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ENTREVISTA | Juan Carlos Girauta (Ciudadanos)

"¿Votar sí al PSOE? Es un escenario posible si los espacios comunes son lo bastante comunes"

"Hay que quitarse el chip de la campaña, estamos hablando de buscar espacios comunes... ¿por qué no? Aún estamos en la fase de las concreciones", explica el portavoz parlamentario de Ciudadanos sobre el 'sí' a Pedro Sánchez

"Está bien que las negociaciones tengan más transparencia de la que habitualmente han tenido en la política, pero necesitan una zona de confidencialidad sin la cual no existiría la confianza y naturalidad suficiente como para entenderse", afirma Girauta

"El PSOE negocia con nosotros y dialoga con Podemos. No creo que negocie porque lo que hace Podemos no es hablar de contenidos, sino de sillones", sostiene

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El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta.

El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta. Marta Jara

El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, analiza el estado de las negociaciones con el PSOE en vísperas de la reunión entre su líder, Albert Rivera, y el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. Girauta entiende que "hay que cambiar el chip de la campaña electoral, ahora estamos hablando de contenidos concretos, no de marcar distancias para que te voten".

¿Votaría Ciudadanos sí al PSOE? "Es un escenario posible si los espacios comunes son lo bastante comunes", responde Girauta, abriendo la puerta, en público, a un a Pedro Sánchez: Rivera siempre ha insistido, sobre todo en campaña, que su partido no apoyaría "ni a Rajoy ni a Sánchez".

¿Habrá Gobierno?

Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para que haya un Gobierno constitucionalista. Y no es fácil. No lo es porque es un Gobierno que solo se puede llegar a imaginar con el PP o el PSOE cediendo en favor del otro, y nosotros estamos intentando llevar las cosas al terreno más racional, que es el de los contenidos programáticos. Si se demuestra que hay contenidos programáticos comunes muy importantes, claves, en lo esencial hay un gran acuerdo, pues creemos que puede haber incluso una presión de la opinión pública para que eso se dé. Sabemos que es difícil.

El PSOE ha presentado un documento que, en principio, ven bien en Ciudadanos. ¿No?

Es un documento para empezar a tantearse. Nosotros hicimos un documento con ese objeto también, que era más breve porque nos parecía que para qué hacer un documento largo si no vas a concretar... Ellos han preferido un documento más largo, pero sigue teniendo la misma naturaleza, una base para empezar a hablar. Le falta muchísima concreción y justamente las negociaciones tratan de tomar lo que hay en su documento, en el nuestro y lo que no está en ninguno de los documentos pero que va a ser necesario aclarar y ver de concretarlo. Esa es la idea. Cuando se habla de generalidades, y este tipo de documentos contienen muchas, porque solo son la base de un inicio de conversaciones, es difícil estar en desacuerdo. ¿Quién no quiere fomentar, promover? Ese tipo de verbos que se utilizan cuando todavía no se ha concretado. Cuando llega el momento de establecer una renta que protegerá a aquellos que quedan sin cobertura y cuánto cuesta y de dónde lo vamos a sacar... En ese momento los verbos genéricos desaparecen de escena y lo que queda es ver si uno opta por subir impuestos o por desinflar la burbuja política.

¿Cómo está yendo? Las partes transmiten que están avanzando razonablemente bien.

Es incipiente y creo que hay voluntad por ambas partes de que haya acuerdo y eso es muy importante, y depende en qué capítulo nos movamos yo diría que avanzamos bien o diría que tenemos que remangarnos y poner horas encima.

¿Y si el PP no colabora? ¿La actitud de Ciudadanos depende de lo que haga el PP?

No, no. La actitud de Ciudadanos es de compromiso, pero sabe que la aritmética es determinante. Y la aritmética puede hacer que al final un partido diga, pues si digo 'no', no gobernaréis y todo quedará en papel mojado... Y quien opte por eso de partida se equivoca. Porque uno debe aplazar los juicios al análisis racional de los contenidos. En un sistema democrático y de opinión pública, hay un factor que te impide, y quien no entienda eso tiene un problema, descartar opciones con aquellos con quienes estás votando el 80% de las veces en Europa por razones personalistas. Quien haga eso de entrada, será juzgado, y quienes queremos ser constructivos no nos podemos desalentar porque alguien nos diga: 'no vais a sumar'. Vamos a ver si sumamos no sobre un prejuicio, sino sobre unas realidades concretadas y ordenadas.

Alguien puede creer que es un intento vano, pero es nuestra obligación. Somos diputados, estamos en un momento en el que el rey ha designado a un señor para que intente formar Gobierno, es Pedro Sánchez porque Rajoy declinó la oferta. Sánchez tiene la iniciativa, tiene el balón, y nosotros queremos jugar el balón y queremos ver si estamos en el mismo equipo. Para nosotros el PP no solo no es un enemigo ni alguien a quien poner un cordón sanitario. Son siete millones de votos con los que tienes que contar. Pero es que tienes que contar porque sus representantes están en el Congreso conformando no solo el partido más votado, sino con los socialistas y los de Ciudadanos una gran mayoría constitucionalista, de más de 250 diputados. Negarse a que se haga esa suma es ridículo, cuando esa suma se produce todos los días en Europa. Esa suma es la que está en la Comisión repartiéndose en los puestos, la que hace avanzar la integración europea en el Parlamento. No nos engañemos, lo que es antinatural es que un partido constitucionalista pacte con un partido que quiere reventar el sistema u organizar referendos y separar España a trozos. Eso sí que sería antinatural. Si alguien empuja por razones personalistas a eso, será juzgado por el pueblo y por la historia.

En ese juicio social a los diputados, si al final en este proceso de negociaciones se llega a un acuerdo razonable para Ciudadanos, ¿podría traducirse en votar el al PSOE aunque el PP vote no y Podemos cualquier otra cosa?

Es un escenario posible. Ahora hay que quitarse el chip de la campaña electoral, todos. Si ahora estamos hablando de contenidos concretos, no de marcar distancias con los demás para que te voten, sino de hacer lo contrario, buscar espacios comunes... Y si esos espacios comunes son lo bastante comunes, ¿por qué no? Aún no sabemos si eso se va a producir, porque estamos en la fase de las concreciones.

¿El PSOE va en serio con Ciudadanos? ¿Está jugando a dos bandas con Podemos?

Yo le quitaría la connotación negativa, no se hace de forma secreta. El PSOE negocia con nosotros y dialoga con Podemos. No creo que negocie porque lo que hace Podemos no es hablar de contenidos, sino de sillones. Llamarle negociar a eso es injusto con el verbo negociar, es una especie de subasta. Tienen todo el derecho de hablar con ellos, del mismo modo que nosotros también hablamos con el PP y lo justificamos de una manera muy clara: sea cual sea la solución que encontremos, de algún modo tendremos que contar con el PP. Ese no es el caso para el PSOE, pero sí es el caso si decide salirse del marco de los partidos constitucionalistas y formar Gobierno con Podemos y la aquiescencia de ERC, DiL, a los que les puede entrar de pronto una necesidad urgente de ir al baño a todos a la vez cuando se vote.

Ciudadanos es el que más está intentando que el PP colabore en esto. ¿Cómo va? ¿Ve posibilidades?

Aplazaré la opinión sobre eso hasta que se vea Albert con el presidente del Gobierno. Nuestra sensación es que el PP ha estado bajo estado de shock. Tampoco entiendo tanto el shock porque demuestra que ellos no se esperaban un resultado parecido. Me extraña, no sé qué pensaban que iban a obtener. Tenían expectativas que no se han cumplido y no reaccionan. Llevamos más de 50 días desde que se celebraron las elecciones y justo ahora va a celebrar un encuentro con Albert Rivera. Y luego con Pedro Sánchez. Los mensajes que ha enviado hasta ahora ha sido indirectamente, en actos de su partido. Hay países donde se forma Gobierno de coalición la misma noche electoral, y aquí llevamos casi dos meses con un partido que dice que o César o nada, pero que tampoco se mueve. Yo entiendo que cuando el PSOE te dice que no quiere hablar contigo... ¿Pero nosotros?

Ustedes defendieron abrir mesas de negociación desde el día siguiente de las elecciones.

Los veo bajo un estado de shock, pero a lo mejor no se debe solo al resultado electoral, sino que hay partidos que se han acostumbrado al poder y al poder con mayoría absoluta y que simplemente no se saben mover en otras aguas, no saben nadar.

¿Van a hacer una contraoferta al PSOE?

Claro, ahora es un momento de elaboración de documentos. Ahora ya no es la fase en que estamos de acuerdo genéricamente, ahora vamos a ver si es verdad todo eso y estamos en la fase de producir documentos específicos que están supeditados también a que en las reuniones vayan pasando los filtros y de las cesiones mutuas. Tampoco es indicado que sean públicos siempre y en todo momento.

Ni todas las reuniones...

Por eso. Las negociaciones está bien que tengan más transparencia de las que habitualmente han tenido en la política, puede saberse más de ellas de lo que tradicionalmente se ha creído, pero necesitan una zona de confidencialidad sin la cual no existiría la confianza y naturalidad suficiente como para entenderse, porque estaría todo el mundo actuando todo el tiempo.

Donde habían puesto más rechazo es a la figura de Rajoy, como alguien incompatible para liderar un proceso de regeneración. ¿Desatascaría que Rajoy se apartara?

No vamos a pedir a Rajoy que se aparte, porque es algo que ha de decidir su partido. Pero sí es nuestra obligación decir que España necesita ser lavada con un lavado a fondo y dejar establecidos unos mecanismos que imposibiliten que se puedan volver a caer en entramados clientelares donde la corrupción es la norma. ¿Es el más indicado para liderar esa etapa quien ha tenido durante muchos años en su partido tesoreros que acaban imputados, ámbitos territoriales que han sido pura red de clientela oscura, que tienen a los tres presidentes de la diputación en Valencia salpicados? Tenemos que decir: qué desastre. Si ahora dicen que no van a pasar ni una más, gracias, felicidades, pero, ¿qué más hacemos?

¿Blindar a Rita Barberá?

Claro. Y dicen que no está ni siquiera imputada, y es verdad. Pero usted demuestra políticamente algo cuando decide que el aforamiento de Rita Barberá incluso si hay nuevas elecciones. Son decisiones políticas, su análisis es político. Y a quien le salpica estas cosas tiene la tendencia de decir que no hay condena en firme, o que no está condenado, o que está recurrido... La justicia la aplican los jueces y los tribunales, pero nosotros hablamos desde el punto de vista político. Creemos que la corrupción está ligada a la burbuja política. La corrupción y el dispendio, todo junto. Hay una parte que es corrupción y que será penada, y hay otra parte que es dispendio, que es una locura que va dedicada a mantener el globo, la burbuja política española. Y creemos que hay que pincharla, hay que pinchar estas tramas: las diputaciones de qué sirven a parte de lugares de retiro de políticos, ¿el Senado sirve de algo a parte de eso? Es muy difícil que alguien con una mentalidad de haber tenido un partido tan grande y poderoso bajo su presidencia donde ocurran ese tipo de cosas sin reaccionar, es difícil que pueda liderar la etapa de la regeneración. Tenemos que decirlo.

Hablando de justicia. Albert Rivera se puso del lado de la Audiencia Nacional en el caso de los titiriteros. ¿Ven razonable que hayan sido encarcelados?

No queremos juzgar sobre las actuaciones judiciales. Partimos de la base de que si un juez de la Audiencia considera que existe algo, hay que dejar que haga su trabajo y él sabrá. La justicia hace su trabajo y el nuestro es el político. Desde nuestro punto de vista, decimos que es un poco fuerte que en una función para niños se viole a no sé quién, se viole a una monja... Debería dimitir la concejala de Cultura. Y ahí acabamos. Los tribunales conocen el Derecho, ellos sabrán. Pero la parte concernida son los titiriteros, no la señora Colau. ¿Quién es la señora Colau para opinar si una prisión preventiva es adecuada o no? ¿Qué estudios tiene? ¿Qué es? Nada. Y yo como jurista mantengo la prudencia, tengo la obligación de respetar las decisiones de los tribunales. Si me dedicara al análisis político en la prensa, incluso adelantaría una opinión jurídica y diría lo que me parece.

¿Cuál es?

Mi obligación es no dar esa opinión. Lo que los políticos opinemos sobre la acción de la justicia, es una presión a la justicia. Y precisamente lo que estamos defendiendo es que se les deje trabajar en paz y de forma independiente. Una opinión de un político es una presión a la justicia. De verdad, no debemos. ¿Debe ser objeto de prisión preventiva o no? Como políticos, no debemos opinar. Entonces, entraríamos en una espiral muy difícil para que los jueces aplicaran y la hicieran y entraríamos en un juego de comparaciones con otras prisiones preventivas que ha habido en España, y no nos conduce a nada.

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