, esgrimiendo la farsa de la falsa neutralidad del deporte totalmente politizado por Israel. La violencia en estas manifestaciones –televisada en directo y diferido– llevaba casco, uniforme, porra y escopeta de pelotas de goma; la hipocresía, banderas de España.
Sobre este blog
En este blog publicamos los artículos y cartas más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión desde aquí. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.
1