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El diálogo con los independentistas tensiona al PSOE mientras Casado pide a los barones que rompan con Sánchez

Barones y dirigentes socialistas cuestionan la aceptación por parte del Gobierno de un "relator" para liderar el diálogo en la mesa de partidos en Catalunya

Casado apela a los dirigentes socialistas para que "pongan freno al secretario general antes de que se rompa España"

El Ejecutivo no descarta que en la mesa de partidos haya representación de formaciones a nivel estatal

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Sánchez rechaza ilegalizar a los partidos independendistas como reclaman algunos barones del PSOE

Pedro Sánchez en una imagen de archivo.

El conflicto territorial es el asunto que desde hace tiempo más divide al PSOE. En el partido de Pedro Sánchez conviven dos almas: una más españolista en comunidades como Castilla-La Mancha, Andalucía, Aragón o Extremadura y una más favorable al diálogo con los independentistas. En la última batalla ganaron las posiciones de los segundos con la derrota de Susana Díaz y la victoria de Pedro Sánchez, que además recibió los votos de los partidos independentistas para llegar al Gobierno.

El temor a una debacle electoral tras el precedente de las andaluzas ha removido las aguas en el PSOE y ha llegado a su punto álgido en las últimas horas con la decisión del Gobierno de aceptar condiciones que planteaba la Generalitat sobre el diálogo a cambio del apoyo de PDeCAT –y en menor medida ERC– a la tramitación de los Presupuestos. 

El Gobierno ha aceptado que la mesa de partidos acordada con el Govern para buscar una solución al conflicto catalán cuente con la figura de un "relator" que coordine los trabajos. Se trata de una especie de observador externo cuyo papel no ha logrado explicarse. Fuentes socialistas no descartan que ese órgano paralelo al diálogo entre los Gobiernos español y catalán esté compuesto por partidos a nivel estatal. 

"Hay partidos que tienen una doble situación a nivel catalán y del Estado. Hay que dejar un espacio para que contribuyan, los que puedan contribuir, a Catalunya, en la situación de Catalunya y sobre la situación de Catalunya", expresó la vicepresidenta en la rueda de prensa en la que trató de aplacar las críticas. Fuentes socialistas aseguran que fue deliberadamente ambigua respecto a la composición de la mesa porque "está todo abierto". 

El plan negociado por Calvo su homólogo catalán, Pere Aragonès, y Elsa Artadi sigue adelante: en una videoconferencia en la tarde de este miércoles acordaron seguir trabajando en esa mesa a pesar de la división interna en el PSOE y de los ataques que lanzaron a Sánchez los líderes de PP, Ciudadanos y Vox que acudirán a manifestaciones el domingo para exigir la dimisión del presidente del Gobierno. 

Para un sector del PSOE que teme que el apoyo de los independentistas a Sánchez en la moción de censura les pase factura en las elecciones del 26 de mayo, los últimos movimientos les han llamado a la rebelión interna. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, uno de los barones que ya se alzó contra Sánchez en el comité federal que lo descabalgó de la secretaría general, es uno de los más duros y ha confesado estar "perplejo" ante la decisión del Gobierno de aceptar un "relator". "Si necesitan alguien del que fiarse, pues para eso se han inventado las técnicas modernas: que lo retransmitan por streaming y así lo vemos todos. Y así estamos todos de relatores", aseguró.

En esa misma línea crítica se pronunció el aragonés Javier Lambán: "Aprobar un presupuesto no justifica cesiones que pongan en cuestión la Constitución, la unidad de España, el estado de derecho ni la decencia". La vinculación del diálogo en Catalunya a la aprobación de las cuentas públicas es una de las críticas más repetidas en las filas socialistas, a pesar de que el Gobierno trata de desvincular ambas cuestiones: "¿En serio alguien piensa que una crisis como la catalana se va a solucionar antes del día de la votación de la enmienda a la totalidad?", se pregunta un dirigente territorial. 

Las voces críticas se fueron sucediendo a lo largo del día. La diputada socialista Soraya Rodríguez, próxima a Alfredo Pérez Rubalcaba, fue una de las primeras en censurar la actitud del Ejecutivo y acabó emplazando a Sánchez a decir "no es no" al "chantaje intolerable" de los independentistas. Rodríguez, una de las diputadas más críticas con Sánchez, aludía así al lema que el secretario general mantuvo respecto a la investidura de Mariano Rajoy en 2016 y que derivó en la crisis más grave del partido en su historia reciente. También el expresidente de Castilla-La Mancha José María Barreda se pronunció en términos similares al considerar que el Ejecutivo está "cediendo una vez más" ante los independentistas. Para el diputado socialista ha llegado el momento de "poner pie en pared". 

La movilización de la izquierda ante el "aquelarre"

En el telón de fondo está el temor a un castigo electoral por la posición territorial del PSOE. En algunas autonomías están convencidos de que el debate sobre Catalunya los debilita. "Moviliza a la derecha y desmoviliza a una parte de la izquierda para la que el tema es relevante", analiza una de las fuentes consultadas. Desde Ferraz sostienen que su posición cercana a Ciudadanos y PP en el tema territorial no les va a beneficiar. 

El PP ha aprovechado el levantamiento del sector crítico del PSOE para llamar a los barones a la rebelión contra Sánchez. El propio Casado insistió en que "al PSOE no le saldrá gratis" el apoyo "de los peores golpistas". El líder del PP defendió que el partido socialista "se rompió en 2008" por los pactos del entonces presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, que según la tesis de Casado propició el nacimiento de UPyD y después de Ciudadanos. Por eso el presidente del partido apeló directamente a los barones del PSOE: "Antes de que rompan España deberían poner freno a su secretario general". 

Casado se permitió incluso citar a uno de los dirigentes socialistas qué más ha criticado el PP: "Como diría Rubalcaba, España no se merece un presidente que les mienta". 

Fuentes del grupo que preside Pablo Casado aseguran que también en el Congreso los diputados que reniegan de la estrategia de Sánchez voten en contra de la admisión a trámite de los Presupuestos Generales y den así por concluida la legislatura. "Menos hablar. Está muy bien que hablen, pero si Barreda y Soraya Rodríguez tanto aman a España, que voten las enmiendas a la totalidad", han apuntado dichas fuentes en el Congreso.

Además, los conservadores y Ciudadanos han llamado a la movilización en las calles contra el Ejecutivo. Vox se ha sumado a la convocatoria a las calles para exigir la dimisión del presidente y la convocatoria de elecciones. 

En Moncloa creen que Sánchez no está sufriendo desgaste y su miedo es la bajada de Podemos, según fuentes gubernamentales. No obstante, Sánchez cambió de estrategia cuando Quim Torra le dio un ultimátum sobre la aceptación del derecho a la autodeterminación y fue entonces cuando decidió llevar los Presupuestos Generales del Estado al Congreso, a pesar de que no tenía las garantías de que salieran adelante. En ese momento, justo después de las andaluzas, desde el Gobierno consideraban que la jugada era ganadora en cualquier caso ya que el apoyo de los independentistas a las cuentas le permitirían agotar la legislatura y un fracaso demostraría que no existía ninguna cesión como denunciaba la derecha. 

Con en anuncio de la movilización de la derecha en las calles, fuentes socialistas creen que pueden salir reforzados por ese "error de la derecha": "Va a movilizar a los nuestros. La manifestación llena de banderas del aguilucho. Va a ser un aquelarre", dice un dirigente territorial. 

No obstante, en esta ocasión los reproches internos a Sánchez no solo vienen del sector critico del PSOE sino que la gestión de Carmen Calvo ha suscitado dudas en el seno de la dirección: "No sé muy bien si esta figura [el relator] es necesaria o no. Yo no lo vería imprescindible para que hubiera diálogo", expresó Patxi López, que es el responsable de Política Territorial de la Ejecutiva. 

"¿Quién dirige la comunicación? ¿Ángel Acebes?"

Buena parte de las críticas están relacionadas con la comunicación que ha hecho vicepresidencia del cambio de criterio respecto a las exigencias de la Generalitat. "Se ha explicado mal, muy mal", ha reconocido el líder del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, que ve "oportuno" que se convoque el Consejo de Política Territorial del partido, como ha reclamado García-Page. Fuentes próximas a Tudanca explican que es necesario hacer frente al "relato" que se ha impuesto sobre las cesiones al independentismo, incluso en el seno de su formación. 

La dirección del PSOE valenciano está a favor de la posición que está adoptando el Ejecutivo de Sánchez respecto a Catalunya. No obstante, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha reconocido que es necesario "clarificar" la figura del "relator". "Si alguien en algún momento puede ayudar a decirles a todos los actores, especialmente a los independentistas, que se puede debatir todo dentro del Estado de Derecho, y que se puede cambiar lo que democráticamente se decida dentro de la legalidad, cualquier aportación será positiva", ha aseverado. 

Además, en el seno del PSOE lamentan que la "ocurrencia" sobre el "relator" haya servido al PP para "tapar" sus casos de corrupción. "¿Es necesario que el día que vuelve a salir un misil contra el PP, tengamos que meternos solitos en el fregado de Cataluña y pase desapercibido la corrupción sistemática del PP? –se pregunta uno de los dirigentes consultados sobre el informe de la UCO que señala la financiación ilegal de la campaña de Rajoy en 2011–. ¿Quién dirige nuestra comunicación? ¿Ángel Acebes?". 

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